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La llegada del Losar trae alegría y buena fortuna a los tibetanos
Por Palden Nyima y Daqiong

Mujeres tibetanas vestidas con trajes tradicionales celebran el Losar, o Año Nuevo tibetano, en una aldea de Shigatse, región autónoma de Xizang, 20 de enero del 2026. (Foto: Tenzon Norbu/ Xinhua)
A medida que se acerca Losar, el año nuevo tibetano, los preparativos están en pleno apogeo en Lhasa, capital de la Región Autónoma de Xizang. Las familias se preparan para cumplir con las costumbres centenarias y recibir bendiciones de buena fortuna.
Faroles rojos y coloridas banderas adornan las calles de la ciudad, mientras que el popular centro comercial Barkhor está lleno de compradores ansiosos por adquirir artículos festivos.
El mercado de Año Nuevo en el centro comercial, que abarca varios pisos, abrió el 14 de enero y continuará hasta el 16 de febrero. Cuenta con 240 puestos que ofrecen brotes de cebada, dulces, productos lácteos y golosinas tradicionales de regiones cercanas como la provincia de Qinghai y Xinjiang.
Sonam Drolkar, vendedor de artículos de temporada, resaltó que en vísperas del Losar su negocio llega a su punto máximo en ventas. La gente compra al por mayor, especialmente las manzanas.
Combinando productos tradicionales con la conveniencia moderna, el mercado ofrece una experiencia de compra integral para los residentes que celebran el Losar. Cada artículo tiene su propio significado. Por ejemplo, los metok del Losar —decoraciones pintadas de espigas de cebada— en la parte superior de la Caja Chemar que contiene tsampa, o harina de cebada asada de las tierras altas, simboliza abundancia, mientras que las coloridas cortinas de las puertas están destinadas a traer calidez y alegría.
Tashi Dondrub, un comprador en el mercado Barkhor, precisó que la Caja Chemar es un recipiente sagrado usado en los rituales tibetanos, especialmente durante los principales festivales. "Es un artículo imprescindible, porque es un símbolo de buena fortuna", indicó.
Este año, el Festival de Primavera y el Losar se celebran con apenas un día de diferencia. Dependiendo del año, los dos festivales pueden coincidir o tener un día de diferencia, un mes de diferencia o un mes y un día, destacó Tobgayl, investigador asistente de Estudios Astronómicos y Calendáricos en el Hospital de Medicina Tibetana de Xizang.
El momento de Losar también varía según la región, debido a las diferencias en la altitud y los ciclos agrícolas locales. Mientras que la mayoría de los residentes celebra Losar el primer día del primer mes del calendario tibetano, la gente en Shigatse y Nagchu lo celebra al inicio del duodécimo mes.
En el pueblo de Tsakhor, en Shigatse, que fue devastado por un terremoto de magnitud 6,8 hace un año, los residentes afectados están celebrando Losar en sus nuevas casas al estilo tibetano.
“Por fin estamos celebrando en nuestros nuevos hogares sin preocupaciones”, asegura Pema Chungdak, residente de Tsakhor,
A lo largo de la meseta tibetana, desde los pueblos afectados por el terremoto hasta el corazón de Lhasa, los rituales y preparativos festivos conectan a las personas con el pasado y el presente, un camino hacia la recuperación y la resiliencia que caracteriza al pueblo de Xizang.
“Es la época más fría del año, pero mi madre y yo no sentimos el frío en absoluto porque nuestro negocio está prosperando”, afirma Jigme, resumiendo un sentimiento colectivo.
Zheng Jinran contribuyó con este reportaje.


