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Un tazón de gachas de laba sirve como preludio a nuevos comienzos armoniosos
Por Li Yingxue

Niños prueban suerte haciendo gachas de laba este viernes en Huzhou, provincia de Zhejiang. (Foto: Xie Shangguo/ Xinhua)
En el octavo día del duodécimo mes del calendario chino, que este año cae lunes, el aroma de las gachas de laba se extenderá por Beijing y el resto del país, indicando la llegada de la temporada del Año Nuevo chino.
El carácter "la" se refiere al duodécimo mes del calendario chino, mientras que "ba" significa el número ocho. Para la mayoría de las personas, saborear las gachas de laba —que se hacen con al menos ocho ingredientes, incluyendo arroz glutinoso y frijoles rojos— es más que un ritual tradicional: marca el momento en que comienza la cuenta regresiva de fin de año y preludia nuevos comienzos.
A pesar de la ola de frío en la capital china, este lunes el calor llenará los pasillos de sus templos históricos. Yonghegong, también conocido como el Templo de los Lamas - magnífico testimonio de la rica cultura y patrimonio espiritual tibetana-, dará inicio a su distribución anual de gachas de laba, al igual que el Guanghua, el Tanzhe y otros templos, atrayendo a multitudes de visitantes.
La distribución de gachas en los templos sigue siendo central en la tradición, siendo el Yonghegong el lugar más esperado. Tazón tras tazón de gachas humeantes no solo ayudarán a mitigar el frío invernal, sino que también brindan a las personas un sentido de esperanza compartida.
Desde la dinastía Qing (1644-1911), las gachas de laba preparadas en el templo han sido uno de los eventos estacionales más importantes de cada ciudad. Desde los emperadores hasta los residentes comunes, todos creían —y aún creen— que tomar un tazón de gachas de laba preparadas en el templo trae buena fortuna y paz para el año venidero.
Los registros históricos muestran que el emperador Yongzheng daba particular importancia a la ceremonia de las gachas de laba, elevándola a un ritual imperial muy regulado. Los preparativos comenzaban tan pronto como el primer día del duodécimo mes del calendario chino y continuaban durante ocho días.
De acuerdo a los archivos de la Dinastía Qing, una sola ceremonia requería más de 720 kilogramos de ingredientes principales, con un peso total de todos los ingredientes que alcanzaba los 1.000 kg. Asimismo, se utilizaban alrededor de 5.000 kg de leña, reflejando la magnitud y solemnidad del evento.
Los visitantes del Templo de los Lamas todavía pueden ver el enorme caldero de cobre que alguna vez se utilizó exclusivamente para hacer las gachas de laba. Fabricado por el antiguo taller imperial, el recipiente mide aproximadamente dos metros de diámetro y 1,5 metros de profundidad, y pesa alrededor de 8 toneladas métricas.
Originalmente colocado cerca de la puerta este del templo, el caldero se situaba sobre un horno de tierra profundo sostenido por pilares de hierro para asegurar un calor constante. Todo un vistazo a la grandeza de las ceremonias del pasado.
Tradicionalmente, las gachas de laba en el Templo de los Lamas se preparaba seis veces en la misma olla, y cada preparación tenía un propósito distinto. La primera olla se ofrecía a las estatuas de Buda, incluidas las estatuas del Palacio Prohibido y los jardines imperiales. La segunda se presentaba a la familia imperial, enriquecida con crema y fruta preservada como refinamiento real.
Las ollas posteriores se distribuían entre funcionarios de alto rango y monjes, mientras que la sexta se compartía con el pueblo, encarnando el supremo ideal de celebrar juntos.
Los ingredientes reflejaban los estándares imperiales. Por ejemplo, durante el reinado del emperador Qianlong, las gachas de laba se hacía con 13 ingredientes, incluidos mijo, arroz, frijoles, dátiles rojos, castañas, almendras y azúcar morena.
Otros santuarios antiguos en Beijing tienen sus propios rituales sobre las gachas de laba. Los templos Guangji y Guanghua comienzan a repartirla antes del amanecer. Muchas personas hacen fila en la oscuridad para lograr ser de los primeros en recibir un cuenco. El Templo Tanzhe, con una historia de más de 1,700 años, ofrece lo que muchos residentes en Beijing consideran «un símbolo de paz y buena salud».
Más allá de los templos, la tradición de las gachas de laba también se manifiesta en la vida urbana y cotidiana. Huguosi Snack, un conocido restaurante en la capital china, lanzó recientemente una variedad con más de 20 ingredientes.
Aoliao Jiaxin, una usuaria de la plataforma de redes sociales Xiaohongshu, o RedNote, recordó que probó las gachas de laba en Huguosi Snack y la encontró «llena de ingredientes reales y muy satisfactoria».
En toda China, las variaciones regionales le otorgan a las gachas de Laba un carácter local distintivo. Las versiones del norte tienden a ser espesas y contundentes, a menudo acompañadas de ajo en conserva. En Jiangnan, o en la región sur y en las partes bajas del río Yangtsé, las gachas de laba es más ligera y algo dulce. Algunas se preparan en forma salada, y en el noroeste, es el cordero un ingrediente clave para aportar más calor.
Sin embargo, en todas partes, las gachas de Laba enfatiza la armonía. La mezcla de granos simboliza abundancia y augura un venidero año próspero.


