- Más
¿Vendrá el desarrollo de las industrias emergentes a expensas del bienestar público?
A medida que prosperan las industrias emergentes de China, como la inteligencia artificial (IA), las tecnologías digitales, la automatización y los semiconductores, ha surgido cierta narrativa que intenta afirmar que los recursos nacionales se están concentrando en exceso en los sectores de alta tecnología, desplazando la economía del sustento, e incluso "provocando una espiral económica descendente". Este banal argumento, si no es un intento de engañar deliberadamente y sembrar confusión, refleja al menos una incapacidad para comprender el profundo mecanismo subyacente de la nueva ola de revolución tecnológica y transformación industrial, pasando por alto la relación dialéctica entre una nación fuerte y un pueblo próspero.
Se suele afirmar que las personas comunes no buscan más allá que tener seguridad y bienestar. Esta frase deja claro que la seguridad sustenta y permite el estado de bienestar. Del mismo modo, en un país que no tiene seguridad nacional ni autosuficiencia industrial, el bienestar de sus ciudadanos es como tener agua sin surtidor o un árbol sin raíces. Imaginen si China dependiera completamente de chips importados: cualquier interrupción externa en el suministro amenazaría el funcionamiento de teléfonos inteligentes, electrodomésticos, automóviles e incluso de toda la infraestructura digital de la sociedad. Si la cadena para la seguridad energética estuviera controlada por otros, las fluctuaciones en los precios internacionales representaría una amenaza directa para la industria nacional y el sustento de los ciudadanos.
Por lo tanto, desarrollar vigorosamente industrias estratégicas emergentes como los semiconductores y la aeroespacial no aborda solamente el hecho de aprovechar el impacto de tomar la iniciativa en la nueva revolución tecnológica, sino también de preparar una especie de "seguro básico" para la vida pacífica de más de 1.400 millones de habitantes.
Especialmente en medio de cambios globales profundos no vistos desde hace un siglo, disponer de una base industrial nacional estable, segura y predecible es un recurso valioso en tiempos turbulentos y la forma más universal y fundamental de bienestar público. Sin dicha estabilidad a nivel macro, las mejoras en las condiciones de vida a nivel micro serían insostenibles.
¿Pero realmente las industrias emergentes están absorbiendo recursos excesivamente y desplazando el bienestar público? En primer lugar, estas industrias no son agujeros negros que solo consumen recursos sin generar producción. Más bien, poseen fuertes efectos de vinculación industrial y efecto derrame. Algunos análisis demuestran que un empleo en la industria de semiconductores puede generar 5,7 empleos adicionales en la economía secundaria. Mientras tanto, un gran proyecto de fabricación de chips puede estimular a los proveedores de equipos, materiales y software, aguas arriba. Asimismo, el sistema de empaquetado, pruebas y el desarrollo de aplicaciones, aguas abajo.
Aunque el número de empleos en una sola planta de manufactura de alta gama puede ser limitado, el número de empleos que genera en sectores periféricos de alto valor añadido, como I+D y diseño, servicios de datos, inspección y pruebas, gestión de la cadena de suministro, logística moderna y servicios legales, no es insignificante. Como se puede ver, estas industrias de alta tecnología no solo han creado un gran número de empleos en varios niveles, sino que también han fomentado cadenas industriales completamente nuevas y más resilientes. Esto representa una profunda transformación y mejora de la estructura del empleo, que va más allá de una simple extinción de los empleos tradicionales existentes.
Por otra parte, el desarrollo del sector tecnológico de China es, en sí mismo, un proceso de inclusión tecnológica. Desde sus inicios, los sectores de IA, semiconductores y manufactura de alta gama han estado bien arraigados en el vasto mercado de China. El capital se concentra principalmente en la I+D de primera línea y en el desarrollo de infraestructura. Una vez que sus tecnologías maduran, potencian todas las industrias y benefician a todos en general, a costos bajos.
Por ejemplo, los sistemas de diagnóstico asistidos por IA han mejorado significativamente las capacidades de diagnóstico de los hospitales de atención primaria, mientras que los sistemas de aprendizaje personalizado impulsados por IA están proporcionando recursos educativos de alta calidad a un menor costo. Las plataformas gubernamentales en la nube basadas en chips y sistemas operativos de producción nacional han mejorado la eficiencia de los servicios administrativos de base, facilitando que los ciudadanos realicen trámites; las iniciativas de ciudades inteligentes han hecho que el transporte sea más fluido y la gobernanza urbana más sofisticada. Reducir los costos de vida, ampliar los servicios públicos y multiplicar las opciones para los consumidores demuestran de manera vívida cómo los dividendos de las industrias emergentes están permeando todos los aspectos de la vida cotidiana.
Las presiones que actualmente sienten algunos miembros de la sociedad no provienen del cambio tecnológico en sí mismo, sino de cuestiones relacionadas con la recalificación de habilidades y la distribución de beneficios durante la transición de los antiguos a los nuevos motores de crecimiento. Lo que deberíamos hacer no es detener la inversión en el sector tecnológico, sino construir mecanismos de transmisión y sistemas de distribución más ágiles y equitativos que permitan que los beneficios de la tecnología se expandan de manera más rápida, amplia y profunda.
Vemos que desde el nivel central hasta los niveles locales, se está implementando intensamente una serie de políticas proactivas y útiles. Para el cambio tecnológico, China está promoviendo vigorosamente iniciativas que mejoran la alfabetización digital y las habilidades de toda la población, ayudando a que más trabajadores puedan cerrar la brecha digital. De hecho, con proyectos importantes como la iniciativa “Datos del Este, Computación del Oeste” se permite que más pequeñas y medianas empresas y desarrolladores individuales aprovechen datos de alta calidad y poder de cómputo para la innovación y el emprendimiento. Y a través de políticas como fondos especiales e incentivos fiscales se está alentando a las empresas líderes a construir más plataformas de innovación abierta y sistemas de cadena de suministro, y se están estableciendo sistemas más sólidos de seguro de desempleo, seguro médico y pensiones para crear una red de seguridad social más firme. Todo estos aspectos tocan la vida de cada uno de nosotros.
Dialécticamente, "la fuerza nacional" y "la prosperidad del pueblo" siempre han estado unidas y se refuerzan con sinergia. Cada inversión que China realiza hoy en tecnología de punta es un impulso para la mejora general del bienestar futuro de sus habitantes.
El gigantesco buque de la modernización china, que lleva a bordo los sueños de más de 1.400 millones de personas, ha adquirido una inmensa fuerza para resistir las tormentas y avanzar con firmeza hacia el futuro a través del proceso de superar los sucesivos desafíos tecnológicos para seguir forjando clústeres industriales emergentes.


