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Constelación satelital china rastrea el fin de un gigantesco iceberg

Imagen de la constelación satelital Fengyun que muestra el colapso final del iceberg A23a. [Foto: proporcionada a chinadaily.com.cn]
Por Zhao Yimeng
La constelación satelital china Fengyun ha documentado la desintegración de la formación que alguna vez ostentó el título del iceberg más grande del mundo, informó la Administración Meteorológica de China.
El fragmento más grande del otrora iceberg A23a ahora mide apenas 11 kilómetros de longitud y un área reducida de 35,2 kilómetros cuadrados. De hecho, ya ni siquiera cumple con los criterios para ser clasificado como iceberg, marcando así el fin de sus 40 años de existencia.
Desde finales del 2022, el A23a aceleró su deriva hasta que ya no pudo ser rastreado como un iceberg independiente. Su fase final ha sido documentada de manera integral por la constelación satelital china Fengyun.
A23a se desprendió en 1986 de la plataforma Filchner en la Antártida. Al principio abarcó un área de 4,170 kilómetros cuadrados, con un espesor de casi 400 metros y un peso total de aproximadamente un billón de toneladas.
Un equipo de investigación dirigido por Zheng Zhaojun, experto principal del Centro de Servicio Internacional de Usuarios del Centro Nacional de Meteorología vía Satélite, utilizó datos de teledetección del Fengyun para monitorear la trayectoria del iceberg A23a, verificando por años sus cambios morfológicos y el proceso de desintegración.
El monitoreo demostró que el A23a, que había estado largo tiempo varado en el Mar de Weddell, comenzó alrededor del 2020 a desprenderse del fondo marino debido al derretimiento del hielo, aunque permaneció casi estacionario.
No fue hasta finales del 2022 que se observó un movimiento significativo. A principios del 2023, el área del A23a era de 4.035 kilómetros cuadrados, ganando el Guinness World Records como el iceberg más grande del mundo. Luego comenzó a acelerarse en movimiento, saliendo del Mar de Weddell en 2024 y entrando en la Corriente Circumpolar Antártica.
Entre junio y septiembre de 2025, el iceberg experimentó varias fracturas a gran escala durante su deriva hacia el norte, reduciendo su área de 3.536 kilómetros cuadrados al inicio del año hasta cerca de 1.400 kilómetros cuadrados. Para enero de 2026, la desintegración adicional dejó el cuerpo principal en apenas 503 kilómetros cuadrados.
Posteriormente, impulsado por la Corriente Circumpolar Antártica, el A23a derivó rápidamente, experimentando tres colapsos más en su fase final.
El A23a completó su ruptura final entre finales de marzo y principios de abril, según datos del Fengyun-3. Llegado el 3 de abril, después del colapso final su área se había reducido drásticamente a 35,2 kilómetros cuadrados.
Para monitorear icebergs masivos en aguas polares y subpolares, los satélites de la serie Fengyun-3 han demostrado claras ventajas, particularmente a través del Imager Espectral de Resolución Media a bordo, o MERSI. Con una resolución espacial de aproximadamente 250 metros, el instrumento permite a los científicos observar tanto la forma general de un iceberg como detalles más finos de su superficie.
Estas observaciones revelaron una creciente inestabilidad estructural dentro del iceberg, ofreciendo pistas sobre los procesos que finalmente llevaron a su rápida desintegración.
Los investigadores también detectaron cambios ecológicos notables en el océano circundante durante la fase final de ruptura del iceberg.
Desde finales de 2025, las imágenes satelitales han mostrado un "verdeo" gradual de las aguas en la zona de hielo fragmentado alrededor de A23a, con penachos verdes que se expanden y se desplazan con el tiempo.
La decoloración de la superficie del mar está estrechamente vinculada a proliferaciones de fitoplancton desencadenadas por la afluencia de agua del deshielo. El equipo está realizando análisis adicionales para comprender mejor los efectos ecológicos asociados con el deshielo de los témpanos en las regiones polares
“Esperemos que las observaciones satelitales proporcionen datos valiosos para futuros estudios de los ecosistemas polares”, aseguró Zheng.


