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Esta granja en Jiangxi impulsa el riego por aspersión inteligente convirtiendo laderas áridas en tierras fértiles

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 22 de abril de 2026 | 16:02

Por Wang Dan, Diario del Pueblo

La imagen muestra el sistema inteligente de agua y fertilización de la granja en funcionamiento. Fotografía proporcionada por el entrevistado

“Parcela nº 5, como de costumbre 30 minutos; parcela nº 3, con menor contenido de nitrógeno, hoy se riega 10 minutos más.” Chen Junchang, técnico de la granja inteligente Beiliang en el distrito de Jinxian, Nanchang (Jiangxi), maneja el sistema de granja inteligente desde su teléfono móvil; la bomba de presión en la distancia se pone en marcha al instante, y los aspersores entre los surcos comienzan a girar, pulverizando la mezcla de agua y fertilizante sobre la tierra roja, alcanzando hasta 45 metros.

La tierra roja se levanta como olas, y los campos recién arados se extienden a lo lejos como una alfombra rojiza. El suelo de la granja Beiliang contiene 90 mg de nitrógeno por kilogramo y un pH superior a 6; con rotación de cultivos como colza, maíz y sésamo, es una tierra verdaderamente fértil. Sin embargo, hace unos años, era una ladera salvaje cubierta de maleza hasta la cintura y casi sin presencia humana; el suelo contenía solo 22 mg de nitrógeno por kilogramo y un pH de alrededor de 5, siendo una tierra ácida y pobre.

¿Cómo se transformó una ladera estéril en tierra fértil?

Cuando Wu Yuping, responsable de la granja Beiliang, realizó una investigación de campo en 2023, supo que en la zona había decenas de explotaciones ganaderas. Propuso entonces crear un sistema inteligente de ciclo integrado “ganadería–biogás líquido–cultivo–energía”, que no solo proporcionaría fertilizante a la tierra, sino que también resolvería el problema de la contaminación difusa derivada de la ganadería.

Dicho y hecho. Primero había que unir pequeñas parcelas en grandes campos, concentrando las tierras baldías del pueblo. Sin embargo, tras más de un mes de comunicación con los aldeanos locales, apenas hubo avances. “Si os las cedemos, ¿podréis cultivarlas bien?” era una duda frecuente. Por suerte, la aldea de Huangling, en la calle Minhe, fue la primera en transferir 200 mu de tierra gracias al impulso del comité vecinal. En cuanto obtuvieron las tierras, la granja comenzó a nivelarlas; al ver los campos más ordenados y la tierra más suelta, los vecinos de alrededor empezaron también a mostrar interés en transferir sus parcelas. Finalmente, la granja Beiliang logró reunir más de 8.000 mu en todo el distrito, ampliados a más de 10.000 mu tras su acondicionamiento.

Los cultivos florecen gracias al fertilizante. Mientras acondicionaba la tierra, la granja invirtió más de un millón de yuanes en construir depósitos de transferencia de biogás líquido, ajustando la acidez y mejorando la materia orgánica del suelo mediante fertilización. Wu Yuping explicó: “Los desechos de cerca de 20 granjas ganaderas cercanas pueden transportarse por tuberías hasta el depósito; tras la fermentación, el biogás líquido resultante es un excelente fertilizante orgánico.” Según sus cálculos, este líquido es rico en fósforo y potasio, y combinado con pequeñas cantidades de nitrógeno y micronutrientes, satisface las necesidades de los cultivos. La granja procesa unas 1.000 toneladas diarias de este líquido, reduciendo el coste de fertilización por mu en un 70%.

Tener fertilizante no basta, también hay que aplicarlo bien; por ello se construyó un sistema inteligente integrado de agua y fertilización que cubre toda la granja.

En el punto de monitoreo de suelo nº 006, un técnico toma muestras. Cada día, la granja mide la fertilidad del suelo y sube los datos; al día siguiente, el personal encargado del agua y fertilización añade de forma específica nitrógeno, fósforo, potasio y otros micronutrientes para maximizar el potencial productivo. “Mira esta parcela: pH 6,3 y bajo contenido de nitrógeno, hay que añadir más”, explica Wu Yuping mostrando el informe en el sistema inteligente. “Ahora estamos sembrando maíz de primavera, que requiere mucho nitrógeno; después de la germinación habrá que volver a fertilizar”, añade Chen Junchang.

“Antes cultivábamos basándonos en la experiencia, ahora lo hacemos con datos”, señala Wu Yuping. Antes de la siembra de primavera, la granja formula los fertilizantes según los análisis del suelo; durante la campaña, los ajusta en tiempo real mediante el sistema inteligente, logrando una fertilización precisa y una eficiencia muy superior a los métodos tradicionales.

Las tuberías se entrecruzan en los campos, y el fertilizante fluye continuamente, irrigando la tierra a través de los aspersores. “La red de tuberías de la granja suma 100 kilómetros y es como los ‘capilares’ que transportan el fertilizante. No subestimes estos aspersores: uno puede encargarse de cinco o seis mu”, dice Chen Junchang entre risas. “Ya no hace falta agacharse con la azada ni cargar peso. Solo en la gestión de agua y fertilizantes, una persona, una máquina y una pantalla pueden gestionar 1.000 mu”, añade Wu Yuping. De los más de 60 empleados de la granja, solo una decena se dedica a la plantación.

Hasta ahora, la granja Beiliang ha sembrado más de 2.500 mu de maíz. “Aramos, fertilizamos y sembramos al mismo tiempo; la temporada no espera. Con la ayuda de la tecnología, la agricultura moderna tiene un gran potencial”, afirma Wu Yuping. Este año se planea sembrar 6.000 mu de maíz y 3.000 mu de sésamo negro, además de probar con cacahuete y boniato. Gracias al sistema inteligente de agua y fertilización, la tierra roja puede regarse en épocas de sequía y compensar carencias, generando nuevas esperanzas.

(Web editor: 周雨, Zhao Jian)