- Más
Productores de maíz en Brasil mantienen siembra y avanzan en biocombustibles
Los productores de maíz de Brasil, tercer mayor productor mundial del grano, afirmaron hoy que no prevén una reducción del área plantada, pese a los efectos de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que elevó los costos de insumos y generó incertidumbre en el comercio internacional.
La evaluación fue realizada en un contexto de tensiones geopolíticas que impactan en la producción agrícola global, siendo Brasil uno de los principales productores y exportadores globales de alimentos e Irán un comprador relevante.
"El aumento del precio de los insumos está directamente relacionado con la guerra, pero no prevemos una reducción del área plantada, ya que gran parte de la siembra se realizó antes del conflicto", afirmó el director técnico de la Asociación Brasileña de Productores de Maíz (Abramilho), Daniel Rosa, ante una consulta de Xinhua.
Brasil, la principal economía latinoamericana, es en la actualidad el tercer mayor productor mundial del cereal y el segundo mayor exportador, con una cosecha estimada en 139,5 millones de toneladas para el ciclo 2025/26, según la gubernamental Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab).
Del total producido, cerca de dos tercios se destinan al consumo interno y un tercio a las exportaciones.
En el mercado doméstico, aproximadamente el 60 por ciento del maíz se utiliza en la producción de proteína animal, alrededor del 22 por ciento en la fabricación de etanol y el resto en diversos segmentos industriales.
El cereal también es materia prima para una amplia gama de productos, incluidos almidones biodegradables, antibióticos, pinturas, baterías, jabones, edulcorantes y neumáticos, lo que refuerza su relevancia en múltiples cadenas productivas, de acuerdo con Abramilho.
El conflicto en Oriente Medio elevó entre un 30 y un 50 por ciento el precio de la urea, fertilizante esencial para el cultivo, lo que presiona los costos de producción en Brasil.
Rosa también subrayó la importancia de Irán como destino del maíz brasileño, al representar el 22 por ciento de las exportaciones en 2025, y expresó expectativas de normalización en el corto plazo.
Pese a ello, el campo brasileño ha seguido apostando al maíz, sobre todo porque el grano se ha sumado en los últimos años a formar parte del biocombustible desarrollado con éxito en el país desde los años 1970, el etanol, que en su mayor parte se produce con alcohol de caña de azúcar.
El etanol de maíz ya representa más de una cuarta parte de la producción total del biocombustible en el país, empujado por la gran disponibilidad de la segunda cosecha llamada en Brasil como "safrinha", segmento que permite la producción durante todo el año.
El biocombustible, en conjunto, es además la base de la industria automotriz flex en Brasil, que permite a los vehículos operar indistintamente con gasolina o etanol, lo cual reduce los impactos de abastecimiento debido a vaivenes del mercado mundial de petróleo.


