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El “extractor de redes”: reelaboración de la 'trampa de la deuda' que intenta menospreciar la cooperación China-África

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 25 de mayo de 2026 | 16:24

Por He Wenping

Cada vez que la cooperación entre China y África alcanza un nuevo nivel, los medios occidentales se apresuran a criticar y menospreciar la calidad y desarrollo de esta asociación.

Recientemente, tras la expansión de China de su trato de arancel cero para cubrir los 53 países africanos con los que mantiene relaciones diplomáticas, algunos medios occidentales y centros de estudios, movidos por la envidia y una mentalidad de Guerra Fría, le han acuñado un nuevo término: "extractor de redes". Además, afirman que China ha pasado de ser un "proveedor de préstamos" a un "cobrador de deudas" que "sifonea" los activos de África.

Cuando la nueva narrativa se refiere a "extractor de redes", intenta retratar a un actor (persona, empresa, élite o Estado) que obtiene riqueza, poder o influencia mediante la construcción, mantenimiento y explotación de redes de relaciones personales, políticas y económicas, en lugar de la producción directa de bienes y servicios. A primera vista, esta definición pudiera parecer novedosa, pero al examinarla con lupa, emerge como la versión reciclada de la "trampa de la deuda". Bajo este razonamiento, se trata el reembolso rutinario de los préstamos como una "extracción neta", ignorando las reglas y principios de la cooperación financiera, y olvidando que la emisión y el reembolso de préstamos son procesos gobernados por contratos mutuamente acordados que obedecen a ciclos lógicos.

Las estadísticas indican que los préstamos que China otorgó a África alcanzaron su punto máximo entre 2013 y 2018. Y actualmente se están reembolsando, junto a los intereses. Definir los flujos financieros normales como una "extracción de intereses" es una deliberada tergiversación que está destinada a sembrar discordia en las relaciones China-África. Si este espurio argumento de "extractor neto" fuera válido, ¿también se aplicaría a los préstamos del Banco Mundial o del FMI, o incluso a préstamos cotidianos, como hipotecas o préstamos para automóviles? Claramente, este ataque no tiene fundamento alguno.

La narrativa de la "extracción neta" también refleja una perspectiva estrecha y selectiva. Sus defensores se centran exclusivamente en los pagos actuales de préstamos de los países africanos, mientras ignoran la enorme inversión directa de China, la contratación de proyectos y la financiación del comercio en la región. Convenientemente, también pasan por alto las mejoras tangibles que la inversión china ha traído a África, incluidas vías férreas, puentes y otras infraestructuras, así como mejoras en el nivel de vida de los pueblos africanos.

Para finales del 2023, el stock de inversión directa de China en África había superado los 40 mil millones de dólares, convirtiéndola en uno de los mayores inversores extranjeros en el continente.

Desde 2013, China ha participado en la construcción de más de 6,000 kilómetros de ferrocarriles y más de 6,000 kilómetros de carreteras, ha construido y mejorado aproximadamente 150,000 kilómetros de redes troncales de telecomunicaciones, e invertido y operado más de 1,600 proyectos de manufactura y agrícolas, junto con casi 340 proyectos de procesamiento minero en África. Esta dinámica ha inyectado nueva vitalidad al desarrollo económico de África. A día de hoy, los beneficios de la cooperación China-África son tangibles y percibidos por la gente de a pie.

Los países occidentales tienen una responsabilidad significativa en las grandes deudas externas de África. En las décadas de 1960 y 1970, muchas naciones africanas enfrentaron severas carencias de capital durante su temprana industrialización y pidieron préstamos a naciones occidentales e instituciones financieras controladas por Occidente. Posteriormente, debido a la caída de los precios de las materias primas, junto a las barreras comerciales impuestas por los países occidentales, las condiciones de exportación de África empeoraron, creando desequilibrios en los pagos internacionales y reduciendo la capacidad de reembolso. Para manejar estas dificultades, los países africanos a menudo pedían nuevos préstamos que pagaban los antiguos. Dentro de este círculo vicioso, las altas tasas de interés hicieron que la deuda externa se incrementara rápidamente. Entre 1970 y 1987, la deuda externa total de África aumentó de 8.000 millones de dólares a 174.000 millones de dólares.

De acuerdo a los datos del Banco Mundial, del más del billón de dólares en deuda externa que deben 49 países africanos, alrededor de tres cuartas partes se le debe a instituciones multilaterales y acreedores privados que no son chinos. Un informe de Debt Justice indica que el 35 por ciento de la deuda externa de África proviene de prestamistas privados occidentales, lo que es casi tres veces la cantidad prestada por China, con tasas de interés promedio aproximadamente al doble de la establecida por los prestamistas chinos.

Tim Jones, jefe de políticas de Debt Justice, asegura que los líderes occidentales culpan a China por las crisis de deuda en África, pero esto es una distracción. Lo cierto es que sus propios bancos y gestores de activos occidentales son los verdaderos responsables.

Recientemente, Aliko Dangote, presidente del Grupo Dangote, uno de los mayores conglomerados industriales africanos, y la persona más rica del continente, declaró a Nicolai Tangen, director general de Norges Bank Investment Management, que China está ayudando mucho en África y que las empresas chinas han tenido éxito debido a que respaldan sus negocios con sólidas estructuras estatales de financiación que facilitan la ejecución de grandes proyectos junto a los inversores africanos y los gobiernos del continente. Dangote también señaló que los proveedores chinos suelen proporcionar equipos a crédito, respaldados por instituciones de seguros de exportación, facilidad que permite a las empresas africanas poder distribuir los pagos a lo largo de varios años, en lugar de emitir un pago único y por adelantado.

Desde el 1º de mayo, China beneficia con su política de aranceles cero a los 53 países africanos con los que mantiene relaciones diplomáticas. Entrar al mercado chino de esa manera es otra gran oportunidad para el desarrollo de África. Ante este escenario, queda en evidencia quien es el que “inyecta” y quién es el que “extrae” en el continente africano.

He Wenping es investigador del Instituto de Estudios de Asia Occidental y África, adscrito a la Academia de Ciencias Sociales de China.

(Web editor: Zhao Jian, 周雨)