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El primer robot humanoide de uso general de China se somete a pruebas en entornos domésticos reales

El robot doméstico humanoide SeeLight S1 se desplaza hacia una encimera, toma pollo frito y lo calienta en un microondas en Wuhan, provincia de Hubei (centro de China). Foto: Cortesía de Zhu Zheng.
"Xiaoguang, por favor, prepara el desayuno". En respuesta a la orden, un robot doméstico humanoide se desplazó hasta una encimera, tomó pan, calentó pollo frito en un microondas y sirvió la comida en menos de 8 minutos en un apartamento modelo en Wuhan, provincia de Hubei (centro de China), exhibiendo así los últimos avances en robótica de servicios domésticos. Se trata del primer robot humanoide de propósito general de China que ha comenzado a operar en entornos domésticos reales a modo de prueba, según informó el domingo chinanews.com.
Bautizado como Xiaoguang, el robot es el SeeLight S1, un modelo humanoide de uso doméstico desarrollado por GigaAI, según el informe. Tras su presentación el 20 de mayo, la primera partida de 100 robots ha comenzado su fase de pruebas en hogares.
En el interior del apartamento modelo, de unos 150 metros cuadrados, dos robots SeeLight S1 trabajaban simultáneamente. Uno se encargaba de las tareas relacionadas con el desayuno —como buscar alimentos, calentar alitas de pollo, recoger la mesa y cargar el lavavajillas—, mientras que el otro sacaba la ropa de la secadora, la doblaba y la guardaba en el armario. Los robots aprendieron a realizar estas tareas domésticas en menos de un mes de entrenamiento in situ, según el informe.
A diferencia de los robots convencionales programados para ejecutar secuencias de acciones fijas, el SeeLight S1 funciona gracias a un modelo fundacional encarnado (embodied foundation model) desarrollado internamente por GigaAI, explicó el domingo Zhu Zheng, cofundador, científico jefe y director ejecutivo de la marca SeeLight.
"No se limita a completar guiones preestablecidos. El robot establece un ciclo completo que abarca desde la percepción y la comprensión hasta la acción. El usuario puede darle una orden en lenguaje natural; el robot interpreta la petición, planifica los pasos necesarios, controla su cuerpo para ejecutarlos y sigue aprendiendo mediante su uso en el mundo real".
Para ilustrar el desafío que esto supone, Zhu comparó los robots domésticos con los humanoides diseñados para espectáculos escénicos. "Tareas como bailar o realizar acrobacias dependen principalmente de lo que podríamos llamar el 'cerebelo' del robot. Muchas de estas capacidades pueden entrenarse mediante aprendizaje por refuerzo en entornos virtuales, y la tecnología está relativamente madura", afirmó. "Sin embargo, los robots domésticos dependen del 'cerebro'. Deben comprender su entorno, planificar tareas, ejecutar operaciones y aprender continuamente en entornos domésticos altamente variables. Eso exige una capacidad de generalización mucho mayor entre distintos escenarios y tareas".
Según Zhu, esta es la razón por la que un robot que realiza una danza coreografiada en un escenario y un robot capaz de comprender una instrucción verbal y completar autónomamente una secuencia de tareas domésticas representan dos categorías de capacidades fundamentalmente diferentes.
La decisión de desplegar robots aún en fase de desarrollo en hogares reales refleja un desafío más amplio en el campo de la IA corporeizada (embodied AI). Si bien los laboratorios ofrecen entornos de prueba controlados, los hogares reales son caóticos, impredecibles y cambian constantemente, señala Zhu.
Li Yonglu, profesor asociado de la Universidad Jiao Tong de Shanghai, afirmó que este desafío refleja la conocida paradoja de Moravec en el ámbito de la IA. Para estas máquinas, jugar al Go o resolver problemas matemáticos puede resultar más sencillo que realizar tareas cotidianas a las que los humanos estamos acostumbrados, como agarrar objetos o doblar ropa, según informa la revista china Vista.
La aparición de robots domésticos aún en desarrollo también ha llevado a replantearse el valor del trabajo doméstico, comentó Li. Muchas tareas que parecen simples son, de hecho, algunas de las más difíciles de automatizar para los robots.
Más allá del movimiento y la manipulación, los robots todavía tienen dificultades con capacidades de nivel superior, como el juicio, la comprensión y el razonamiento, señaló Li.
Por otro lado, algunos medios han señalado que los usuarios que probaron los servicios de limpieza de estos robots se encontraron con varias limitaciones: el simple hecho de ordenar cuatro libros puede llevar más de cinco minutos; doblar una sola prenda a menudo requiere más de diez minutos, y el robot a veces derrama agua al intentar agarrar una taza. Sus movimientos son tan lentos que casi parece que se toma su tiempo deliberadamente al realizar la tarea.
De cara al futuro, GigaAI planea lanzar una versión mejorada de su robot doméstico, el SeeLight S2, en el tercer trimestre de este año. Se espera que el nuevo modelo cuente con un chasis más compacto, mayor autonomía de batería, un rango de movimiento más amplio para sus brazos robóticos y algoritmos mejorados, lo que le permitirá adaptarse mejor a cocinas y baños pequeños, así como satisfacer diversas necesidades del hogar, como recuperar objetos situados en lugares altos, indicó Zhu.
"En el tercer trimestre se pondrán en marcha programas piloto en hogares reales —incluyendo viviendas con personas mayores, niños y diversas necesidades domésticas—, lo que permitirá probar y perfeccionar el robot en escenarios de la vida real", añadió Zhu.


