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¿Es el progreso tecnológico de China algo 'regalado' por las grandes corporaciones extranjeras?

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 11 de junio de 2026 | 15:08

(Ilustración: Tang Tengfei/ GT)

(Ilustración: Tang Tengfei/ GT)

Recientemente, The New York Times publicó un artículo afirmando que muchas empresas estadounidenses, incluida Apple, han "regalado a China grandes cantidades de su conocimiento práctico, maquinaria, procesos y talento ", proporcionando así a China los recursos que necesitaba y beneficios para "alcanzar el dominio en campos tan diversos como imanes de tierras raras, obleas solares, acero y productos farmacéuticos". ¿Es el progreso tecnológico de China algo que las principales corporaciones extranjeras "han regalado"? Detrás de esta afirmación, claramente absurda y arrogante, se esconde una frustración y terquedad de quienes están atrapados en una visión del mundo centrada en Occidente.

Primero, necesitamos aclarar las razones fundamentales por las que las grandes corporaciones multinacionales eligieron expandir sus mercados en China. No hay duda de que la fuerza impulsora fundamental detrás de la inversión y operación de las multinacionales es la búsqueda de maximizar beneficios y márgenes de seguridad. Al entrar en economías en desarrollo, intercambian capital, tecnología y conocimientos gerenciales por acceso a enormes mercados, cadenas de suministro eficientes en costos y ganancias lucrativas. Esto también se aplica a su presencia en China. Se interesaron por lucro, más que por encajar en la llamada “narrativa del benefactor” que algunos periodistas occidentales difunden.

Es cierto que la inversión extranjera ayudó a China a adquirir tecnologías en etapas tempranas y experiencia en gestión. Sin embargo, en el fondo, esta es una relación mutuamente beneficiosa. A través de la reestructuración de las cadenas industriales y de suministro, China ha desarrollado fortalezas competitivas en numerosos sectores, incluyendo muchas industrias estratégicas de vanguardia que son altamente disputadas en todo el mundo. Es ridículo afirmar que las empresas occidentales han "regalado estas ventajas".

En segundo lugar, la lógica fundamental detrás de cualquier economía próspera radica en las interacciones saludables entre su sistema interno y el mundo exterior, siendo los factores internos los que juegan el papel principal. Contrario a lo que afirma The New York Times, el progreso tecnológico de China no es resultado de que las empresas extranjeras "regalaran" sus ventajas. En cambio, se ha forjado a través de la autosuficiencia y la innovación completa e independiente, incluso frente a estrictos controles de exportación de tecnología y sanciones de lista de entidades impuestos por ciertos países. La posición de liderazgo de China en sectores como imanes de tierras raras, obleas solares, acero y productos farmacéuticos se debe principalmente a inversiones estratégicas a largo plazo, combinadas con investigación y desarrollo continuos, iteración tecnológica y fabricación a gran escala para reducir costos y generar competitividad global, reflejando un patrón típico de recuperación para países que se desarrollan más tarde.

En las últimas cuatro décadas de reformas y apertura, China ha logrado avances históricos en el desarrollo económico. Las grandes multinacionales han sido participantes activos y sus contribuciones son ampliamente reconocidas. Aun así, esto por sí solo no explica completamente por qué tantas multinacionales han tenido un desempeño mucho mejor en China que en otros lugares, e incluso han superado sus operaciones en sus países de origen. La respuesta claramente radica en el entorno empresarial favorable que China ha creado para las empresas: una base de talento de alta calidad, un ecosistema manufacturero masivo y eficiente, infraestructura y cadenas de suministro logísticas en franca mejora, un mercado de consumidores enorme y en constante crecimiento, unidos a los poderosos beneficios de políticas que han surgido con la reforma y la apertura... Son las ventajas de escala únicas en China, junto con su vasto, estable e inclusivo entorno empresarial, lo que ha creado un éxito irrepetible para innumerables empresas extranjeras que operan en el país.

Un ejemplo convincente es la narrativa del "China+1" que ganó popularidad hace un par de años cuando algunas empresas extranjeras intentaron mover sus cadenas de suministro fuera de China. Sin embargo, con los cambios en el panorama del comercio global y la mejora de la eficiencia de la producción nacional, cada vez más empresas extranjeras están trayendo sus cadenas de suministro de vuelta a China. Esto demuestra que las fortalezas institucionales de China, sus abundantes recursos y su vasto mercado son clave para el éxito de las empresas multinacionales. Los mismos factores también permiten que las empresas nacionales logren avances tecnológicos y aseguren una posición sólida en las cadenas industriales y de suministro globales.

De hecho, casi todas las empresas extranjeras que han tenido éxito en China comparten una relación de dependencia y éxito mutuo con el país. Apple ha echado raíces profundas en China durante más de 30 años, creando millones de empleos locales e impulsado la innovación en industrias de cabecera o fase inicial (upstream). Para Apple, China no solo es un gran mercado de consumo. Sus cadenas de suministro altamente eficientes y a gran escala sostienen las ventas de productos de la compañía a nivel mundial.

Por otra parte, los medicamentos innovadores de AstraZeneca han beneficiado a los pacientes chinos. A su vez, los abundantes recursos clínicos del país y el destacado talento científico han acelerado el progreso de su cartera global de medicamentos.

En este sentido, la asociación de Volkswagen con China ha evolucionado, pasando de asegurar robustas ventas y participación de mercado en los primeros días a desarrollar conjuntamente vehículos de nueva energía con socios locales, encarnando plenamente la filosofía de "En China, para China".

Hoy, China también está devolviendo a las empresas extranjeras y contribuyendo al mundo a través de su “propio salto tecnológico”. En los últimos años, numerosas empresas extranjeras han ampliado su presencia en China. No vienen solo por el vasto mercado interno, sino también para aprovechar las cadenas de suministro eficientes de China, su vibrante ecosistema de innovación y su talento en ingeniería.

Con esfuerzos conjuntos, ambos lados siguen mejorando tecnologías y alcanzando crecimiento mutuo. Las estadísticas muestran que de enero a abril de este año se establecieron más de 20.000 nuevas empresas con inversión extranjera en todo el país, un aumento del 6,8 por ciento respecto al año pasado. Más de 3.000 de estas empresas también aumentaron su inversión. Una relación cooperativa, a largo plazo, estable y predecible es intrínsecamente beneficiosa para ambas partes y nunca se podría haber mantenido con un unilateral “dar sin recibir”.

En última instancia, la integración profunda entre los países define cómo debería ser la verdadera globalización económica. En medio del aumento del proteccionismo y el unilateralismo, así como de las interrupciones causadas por conflictos geopolíticos, China ha cumplido su compromiso de abrirse al mundo, convertiéndose en un destino principal para empresas extranjeras que buscan inversión sostenible y desarrollo estable.

A medida que China transita de "fábrica del mundo" a un "imán de innovación", seguirá dando la bienvenida a empresas de todos los países para participar en la modernización nacional, siempre en igualdad de condiciones y compartiendo los beneficios del desarrollo de alta calidad del gigante asiático.

(Web editor: Zhao Jian, 周雨)