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Las clases de poesía abren nuevos mundos a los niños de escuelas rurales

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 12 de junio de 2026 | 14:51

Yang Zhanguo (en el centro) posa para una foto con sus alumnos en el municipio de Yingtaoyuan, en Liaocheng, provincia de Shandong. Foto: Cortesía de Yang Zhanguo.

En algunos rincones remotos de la llanura de Luxi, en el este de China, y de las montañas Hengduan, en el suroeste del país, existen escuelas donde maestros y alumnos se adentran más profundamente en el mundo de la poesía. Allí, provistos de papel y lápiz, los estudiantes acompañan a sus profesores a los campos de maíz y arrozales; escuchan el canto de las cigarras, respiran el aroma del arroz y escriben versos serenos al aire libre. Esa es su clase de poesía.

Durante estas clases, los niños escriben sobre el hecho de crecer: "En el trigal, hay varias versiones de mí. A los 12 años anhelo crecer; a los 20, extraño mi infancia". Escriben sobre sus padres: "Mis padres son como semáforos. Cuando llueve y regresamos a casa, él sigue allí de pie". También escriben sobre la primavera: "Espero en silencio, bajo la tierra, a que una flor silvestre alce la cabeza".

Yang Zhanguo, maestro de primaria en el municipio de Yingtaoyuan (Liaocheng, provincia de Shandong, este de China), lleva varios años integrando la poesía en sus lecciones. Comentó que, antes de empezar a enseñar poesía, no terminaba de creerse el dicho "todos los niños nacen poetas", pero ahora comprende realmente lo que significa.

"En primer lugar, los niños tienen mucha más imaginación que los adultos", afirmó. "En segundo lugar, sus sentimientos son puros y sinceros, expresados ​​directamente desde el corazón". Estos dones naturales, sumados a una orientación paciente, hacen que sus alumnos escriban a menudo poemas que le sorprenden e incluso le maravillan.

A cientos de kilómetros de distancia, otra maestra, Yang Deli, comparte un sentimiento similar. En su escuela del condado de Changning, en la provincia de Yunnan (suroeste de China), ha creado un club de poesía. A través de la enseñanza de este género, ha descubierto que cada niño tiene una razón distinta para unirse y extrae algo único de la experiencia.

Algunos simplemente consideran divertido escribir poesía. Otros la utilizan como una vía para expresar sus sentimientos. Muchos niños de zonas rurales han llegado a conocer nuevos lugares o a participar en intercambios gracias a su poesía, ampliando así sus horizontes. Algunos incluso utilizan la poesía para demostrar su valía y recuperar la confianza.

La poesía está cambiando realmente la vida de los niños en estos lugares remotos.

La poesía a través de las estaciones

Antes de comenzar las clases de poesía en sus respectivas escuelas, tanto Zhanguo como Deli recibieron formación del Centro de Servicio Juvenil de Poesía "Shiguang Four Seasons" (Las Cuatro Estaciones de Shiguang), una organización sin fines de lucro dedicada a la educación poética en zonas rurales que, hasta el mes de marzo, había capacitado a docentes de 3.332 escuelas primarias y secundarias en la enseñanza de la poesía.

Aprendieron sobre lecciones centradas en cuatro temas —"luz de primavera, sombra de verano, día de otoño y sol de invierno"— y se esforzaron por integrar la poesía no solo en las clases de lengua, sino también en las actividades escolares y en las experiencias al aire libre.

Zhanguo señaló que, en su escuela, la clase de poesía nunca se limita a cuatro paredes. Un campo de trigo, la orilla de un río o el espacio bajo un sauce pueden convertirse en aulas. Los niños utilizan un muro como escritorio o se tumban en el suelo para escribir poemas en sus cometas.

Durante el periodo de Guyu (o "Lluvia de los Cereales") —el sexto término solar del calendario tradicional chino y la etapa final de la primavera—, Zhanguo guía a los alumnos para que planten batatas y cacahuetes. Al llegar el otoño, cosechan juntos los frutos. Estas lecciones al aire libre animan a los estudiantes a plasmar en verso sus experiencias de la vida real.

"Nuestra escuela se encuentra en una zona de llanuras; por eso, en primavera llevo a los alumnos a los campos para que vean las grandes olas de trigo, y en otoño los llevo al río para observar los juncos", comentó. "Utilizamos el mundo entero como aula, animando a los niños a observar, sentir y crear poesía en contacto con la naturaleza".

Deli descubrió que vivir en el campo permite a los niños oler las flores, escuchar a los insectos, contemplar las estrellas y experimentar a diario la energía y la belleza de la naturaleza. Muchos de los versos de sus poemas nacen de lo que ven a su alrededor.

Por ejemplo, una alumna se fijó en lo colorido que se volvía el recinto escolar en primavera, con flores de distintas clases brotando por todas partes. Al escribir un poema sobre el tema de los "secretos", redactó lo siguiente:

"Cuando sopla la brisa primaveral,

todos los secretos se transforman en flores de mil colores,

que brotan por todas partes".

Una infancia iluminada por la poesía

Deli lleva siete años enseñando poesía y guiando a cientos de alumnos hacia el mundo del verso. Con el tiempo, ha sido testigo de cambios reales en estos niños.

Relató que tuvo como alumna a una niña tímida y reservada, de familia humilde, cuyas calificaciones en lengua china apenas alcanzaban el aprobado. La niña carecía de confianza en sí misma.

Sin embargo, una vez que comenzó a escribir poesía, perseveró y nunca se rindió, ni siquiera cuando sus poemas eran sencillos. Más tarde, sus obras fueron publicadas, lo que le valió una pequeña remuneración y un diploma de reconocimiento. Esto transformó por completo a la niña: ganó confianza y alegría, y para cuando terminó la educación primaria, sus calificaciones habían mejorado notablemente. En las clases de Zhanguo también hay alumnos sensibles e inseguros que a menudo se sienten desconcertados ante la vida, pero que rebosan curiosidad por descubrir cosas nuevas. "La poesía", afirmó Zhanguo, "se ha convertido en una vía perfecta para que se expresen".

Para aquellos niños tímidos que rara vez hablan en clase, Zhanguo organiza más lecciones al aire libre. Cuando las cuatro paredes del aula se abren al mundo, los niños pueden relajarse por completo y sentirse seguros, tanto física como emocionalmente. En estas clases inmersivas, aprenden poco a poco a abrirse, a observar, a formular preguntas y, finalmente, a expresarse.

Lo que Zhanguo más anhela es que la educación poética ayude a los niños a cultivar el hábito de encontrar, amar y expresar la belleza. La poesía les ha abierto una nueva puerta, permitiéndoles apreciar diversas formas de belleza en la vida cotidiana.

"Aunque pasen los años y dejen de escribir poesía, esta experiencia permanecerá en sus corazones", señaló. "Los niños que crecen acompañados por la poesía mirarán el mundo con amabilidad y calidez. Ese es el regalo más valioso que la poesía les deja".

(Web editor: 周雨, Zhao Jian)