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China trata más de 10 millones de hectáreas de tierras desertificadas en cinco años y aspira a restaurar 6,7 millones más para 2030

Una fotografía aérea tomada con un dron el 31 de mayo de 2026 muestra una cosechadora y un camión trabajando en un campo de cultivo de forraje en la Bandera de Ar Horqin, ciudad de Chifeng, en la región autónoma de Mongolia Interior (norte de China). En los últimos años, el cultivo de forraje de alta calidad ha contribuido a frenar la desertificación de los pastizales en la Bandera de Ar Horqin, que actualmente alberga cerca de 700.000 mu (aproximadamente 46.667 hectáreas) de campos de forraje de primera calidad. (Foto de Li Fu/Xinhua)
Con motivo del 32.º Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, la Administración Nacional de Silvicultura y Pastizales anunció que el país ha tratado acumulativamente 152 millones de mu (unos 10,13 millones de hectáreas) de tierras desertificadas y 29,32 millones de mu (alrededor de 1,95 millones de hectáreas) de tierras afectadas por la desertificación rocosa durante el periodo del XIV Plan Quinquenal (2021-2025); asimismo, el nivel general de desertificación ha seguido disminuyendo mientras que las condiciones ecológicas en las regiones desérticas han mejorado de manera constante.
En los últimos años, China ha convertido la lucha contra la desertificación en una prioridad clave mediante el avance del Programa de Cinturones Forestales de Protección de los "Tres Nortes" (TSFP, por sus siglas en inglés). Se trata de un programa de forestación lanzado en 1978 para combatir la desertificación en las zonas del noroeste, el norte y el noreste del país.
Desde el inicio del TSFP, el gobierno central ha destinado un total de 88.900 millones de yuanes (12.400 millones de dólares) en fondos, ha apoyado la ejecución de 544 proyectos importantes y ha completado tareas de restauración y construcción ecológica que abarcan 244 millones de mu (aproximadamente 16,3 millones de hectáreas), según la administración.
China puso en marcha este emblemático proyecto ecológico en 1978, el cual se ha convertido en la mayor iniciativa de forestación del mundo, según la agencia de noticias Xinhua.
China también ha reforzado su marco normativo para el control de la desertificación. Las autoridades han promulgado un plan nacional de prevención y control de la desertificación, así como un plan fotovoltaico para el control de este fenómeno en las regiones del desierto de Gobi y de los "Tres Nortes"; asimismo, han revisado el plan general del programa TSFP, establecido medidas de gestión para su implementación y publicado diez normas sectoriales, incluidas especificaciones técnicas para el control de la desertificación.
También se han puesto en marcha programas piloto de compensación ecológica en ecosistemas desérticos, lo que refuerza el sistema normativo y de políticas del país para combatir la desertificación.
Paralelamente, China ha acelerado la construcción de estaciones de observación de ecosistemas desérticos y de estaciones terrestres de monitoreo de tormentas de arena, sentando así las bases para una red nacional de vigilancia ecológica de zonas desérticas.
El país ha impulsado, además, modelos innovadores de control de la desertificación. En toda la región de los "Tres Nortes", las autoridades locales han promovido de manera constante el modelo que combina la energía fotovoltaica con el control de la desertificación, fomentando la recuperación de 5,3 millones de mu de terreno. También se han ampliado las iniciativas para combatir la desertificación mediante infraestructuras de transporte, con la construcción de más de 3.500 kilómetros de carreteras en zonas arenosas, lo que ha contribuido a la rehabilitación de 6,8 millones de mu de tierras degradadas.
Al mismo tiempo, China ha reforzado el papel de la ciencia y la tecnología en el control de la desertificación. Las autoridades han dividido la región de los "Tres Nortes" en 136 zonas de gestión ecológica, han desarrollado diversas variedades de árboles y pastos resistentes a la sequía, al frío y a la salinidad y alcalinidad, y han elevado la tasa de adopción de especies mejoradas a más del 75%. Según datos oficiales, los nuevos equipos y tecnologías han triplicado con creces la eficiencia en el control de la desertificación.
Hasta la fecha, la superficie de tierras desertificadas en China ha seguido disminuyendo. La tendencia se ha invertido: se ha pasado de una expansión anual media de 5,15 millones de mu a finales del siglo XX a una reducción anual media de 10 millones de mu en la actualidad, según informó la administración.
El volumen total de erosión eólica del suelo en los ocho grandes desiertos y las cuatro principales zonas arenosas de China ha disminuido aproximadamente un 40% en comparación con el año 2000. La cobertura vegetal media en las regiones desérticas ha alcanzado el 21,17%, lo que supone un aumento de 2,84 puntos porcentuales respecto a hace una década.
Dentro del área del Programa de los Tres Nortes (TSFP, por sus siglas en inglés), la cobertura forestal y de pastizales ha aumentado hasta el 40,76%, mientras que el 67,82% de las tierras desertificadas susceptibles de tratamiento han sido objeto de una gestión y restauración efectivas, señaló la administración.
Como parte contratante de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, China ha cumplido activamente sus obligaciones en el marco de dicho tratado, bajo la orientación del grupo coordinador nacional para la lucha contra la desertificación, al tiempo que profundiza continuamente en la cooperación internacional para la prevención y el control de este fenómeno.
De cara al futuro, China se centrará en alcanzar los objetivos establecidos en los planes pertinentes, aplicará enfoques diferenciados de conservación y gobernanza adaptados a cada región, y promoverá el tratamiento integral de las tierras desertificadas en zonas clave. Asimismo, el país desarrollará de manera adecuada industrias ecológicas en las regiones desérticas.
Para el año 2030, China aspira a completar la restauración y el tratamiento de cerca de 100 millones de mu (aproximadamente 6,7 millones de hectáreas) de tierras desertificadas en todo el país, indicó la administración. Se prevé que las condiciones ecológicas en regiones clave —incluidas las cuatro principales zonas de terrenos arenosos del país, las áreas de oasis desérticos, la meseta de Qinghai-Xizang, la cuenca del río Amarillo y las zonas circundantes a la región de Beijing-Tianjin-Hebei— mejoren considerablemente, sentando así una base sólida para la barrera de seguridad ecológica del norte del país.


