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Brasil obtiene aprobación de plan de descarbonización industrial por fondo climático global
Brasil se convirtió en uno de los primeros países en obtener la aprobación de un plan de descarbonización industrial por parte de un fondo climático global, una iniciativa que busca acelerar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en sectores industriales de alta intensidad energética, informó hoy el Gobierno.
El plan fue aprobado en el marco del Programa de Descarbonización de la Industria de los Fondos de Inversión Climática (CIF, por sus siglas en inglés), mecanismo internacional destinado a apoyar a países en desarrollo en la transición hacia modelos productivos de bajas emisiones.
La estrategia brasileña contempla el financiamiento de procesos industriales con bajas emisiones de carbono, proyectos de eficiencia energética y el desarrollo de polos e infraestructuras industriales orientados a la descarbonización.
La implementación se realizará a través de la Plataforma Brasil de Inversiones Climáticas y para la Transformación Ecológica (BIP), responsable de la selección y estructuración de los proyectos.
Según el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, la iniciativa ampliará el acceso al financiamiento para sectores de elevado consumo energético, impulsando la reducción de emisiones, la atracción de inversiones, la creación de empleos verdes y el fortalecimiento de la competitividad de la industria brasileña.
Las estimaciones oficiales indican que los proyectos apoyados podrán evitar la emisión de aproximadamente 1,2 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente por año.
Además, se espera un mayor uso de energías renovables en la industria, el fomento de prácticas de economía circular y la generación de empleos vinculados a la transición hacia una economía de bajo carbono.
Brasil ya había sido seleccionado en 2025 como uno de los países beneficiarios del programa global de descarbonización industrial del CIF, obteniendo una de las puntuaciones más altas entre las propuestas presentadas por 26 naciones.
La iniciativa brasileña se enfoca en sectores con elevadas emisiones, como cemento, acero, aluminio, productos químicos y fertilizantes.
El plan forma parte de la estrategia de transformación ecológica impulsada por el Gobierno brasileño y está alineado con los objetivos de la política industrial Nueva Industria Brasil, que busca combinar crecimiento económico, innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental.
Las autoridades brasileñas consideran que la aprobación refuerza la posición del país como uno de los actores emergentes en la agenda global de descarbonización industrial y transición energética.


