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La modernización tecnológica genera un impacto duradero en los farolillos de Zigong

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 06 de julio de 2026 | 14:57

Los farolillos con formas vívidas de elementos tradicionales auspiciosos —como peces y bebés— y de arquitectura antigua fueron un gran atractivo en la 32.ª edición del Festival Internacional de los Farolillos de Zigong, que concluyó recientemente tras cinco meses de actividad. [Foto cedida a China Daily]

La 32.ª edición del Festival Internacional de los Farolillos de Zigong finalizó hace poco tras una temporada de cinco meses, una duración casi el doble de larga que la de las ediciones celebradas hace una década.

Esta temporada ampliada permitió a la ciudad reducir las aglomeraciones en los momentos de mayor afluencia y organizar más de 350 eventos culturales y turísticos por todo Zigong, en la provincia de Sichuan (suroeste de China), incluyendo desfiles folclóricos, exposiciones de patrimonio cultural inmaterial, actuaciones musicales, ferias en templos y recorridos nocturnos.

Esta prolongación de la temporada fue posible gracias a innovaciones en los propios farolillos.

Zigong lleva generaciones fabricando farolillos. Sus festivales son legendarios y atraen cada año a millones de visitantes de toda China y del resto del mundo.

Este oficio se remonta a la dinastía Tang (618-907) y, durante siglos, los artesanos de Zigong han transmitido sus habilidades de maestro a aprendiz. Sin embargo, durante la mayor parte de su historia, la actividad tenía una limitación importante: las instalaciones eran siempre temporales; duraban dos o tres meses y luego se desechaban. Al terminar cada temporada del festival, los trabajadores desmontaban los farolillos y los materiales acababan en la chatarra. Así era como funcionaba.

Shi Fei, planificador y diseñador jefe de la 31.ª edición del Festival Internacional de Farolillos de Zigong (celebrada en 2025), decidió cambiar esta situación.

Su equipo mejoró los materiales, experimentando con nuevos tejidos, revestimientos y diseños estructurales. Los farolillos, que antes tenían una vida útil breve, ahora pueden durar entre seis meses y un año. También introdujeron diseños temáticos, iluminación digital y atracciones interactivas. Los visitantes ya no se limitan a pasar junto a los farolillos y echarles un vistazo rápido: pueden entrar en algunas instalaciones, activar efectos de iluminación con sus movimientos e incluso controlar los cambios de color mediante paneles táctiles. Estas iniciativas ayudaron a transformar una artesanía estacional en una atracción disponible durante todo el año.

El festival de 2025, que se desarrolló desde el 17 de enero hasta principios de mayo, generó 149 millones de yuanes (22 millones de dólares) en ingresos por venta de entradas —un aumento del 46 % respecto al año anterior— gracias a un incremento del 40 % en el número de visitantes. La mayor duración también generó un impacto duradero. En la 32.ª edición del festival, la venta de entradas alcanzó los 106 millones de yuanes para el 22 de febrero, lo que supone un aumento del 12,53 % respecto al año anterior. Este año, el festival recibió a su visitante número un millón apenas 31 días después de su inauguración, un hito que anteriormente requería mucho más tiempo para alcanzarse.

Para Shi, el objetivo nunca fue congelar la tradición en el tiempo. Ha afirmado en repetidas ocasiones que el patrimonio cultural inmaterial no puede sobrevivir detrás de una vitrina; debe vivirse, experimentarse y adaptarse. La meta es lograr que la tradición perdure y atraer al público para que la contemple.

En toda la ciudad de Zigong, el sector en su conjunto sigue una trayectoria similar. Durante su intervención en la Cumbre de Empresarios del Turismo de China —celebrada a principios de junio en Xiamen (provincia de Fujian) y que reunió a más de 1.000 líderes del sector bajo el lema de convertir al país en una potencia turística—, Shi señaló que la convergencia entre la artesanía tradicional y el turismo moderno exige una innovación constante. Según explica, su labor en el festival de los farolillos de Zigong nació de una pregunta sencilla: ¿cómo lograr que una artesanía centenaria resulte atractiva para unos viajeros que ya lo han visto todo?

Shen Hongyue, presidente de la asociación de la industria de los farolillos de Zigong, afirma que el sector ha evolucionado: ha pasado de limitarse a suministrar estos productos a ofrecer servicios integrales para proyectos de turismo cultural nocturno, los cuales se están consolidando progresivamente como parte de los nuevos escenarios de turismo y consumo nocturnos en toda China.

Según Shen, Zigong representa actualmente el 85 % del mercado chino de farolillos y el 92 % del mercado mundial, con unos ingresos anuales del sector que superan los 8.000 millones de yuanes. La industria emplea a cientos de miles de trabajadores, desde artesanos tradicionales hasta diseñadores digitales y gestores de proyectos.

La artesanía local de farolillos se ha convertido en un producto de exportación global; los farolillos de Zigong están presentes en festivales de más de 80 países —incluidos Estados Unidos, Francia, Japón y Singapur—, según los actores del sector local.

En la conferencia anual sobre el comercio de farolillos de Zigong, celebrada en mayo, se firmaron contratos por valor de casi 1.030 millones de yuanes, lo que refleja el creciente alcance comercial de la industria.

Christophe Hisquin, presentador francés y enviado de intercambio cultural sino-francés —quien ha participado en más de 400 eventos internacionales—, experimentó de primera mano el impacto emocional de los farolillos durante una conferencia del sector celebrada en Zigong en mayo.

«He visto muchas luces en mi vida, pero los farolillos de Zigong son únicos; son los más cálidos y, a la vez, los más futuristas», afirma.

Lo que le conmovió, según explica, no fue solo la maestría artesanal o el hecho de que constituyeran un espectáculo visual, sino la sensación de que los farolillos de Zigong representan una historia viva de la civilización.

Dai Bin, presidente de la Academia de Turismo de China, lleva tiempo sosteniendo que la tecnología debe estar al servicio de la cultura, y no al revés.

«Nuestra tecnología necesita un liderazgo cultural», declaró durante las Dos Sesiones de 2026. «Sin la esencia cultural, un espectáculo puramente técnico no puede perdurar».

En su opinión, el turismo impulsado por la tecnología debe centrarse en las personas y aplicarse para el bien común, haciendo que las tradiciones sean más accesibles.

Lo que buscan los visitantes, señala, es una conexión emocional y cultural; la tecnología puede facilitar dicha conexión.

Wang Tayi, veterano del proyecto Universal Beijing Resort, considera que China posee ya la capacidad industrial y la sofisticación tecnológica necesarias para transformar la artesanía tradicional en atracciones competitivas a escala mundial.

Cita a Huawei y BYD como prueba de que el diseño y la ingeniería chinos pueden competir al más alto nivel. Lo mismo, argumenta, puede lograrse con los farolillos.

«Esperamos que esta colaboración establezca un nuevo referente para el desarrollo innovador de la industria del turismo cultural», afirma Wang.

(Web editor: 周雨, Zhao Jian)