- Más
Un exoesqueleto chino ofrece esperanza para las personas con problemas de movilidad

Maria Laura Biscaglia se coloca un exoesqueleto robótico con la ayuda de su esposo en su casa de Buenos Aires, Argentina, el 4 de julio. [Foto/Xinhua]
Un viaje a China a principios de este año transformó por completo la vida de Maria Laura Biscaglia.
Mientras recorría la 139.ª Feria de Cantón, esta contadora y coach organizacional argentina —que convive con distrofia muscular desde hace más de dos décadas— se topó con un pabellón de alta tecnología. En su interior encontró un avance revolucionario: un exoesqueleto robótico diseñado para ayudar a personas con problemas de movilidad.
Con la ayuda del personal, Biscaglia se colocó el dispositivo —desarrollado por la empresa china Hangzhou Taixi Intelligent Technology Co.— y descubrió que caminar le resultaba, de repente, más fácil.
"Pude ver que el dispositivo realmente tenía la sensibilidad necesaria para reconocer mi intención de moverme. Me acompañaba y me asistía. Me ayudaba con la marcha y me daba la fuerza para levantar mejor la pierna", comenta.
Mediante una red de sensores y tecnología de inteligencia artificial, el exoesqueleto detecta los movimientos y las intenciones de desplazamiento del usuario, activando motores para brindar asistencia en tiempo real al caminar y realizar otras actividades.
Biscaglia y sus amigos vivieron la experiencia con gran emoción, pero su entusiasmo se tornó en decepción al darse cuenta de que tendrían que regresar a Argentina sin el dispositivo.
"Fue muy difícil, porque todos terminamos muy emocionados —el público, la gente del stand, mis amigos y yo—; fue algo muy conmovedor", recuerda.
Sin embargo, su encuentro con el exoesqueleto se hizo viral en las redes sociales chinas e internacionales, lo que llevó a la empresa a contactarla y regalarle el dispositivo.
Su historia pone de relieve cómo los avances tecnológicos de China pueden ayudar a satisfacer necesidades médicas específicas en todo el mundo.
Unos 25 años después de ser diagnosticada con esta enfermedad degenerativa, Biscaglia ha incorporado con éxito el exoesqueleto y su aplicación móvil asociada a su rutina diaria, utilizándolo tanto para caminar como para realizar ejercicios de rehabilitación.
Desde entonces, se ha convertido en una fuente de inspiración para muchas personas con discapacidad o problemas de movilidad en Argentina, quienes muestran un interés creciente por este tipo de tecnologías.
"Cuando regresé a Buenos Aires, decidí salir a caminar por el barrio con él. Mis médicos, mi neurólogo y mi fisioterapeuta no pusieron objeciones a que utilizara el dispositivo. Lo importante era ver cómo podía ayudarme en mi vida cotidiana", afirma. Descubrió que el exoesqueleto resultaba sumamente valioso como herramienta de ejercicio, ya que ayudaba a estimular su propia marcha y su musculatura de manera controlada.
Más allá de su impacto personal, Biscaglia afirma que su experiencia podría fomentar una mayor cooperación entre las comunidades científica, médica y tecnológica de China y Argentina.
"Si bien convivo con esta enfermedad neuromuscular tan compleja, que actualmente plantea muchas más preguntas que respuestas, esta historia puede despertar el interés de médicos, científicos y de todas aquellas personas que trabajan para desarrollar más alternativas para miles de individuos en situaciones similares", señala.
Al combinar la experiencia médica de ambos países con la tecnología china y un enfoque centrado en las personas, China y Argentina pueden atender necesidades sanitarias específicas y "tender puentes", añade.
"Hoy en día, el exoesqueleto me ayuda a mejorar la calidad de mi marcha. Pero sé que puede hacer mucho más. Brinda asistencia a las personas, fomentando una mayor autonomía, participación e integración en la sociedad. Ese es el verdadero valor de la innovación: poner a las personas en el centro", afirma.


