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Un exoesqueleto chino ofrece esperanza para las personas con problemas de movilidad

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 15 de julio de 2026 | 13:22

Maria Laura Biscaglia se coloca un exoesqueleto robótico con la ayuda de su esposo en su casa de Buenos Aires, Argentina, el 4 de julio. [Foto/Xinhua]

Un viaje a China a principios de este año transformó por completo la vida de Maria Laura Biscaglia.

Mientras recorría la 139.ª Feria de Cantón, esta contadora y coach organizacional argentina —que convive con distrofia muscular desde hace más de dos décadas— se topó con un pabellón de alta tecnología. En su interior encontró un avance revolucionario: un exoesqueleto robótico diseñado para ayudar a personas con problemas de movilidad.

Con la ayuda del personal, Biscaglia se colocó el dispositivo —desarrollado por la empresa china Hangzhou Taixi Intelligent Technology Co.— y descubrió que caminar le resultaba, de repente, más fácil.

"Pude ver que el dispositivo realmente tenía la sensibilidad necesaria para reconocer mi intención de moverme. Me acompañaba y me asistía. Me ayudaba con la marcha y me daba la fuerza para levantar mejor la pierna", comenta.

Mediante una red de sensores y tecnología de inteligencia artificial, el exoesqueleto detecta los movimientos y las intenciones de desplazamiento del usuario, activando motores para brindar asistencia en tiempo real al caminar y realizar otras actividades.

Biscaglia y sus amigos vivieron la experiencia con gran emoción, pero su entusiasmo se tornó en decepción al darse cuenta de que tendrían que regresar a Argentina sin el dispositivo.

"Fue muy difícil, porque todos terminamos muy emocionados —el público, la gente del stand, mis amigos y yo—; fue algo muy conmovedor", recuerda.

Sin embargo, su encuentro con el exoesqueleto se hizo viral en las redes sociales chinas e internacionales, lo que llevó a la empresa a contactarla y regalarle el dispositivo.

Su historia pone de relieve cómo los avances tecnológicos de China pueden ayudar a satisfacer necesidades médicas específicas en todo el mundo.

Unos 25 años después de ser diagnosticada con esta enfermedad degenerativa, Biscaglia ha incorporado con éxito el exoesqueleto y su aplicación móvil asociada a su rutina diaria, utilizándolo tanto para caminar como para realizar ejercicios de rehabilitación.

Desde entonces, se ha convertido en una fuente de inspiración para muchas personas con discapacidad o problemas de movilidad en Argentina, quienes muestran un interés creciente por este tipo de tecnologías.

"Cuando regresé a Buenos Aires, decidí salir a caminar por el barrio con él. Mis médicos, mi neurólogo y mi fisioterapeuta no pusieron objeciones a que utilizara el dispositivo. Lo importante era ver cómo podía ayudarme en mi vida cotidiana", afirma. Descubrió que el exoesqueleto resultaba sumamente valioso como herramienta de ejercicio, ya que ayudaba a estimular su propia marcha y su musculatura de manera controlada.

Más allá de su impacto personal, Biscaglia afirma que su experiencia podría fomentar una mayor cooperación entre las comunidades científica, médica y tecnológica de China y Argentina.

"Si bien convivo con esta enfermedad neuromuscular tan compleja, que actualmente plantea muchas más preguntas que respuestas, esta historia puede despertar el interés de médicos, científicos y de todas aquellas personas que trabajan para desarrollar más alternativas para miles de individuos en situaciones similares", señala.

Al combinar la experiencia médica de ambos países con la tecnología china y un enfoque centrado en las personas, China y Argentina pueden atender necesidades sanitarias específicas y "tender puentes", añade.

"Hoy en día, el exoesqueleto me ayuda a mejorar la calidad de mi marcha. Pero sé que puede hacer mucho más. Brinda asistencia a las personas, fomentando una mayor autonomía, participación e integración en la sociedad. Ese es el verdadero valor de la innovación: poner a las personas en el centro", afirma.

(Web editor: 周雨, Zhao Jian)