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Los aldeanos chinos impulsan su faceta artística

Aldeanos actúan en una obra de teatro en el condado de Yinan, ciudad de Linyi, provincia de Shandong, octubre del 2024. (Foto: Xinhua)
Por las mañanas, durante la temporada de menor actividad agrícola, Yang Suhua, una aldeana de Beicun, en el condado de Yinan, provincia de Shandong, se apresura hacia un lugar pintoresco en la vecina aldea de Changshanzhuang, donde ahora trabaja como actriz además de realizar sus labores en el campo, un papel que nunca habría podido imaginar hace apenas unos años.
Beicun ofrece un paisaje rural bien conservado que se remonta a la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa (1931-1945).
Las autoridades locales han convertido antiguos patios y sitios de patrimonio revolucionario en escenarios al aire libre, sin plataformas elevadas ni iluminación elaborada. El elenco se conforma, en su mayoría, por aldeanos locales como Yang, quienes, tras recibir capacitación, ponen en escena obras teatrales en el dialecto local. Estas actuaciones encarnan las historias de las mujeres de Beicun que arriesgaron sus vidas durante la guerra para entregar suministros, atender a los heridos y transmitir mensajes.
«Ahora no tenemos que irnos de casa para perseguir nuestros sueños, y además nos pagan por ello», afirma Yang durante una pausa entre las actuaciones.
«A medida que se desarrolla la historia, el público pasa de espectadores a ser parte de la propia historia», señala Li Xipeng, presidente de gestión de la zona de atracción de Beicun. «Esta experiencia inmersiva permite a los visitantes sentir verdaderamente la epopeya revolucionaria como si estuvieran allí».
Estas representaciones han revivido el patrimonio revolucionario de la región, al tiempo que impulsan la economía local. Más allá de actuar en el escenario, los aldeanos de las comunidades circundantes han encontrado múltiples formas de aumentar sus ingresos, como arrendar tierras, realizar trabajos temporales en el sitio turístico y vender productos locales a los visitantes. Actualmente, el ingreso disponible per cápita anual en la zona supera los 15 mil yuanes (2.208 dólares).

Aldeanos de Yinan representan una obra de teatro, 10 de junio del 2026. (Foto: Xinhua)
En toda China, las nuevas formas de expresión cultural abren espacios para que las comunidades rurales participen en actividades creativas. Los agricultores ya no son solo personajes en historias contadas por otros. En su lugar, se están convirtiendo cada vez más en sus propios narradores e intérpretes.
En la aldea de Tandi, en el municipio de Sishui, provincia de Guangdong, un equipo de minidramas había instalado cámaras justo al lado de los huertos de lichi. Wang Youxiang, una aldeana local que participa en la producción, escuchaba las instrucciones del director y ofreciendo sus propias sugerencias sobre cómo debía mostrarse la vida rural en la pantalla.
Wang recuerda que, en el pasado, lo único que sabía hacer era cultivar lichis. Durante la temporada baja, su único pasatiempo era ver la televisión. Ahora, ha aparecido en varias producciones de minidramas. «Puedo actuar y puedo hacer amigos», asegura.
Los equipos de minidramas han traído algo más que cámaras a la aldea: aparecen nuevos negocios. El aldeano He Qinghai señala que las producciones han puesto dinero en los bolsillos de los lugareños pagando honorarios de actuación y han promovido sus lichis para encontrar nuevos mercados.
Con el deseo de lucir bien en pantalla, las familias han ordenado sus patios y embellecido los caminos de la aldea. Los vecinos ahora intercambian consejos de actuación y aprenden unos de otros. La aldea luce diferente y su gente también.
Mientras tanto, en las regiones montañosas de la provincia de Guizhou, la música está desempeñando un papel similar en la transformación de la vida rural. Yu Chengliang, un profesor de la aldea de Maluhe, en el municipio de Tunjiao, ha traído instrumentos «raros», como el saxofón, la trompeta y la batería a la escuela local, para la orquesta que han fundado.
A través del autoaprendizaje, se convirtió en un músico competente en más de una docena de instrumentos. Sus habilidades las ha enseñado a los niños de forma práctica. Bajo su tutoría, más de 300 estudiantes han adquirido habilidades para tocar instrumentos. La música sirve ahora tanto de esperanza como de fuerza impulsora para poder salir de las montañas hacia un futuro diferente.
Los esfuerzos de Yu también han conmovido a los ancianos que se han quedado atrás en la aldea. Luo Kailian, de 74 años, ha tocado durante más de una década en la orquesta de la aldea.
“Solía pensar que tocar instrumentos musicales era un pasatiempo para los que viven en la ciudad y que no tenía nada que ver con nosotros, los adultos mayores del campo», expresa Luo.
“A lo largo de los años, aprender música con Yu me ha mantenido alegre todos los días y me ha hecho sentir que la vida es más prometedora”, concluyó.


