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En Hengdian, los turistas pagan por protagonizar sus propios minidramas
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| Foto: China Daily |
Por Chen Nan
Vestida con un elaborado traje de época, Sun Kemin se encontraba en el set de una calle de la antigua China en los Estudios Hengdian —la base de cine y televisión más grande del país— preparándose para una confrontación. Era la descendiente de una familia que había dominado el arte tradicional del ronghua (flores de terciopelo).
Su mejor amiga, que interpretaba a la villana, había aprendido la técnica en secreto y la hacía pasar por suya. Ahora, ambas competían por la oportunidad de que su obra fuera elegida como tributo para la corte imperial.
Entonces surgió el problema: no podían dejar de reírse.
En una escena, su amiga tenía que lanzarle una flor de terciopelo. En el momento en que sus miradas se cruzaron, ambas rompieron el personaje.
"Tuvimos que hacerlo una y otra vez", relató Sun, una estudiante universitaria en Hangzhou, provincia de Zhejiang. "Lo más difícil era no reírse. Cuando haces contacto visual con el otro actor, de repente te pones nerviosa".
Unos días antes, Sun no tenía planes de visitar Hengdian. Entonces, ella y su amiga se cruzaron en las redes sociales con videos que mostraban a turistas filmando sus propios minidramas en el vasto complejo de cine y televisión. Tomaron la decisión el 17 de agosto y dos días después ya estaban en el set.
Tras elegir un guión, el vestuario, la peluquería y el maquillaje, las dos mujeres se dirigieron a uno de los escenarios históricos a gran escala de Hengdian. Con un director listo y actores no profesionales interpretando papeles secundarios, pasaron aproximadamente una hora filmando su historia.
La experiencia le costó 388 yuanes (54 dólares) a cada una, incluyendo el vestuario, el maquillaje, la grabación y un video finalizado. Más tarde, publicó el resultado en su cuenta de redes sociales, lo que generó una avalancha de preguntas de sus amigos sobre el precio y cómo reservar la experiencia.
Su video no fue el resultado de meses de clases de actuación. No tenía formación profesional y admitió que verse a sí misma en la pantalla le daba un poco de vergüenza.
"Pero fue muy divertido", afirmó Sun.
Para esta joven visitante, el atractivo iba más allá de tomarse fotos en una atracción turística famosa. La idea de entrar en un set de filmación real y formar parte de una historia resultó más tentadora que un viaje turístico convencional.
"Puedes venir, ver el paisaje y tomar fotos", comentó Sun. "Pero actuar en un drama te aporta una experiencia y un recuerdo muy particulares. Podemos volver a ver este video juntas, más adelante".
Para Sun, esta primera experiencia tal vez no sea la última. Ella y su amiga ya están hablando de volver a Hengdian y probar diferentes papeles. La próxima vez, tal vez le toque interpretar a la villana.
Su vivencia forma parte de una tendencia creciente en Hengdian, provincia de Zhejiang, donde los turistas desbordan el papel de visitantes espectadores para situarse bajo los focos y delante de las cámaras.
En lugar de limitarse a recorrer los decorados o disfrazarse para las fotografías, los visitantes ahora pueden elegir un guión, caracterizarse a través del vestuario y el maquillaje, recibir asesoramiento personalizado y filmar un minidrama en un escenario realista.
La popularidad de esta experiencia ha tomado por sorpresa incluso a quienes trabajan detrás de las cámaras.
"De repente se volvió muy popular este verano", señaló Wu Yizhuo, un director que filma minidramas para visitantes en Hengdian.
En un día ajetreado, Wu puede dirigir a 14 o 15 grupos, y a veces hasta 20. Cada producción es breve —por lo general de uno o dos minutos—, pero guiar a un turista sin experiencia a través del proceso puede requerir mucha improvisación y paciencia.
El modelo en sí no es completamente nuevo. Hengdian ya había ofrecido experiencias cinematográficas a los visitantes desde 2007, recordó Wu, pero estaban destinadas principalmente a grupos turísticos de 20 o 30 personas.
El auge de los minidramas ha cambiado ese panorama.
"Ahora, incluso una o dos personas pueden venir y experimentar lo que se siente al ser actor", apuntó Wu.
Los turistas olvidan las líneas, se ponen nerviosos o estallan en risas. Wu no los presiona.
"Si hay diez palabras, tal vez les pida que recuerden las primeras cinco", explica Wu. "Luego cambiamos el ángulo de la cámara y que digan las otras cinco que faltan".
Para los gestos y las escenas emocionales, Wu, de 43 años, quien fue actor antes de dedicarse a la dirección, suele representarlas él mismo, mostrando a los visitantes exactamente cómo moverse o decir una línea.
"Algunos lo hacen mucho mejor de lo que cabría esperar", afirma Wu.
La mayoría de los clientes son mujeres jóvenes de unos 20 años, señaló Wu, aunque las familias y los niños también se están sumando. Incluso visitantes extranjeros han probado la experiencia, incluyendo algunos que hablan chino y otros que recurren a traductores.
Yuliia, una joven de origen ruso-georgiano que trabaja en Sanya, provincia de Hainan, probó la experiencia de rodaje de minidramas en Hengdian en abril de 2025. Interpretó papeles de la popular serie de televisión “Emperatrices del Palacio”.
"Esta extranjera vino a Hengdian e hizo su propia versión. Aquí puedes soltarte sin sentirte sola jamás; todos están en su personaje y cada mirada parece una escena. ¡Es increíblemente divertido!", compartió Yuliia en su plataforma Xiaohongshu, que cuenta con unos 670.000 seguidores.



