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La nueva Gran Marcha de Xi Jinping

Por Xinhua | el 23 de octubre de 2026 | 09:07

En las orillas del río Yudu, en el este de China, un coro cantaba sobre soldados que dejaron su hogar hace más de nueve décadas. Junto a los cantantes, ocho grandes caracteres chinos rojos proclamaban: "Que el espíritu de la Gran Marcha brille por siempre".

En octubre de 1934, unos 86.000 soldados del Ejército Rojo cruzaron el río, sin saber que emprenderían un agotador viaje de 12.500 kilómetros, que el periodista estadounidense Edgar Snow calificó como "una odisea sin igual en los tiempos modernos". En octubre de 1936, tres fuerzas principales del Ejército Rojo se reunieron en el noroeste de China, marcando el fin de la Gran Marcha.

Este año, cuando China conmemora el 90º aniversario de la culminación victoriosa de la Gran Marcha, visitantes han viajado al montañoso distrito de Yudu, en la provincia de Jiangxi, para conocer el lugar donde todo comenzó.

El número de visitantes que recibe Yudu cada año se calcula en millones. Entre los que han hecho el viaje se encuentra el presidente chino, Xi Jinping.

Durante su visita en mayo de 2019, Xi colocó una corona de flores en un monumento a la partida de la Gran Marcha, fue al cruce del río usado por los soldados del Ejército Rojo y se reunió con sus descendientes.

"He venido aquí para que la gente de todo el país sepa que el Partido no ha olvidado su aspiración original", afirmó Xi, quien también es secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y presidente de la Comisión Militar Central.

"Debemos basarnos en el pasado, preparar nuestras mochilas y salir de nuevo", agregó.

LLEVAR EL TESTIGO ADELANTE

La Gran Marcha implicó un cambio estratégico. En 1934, el incipiente PCCh se vio obligado a abandonar su base principal en las provincias de Jiangxi y Fujian después de no lograr repeler la quinta campaña de cerco y supresión del régimen del Kuomintang.

La maniobra llevó al Ejército Rojo a cruzar casi 100 ríos y más de 40 imponentes montañas, y atravesar pantanos conocidos como una "zona de muerte". Las tropas lucharon en más de 600 batallas. Muchos perdieron la vida en el camino.

Lejos, en el noroeste, el padre del actual mandatario chino, Xi Zhongxun, y sus camaradas Liu Zhidan y Xie Zichang establecieron la base revolucionaria de Shaanxi-Gansu. La existencia de esta base fue un factor importante en la decisión de Mao Zedong de hacer de ella el destino final de la Gran Marcha.

Después de la Gran Marcha, el Partido estableció un firme asentamiento en el norte de Shaanxi, con Yan'an como su sede durante más de una década. Desde allí, creció en fuerza, lideró al pueblo chino en la lucha contra la invasión japonesa y, eventualmente, derrocó al régimen del Kuomintang.

Al crecer en una familia tan revolucionaria, Xi desarrolló una conexión profunda con la Gran Marcha y la región. Aún no tenía 16 años cuando dejó Beijing para ir a un pueblo en Yan'an, donde pasó siete años viviendo y trabajando junto a los campesinos. Allí, se unió al Partido, se convirtió en jefe del Partido del pueblo, forjó vínculos cercanos con la población local y se comprometió a servir al pueblo a través de cargos públicos.

Yan'an, el asentamiento de la revolución china después de la Gran Marcha y su trampolín para la victoria nacional, fue así el punto de partida del recorrido político de Xi.

"Siempre que iba a Yan'an en esos años sentía un profundo sentido de reverencia y emoción", recordó Xi.

De joven, Xi estaba profundamente fascinado por la historia de la Gran Marcha. En la década de 1980, conoció al escritor Wang Yuanjian, quien se dedicaba a documentar el heroísmo del Ejército Rojo y había entrevistado a muchos veteranos de la Gran Marcha. Mientras Wang contaba sus historias, Xi sacaba un cuaderno del bolsillo y tomaba notas con cuidado, recordó la esposa del escritor en un artículo.

En 1996, mientras se desempeñaba como subsecretario del Partido en Fujian, Xi se unió a un relevo de antorchas de 1.000 personas para conmemorar el 60º aniversario de la Gran Marcha. Partió al frente junto a un veterano del Ejército Rojo de 82 años.

En 2006, como secretario del Partido de Zhejiang, Xi visitó una exposición fotográfica que marcaba el 70º aniversario de la Gran Marcha. Describió la Gran Marcha como una prueba extraordinaria del espíritu y la voluntad humanos, y como un viaje en busca de la revitalización de la nación china.

Desde que asumió el máximo liderazgo de la nación a finales de 2012, Xi ha recorrido nuevamente las rutas de la Gran Marcha en visitas por todo el país: Yudu, donde se reunió y partió el Ejército Rojo Central; Quanzhou, donde los soldados lucharon en la sangrienta Batalla del río Xiangjiang; Zunyi, el sitio de un punto de inflexión decisivo, y Jiangtaibu, donde las fuerzas del Ejército Rojo se unieron al final de la Gran Marcha.

En los museos, Xi ha estudiado los artefactos y hecho preguntas. En los monumentos, ha rendido homenaje a los mártires revolucionarios presentando canastas de flores e inclinándose. También ha instruido a las autoridades para recuperar y enterrar correctamente los restos de los soldados y construir instalaciones conmemorativas.

En una visita, se detuvo frente a una pintura de Chen Shuxiang, cuya división sirvió como retaguardia del Ejército Rojo. Capturado después de cubrir la travesía del río de la fuerza principal, Chen se negó a rendirse y murió después de abrirse una herida abdominal.

Xi preguntó cómo el Ejército Rojo había logrado romper el cerco y mantenerse unido a pesar de las pérdidas devastadoras, y luego ofreció su respuesta: el poder de la convicción.

Para generaciones de líderes chinos, la Gran Marcha no es solo una campaña militar, sino una metáfora de la tarea continua de transformar China.

En 1949, más de una década después de que terminara la Gran Marcha, se fundó la República Popular. A principios de ese año, con la victoria a la vista, Mao dijo que ganar la revolución "sería solo el primer paso de la Gran Marcha". El viaje de construir una nueva China acababa de empezar.

Este viaje ganó impulso significativamente con el lanzamiento de la reforma y apertura en 1978. Deng Xiaoping, un veterano de la Gran Marcha, propuso una estrategia de tres pasos para la modernización de China, que más tarde se detalló de la siguiente manera: cubrir las necesidades básicas de alimentación y vestimenta del pueblo para 1990, alcanzar la prosperidad moderada a finales del siglo XX y básicamente lograr la modernización hacia mediados del siglo XXI. Este impulso de modernización llegó a conocerse como la nueva Gran Marcha.

"La Gran Marcha de nuestra generación es alcanzar los 'dos objetivos centenarios' y cumplir el sueño chino: la revitalización de la nación china", dijo Xi.

Los dos objetivos se refieren a lograr la prosperidad moderada en todos los aspectos para el centenario del Partido en 2021 y construir un gran país socialista moderno en todos los aspectos para el centenario de la República Popular.

En 2017, Xi adelantó el calendario para lograr básicamente la modernización según la estrategia de tres pasos de Deng en 15 años, hasta 2035.

"Cada generación debe emprender su propia Gran Marcha", afirmó Xi.

VALENTÍA FRENTE A TODA ADVERSIDAD

Cuando comenzó la Gran Marcha, el Ejército Rojo se enfrentaba a un enemigo superior tanto en número como en armamento. Las fuerzas del Kuomintang lo perseguían de cerca y cortaron su retirada, con el objetivo de rodearlo y aniquilarlo. Abrirse paso significaba luchar por cada oportunidad de sobrevivir.

En el invierno de 1934, la lucha alcanzó un punto crítico en el río Xiangjiang. Bajo un intenso bombardeo, las tropas del Ejército Rojo se abrieron paso hacia los puntos de cruce. Para cuando el ejército logró abrirse paso, sus efectivos se habían reducido de unos 86.000, al inicio de la marcha, a poco más de 30.000.

La nueva Gran Marcha que lidera Xi pondrá a prueba la determinación del Partido ante una nueva serie de retos. Cuando fue elegido máximo líder del Partido en 2012, China se había convertido en la segunda economía más grande del mundo y en el mayor país fabricante, tras más de tres décadas de rápido crecimiento económico.

Esa transformación también trajo consigo nuevos retos. China necesitaba mantener su impulso económico a la vez que reducía las disparidades regionales, combatía la corrupción, erradicaba la pobreza absoluta y aliviaba las crecientes presiones medioambientales. Al mismo tiempo, las expectativas de la comunidad internacional respecto a China iban en aumento.

Al referirse a la "Gran Marcha actual", Xi afirmó que, aunque existen diferencias, algunas de ellas considerables, en las condiciones y las tareas, esta sigue siendo "una causa pionera, ardua y compleja".

El proceso de modernización que Xi lidera actualmente no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Una población de más de 1.400 millones de habitantes avanza colectivamente hacia la modernidad a una escala que supera la suma de las poblaciones de todos los países desarrollados existentes. Su objetivo es la prosperidad común para todos, que abarca tanto la riqueza material como el avance cultural y ético. Se hace hincapié en la armonía entre la humanidad y la naturaleza. China también persigue su revitalización a través del desarrollo pacífico.

Ninguna de estas cosas es fácil.

Xi considera que, para superar los riesgos y retos de esta nueva expedición, se necesita la misma voluntad revolucionaria que se forjó durante la Gran Marcha. "No importa cuán grandes sean las dificultades, pensemos en la Gran Marcha del Ejército Rojo y pensemos en la sangrienta batalla del río Xiangjiang", aseguró.

El mandatario chino presentó una serie de estrategias visionarias para garantizar que el proceso avance en la dirección correcta. Entre ellas se incluye un amplio paquete de reformas, el más completo de la historia, que otorga al mercado un papel "decisivo" en la asignación de recursos, al tiempo que garantiza que el Gobierno cumpla mejor su función. También promete un mayor acceso al mercado para los inversores extranjeros. Desde 2013, el número de zonas piloto de libre comercio en China ha pasado de una a las 23 actuales.

Xi propuso una nueva concepción del desarrollo que hace mayor hincapié en la innovación, la coordinación, el desarrollo verde, la apertura y el beneficio compartido. Todo ello se hace eco de la importante experiencia extraída de la Gran Marcha: actuar por iniciativa propia, buscar la verdad en los hechos y proceder a partir de la realidad.

Más recientemente, el presidente introdujo el concepto de "nuevas fuerzas productivas de calidad", un término con el que se refiere al crecimiento impulsado por los avances tecnológicos y la modernización industrial. Al igual que sus predecesores durante la Gran Marcha, Xi lidera desde la primera línea, demostrando su visión estratégica y su capacidad de decisión.

Hace años, durante una visita a una fábrica de automóviles, abogó por un cambio de los vehículos convencionales propulsados por combustible a los vehículos de nuevas energías, y señaló que esa transición era el futuro de la industria automovilística china. Hace más de una década, Xi instó a los principales científicos de China a prestar atención a una "revolución robótica" que podría transformar la industria manufacturera mundial, destacando la necesidad de que China reforzara sus capacidades en robótica y compitiera por una mayor cuota de mercado.

Durante la Gran Marcha, el Ejército Rojo luchó contra el enemigo con armas obsoletas. Hoy en día, el reto es diferente: mantenerse al día con la revolución científica y la explosión de la innovación tecnológica. A medida que aumenta la presión derivada de las restricciones tecnológicas y las barreras comerciales extranjeras, Xi ha instado al país a reforzar la innovación independiente y la resiliencia de las cadenas industriales y de suministro, así como a garantizar tanto el desarrollo como la seguridad.

Asimismo, lideró una campaña para convertir a China en una potencia científica y tecnológica, situando al país a la vanguardia mundial en campos como la inteligencia artificial, la tecnología cuántica y las nuevas energías.

Desde cohetes portadores hasta submarinos nucleares, China ha bautizado algunos de sus principales logros tecnológicos con el nombre de Gran Marcha, rindiendo así homenaje a una historia de autosuficiencia y perseverancia, al tiempo que inspira nuevos avances tecnológicos.

En 2014, Xi se desplazó junto con generales de alto rango a Gutian, en Fujian, lugar donde, en una reunión del Ejército Rojo celebrada en 1929, se estableció el principio de la dirección absoluta del Partido sobre el ejército, con el fin de reforzar dicho principio. Puso en marcha una reforma militar de gran alcance, sentando las bases para alcanzar los objetivos fijados para el centenario del Ejército Popular de Liberación en 2027, y para construir unas fuerzas armadas de primer orden.

La nueva Gran Marcha avanza a buen ritmo y está dando resultados significativos. Entre 2012 y 2025, el PIB de China pasó de unos 54 billones de yuanes a más de 140 billones de yuanes, mientras que el PIB per cápita aumentó de algo más de 6.000 a casi 14.000 dólares. El país ha construido un sistema industrial completo que abarca todas las categorías industriales de la clasificación de las Naciones Unidas.

La economía china sigue siendo el principal motor del crecimiento mundial, ocupando aproximadamente un tercio del incremento de la producción mundial en los últimos años, según datos del Gobierno chino y de institutos internacionales. La influencia tecnológica y cultural de China también se percibe cada vez más de forma positiva en todo el mundo.

Una encuesta mundial, publicada por el Pew Research Center en julio, reveló que la imagen de China había mejorado en muchos países en los últimos años. Por primera vez, China fue valorada más favorablemente que Estados Unidos en la mayoría de las naciones encuestadas.

Sin embargo, a medida que se acerca el objetivo de modernización para 2035, Xi ha advertido contra la complacencia. "Nos enfrentamos a incontables 'montañas nevadas' que escalar y 'praderas' que cruzar", afirmó.

Para hacer frente a esos retos resulta fundamental, ante todo, reforzar el liderazgo del Partido. El paralelismo histórico es evidente. La Gran Marcha contribuyó a la formación de una nueva dirección central, con Mao como núcleo, y marcó el inicio de un período en el que el PCCh fue encontrando, cada vez más, sus propias respuestas a los problemas a los que se enfrentaba la revolución china.

"Tras la Gran Marcha, el Partido y el Ejército Rojo salieron más fuertes, no más débiles", indicó Xi. "Esto se debe a que habían encontrado el camino adecuado y la teoría que debía guiarlos".

En la nueva era, el Partido estableció la posición de Xi Jinping como núcleo en el Comité Central del PCCh y el Partido en su conjunto, así como el papel de guía del "pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas en la nueva era".

Para hacer frente a los retos de la nueva Gran Marcha se requiere una orientación sólida estratégica del liderazgo del Partido, unidad dentro del PCCh y en todo el país, así como disciplina, compromiso y dedicación por parte de todos los miembros del Partido, señaló Lu Yi, profesor de la Escuela del Partido del Comité Central del PCCh

"Así se templó el acero", sostuvo Yuri Tavrovsky, un experto ruso sobre China. "Los dramáticos acontecimientos de 1934-1936 pusieron de relieve y reforzaron las mejores cualidades del PCCh, lo que permitió unir a un país dividido y construir una gran nación".

TODO POR EL PUEBLO

En su obra maestra "Estrella Roja sobre China", publicada por primera vez en 1937, Snow recogió la simple explicación de un soldado del Ejército Rojo sobre por qué él y sus camaradas luchaban: "Aquí todos luchan para ayudar a los pobres y para salvar a China".

Lu, profesor de la escuela del Partido, refirió que la historia de la épica marcha del Ejército Rojo es también la historia de los profundos lazos entre el ejército y el pueblo, y de cómo el Partido se sustentaba en el propio pueblo al que servía.

En Yudu, los residentes derribaron puertas y desmontaron camas para construir puentes improvisados que permitieran al Ejército Rojo cruzar el río. A lo largo de la Gran Marcha, la gente local les proporcionaba comida, servía de guías y acogía a los heridos.

"En aquel entonces, dependíamos del pueblo en cada paso. Dependíamos de ellos para la comida, y para luchar nuestras batallas teníamos que movilizarlos y contar con su apoyo. Sin ellos, no hubiéramos logrado nada", expresó el padre de Xi, Xi Zhongxun, recordando sus primeros años revolucionarios.

Ese principio de apoyarse en el pueblo sigue siendo central en el enfoque de Xi hacia la gobernanza. El mandatario chino ha subrayado que el Partido debe trabajar para el pueblo y aprovechar su sabiduría e iniciativa, fundamentando sus políticas en sus necesidades y experiencia.

Xi pidió a los funcionarios que se inspiraran en el espíritu de la Gran Marcha y comprendieran mejor la misión original del Partido, que es "buscar la felicidad del pueblo chino y la revitalización de la nación china".

Una vez contó la historia de la "media manta". Durante la Gran Marcha, tres soldados del Ejército Rojo durmieron en la casa de un aldeano, donde la familia no tenía ropa de cama adecuada. Antes de irse, cortaron su única manta por la mitad y le dieron una mitad a la familia para ayudarla a mantenerse abrigada.

Cuando Xi asumió el máximo liderazgo del país, el Partido llevaba en el poder más de seis décadas, y algunos de sus miembros se habían alejado cada vez más de las tradiciones forjadas durante los años revolucionarios.

Xi condenó a algunos funcionarios por actuar con tanta desfachatez en su mala conducta, incluyendo el favoritismo, el faccionalismo, la promesa de puestos oficiales y el cumplimiento fingido, prácticas que alejaban al Partido del pueblo.

El mandatario chino advirtió que la corrupción sin control podría significar el fin tanto del Partido como del Estado. Poco después introdujo un código de conducta conocido como las reglas de ocho puntos para frenar el derroche oficial. Lanzó la mayor campaña anticorrupción en la historia del PCCh, la cual ha visto a millones de personas investigadas por violaciones disciplinarias. También lideró mejoras en el marco regulatorio interno del Partido y estableció comisiones de supervisión, todo para "confinar el poder dentro de una jaula institucional".

A principios de este año, Xi inició una campaña de estudio en todo el Partido, instando a los miembros del Partido a corregir su percepción respecto los méritos administrativos. Un objetivo clave es erradicar la tendencia entre algunos funcionarios de sacrificar el bienestar público en busca de mejorar sus expedientes de desempeño.

"En última instancia, la Gran Marcha tuvo éxito porque el Partido y el Ejército Rojo estuvieron unidos con el pueblo, mantuvieron un vínculo estrecho con la gente y compartieron con ella las alegrías y las dificultades. Esto también es una garantía fundamental que nos permite superar todas las dificultades y peligros", aseguró Xi.

Mantener ese vínculo significa entender lo que la gente espera y actuar en función de sus preocupaciones más urgentes.

Xi lideró una campaña de alivio de la pobreza sin precedentes que sacó a casi 100 millones de habitantes rurales de la pobreza absoluta en ocho años. Desde el inicio de la reforma y apertura en 1978, más del 70 por ciento de la reducción de la pobreza mundial se ha logrado en China.

El presidente usó metáforas de la Gran Marcha para describir la dura batalla contra la pobreza. "Así como la montaña Liupan fue el último pico alto que el Ejército Rojo tuvo que cruzar durante la Gran Marcha, sacar a todas las personas de la pobreza es la cumbre final que debemos superar para construir una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos", aseguró.

La guerra contra la pobreza de Xi fue vasta en su escala, pero detallada en su enfoque, llegando a los hogares individuales para identificar qué los mantenía en una situación desfavorable. La ayuda se ajustó en consecuencia: fomentando industrias adecuadas a las condiciones locales y reubicando a los aldeanos fuera de lugares inhóspitos. En ocho años, más de tres millones de cuadros fueron enviados a las aldeas para trabajar en la primera línea de la lucha contra la pobreza extrema.

Al igual que en la Gran Marcha, algunos nunca vivieron para ver la victoria: más de 1.800 miembros del Partido y funcionarios murieron en el cumplimiento de su deber. Xi ha descrito la disposición a hacer sacrificios por el país y su gente, sin importar la dificultad, como un aspecto central del espíritu de la Gran Marcha.

Las montañas nevadas y las praderas que el Ejército Rojo tuvo que superar a pie ahora están conectadas por carreteras y ferrocarriles. China ha construido las redes más grandes del mundo de autopistas y ferrocarriles de alta velocidad, que transportan productos agrícolas desde aldeas remotas para aumentar los ingresos de los residentes locales.

La restauración ecológica constituye otro gran logro del país. China se ha convertido en la nación con el mayor y más rápido aumento de área forestal a nivel mundial. Al pie de las montañas a lo largo de las rutas de la Gran Marcha, hoy los visitantes pueden encontrar pandas gigantes y otros animales salvajes. Instalaciones solares y de energía eólica surgen de las praderas. Las lámparas de queroseno que los pastores proporcionaban al Ejército Rojo ahora se ven mayormente en museos.

El país también ha construido los sistemas de educación, seguridad social y sanidad más grandes del mundo. La esperanza de vida alcanzó los 79,25 años en 2025. China ahora se encuentra entre los mejores países de ingresos medianos-altos en importantes indicadores de salud.

La Gran Marcha que China sigue hoy requiere no menos esfuerzo que la histórica Gran Marcha, afirmó el académico británico Martin Jacques.

"Es un desafío complicado, pero hay tanto potencial y tantas posibilidades en ello. Y las recompensas serán enormes", agregó.

ECO GLOBAL

Según Xi, la comunidad internacional considera cada vez más que la Gran Marcha fue uno de los eventos clave que dieron forma a la historia mundial en el siglo XX, considerándola como una epopeya de ideales, dedicación, fuerza de voluntad y valentía, cuyo poder inspirador ha trascendido el tiempo y las fronteras.

En la década de 1930, Snow anticipó que algún día alguien escribiría la epopeya completa de la Gran Marcha. En los años posteriores, muchas personas han recorrido su camino, han buscado sobrevivientes y han escrito sus propios relatos. Entre los más conocidos estuvo el periodista estadounidense Harrison Salisbury, quien en su libro de 1985 "The Long March: The Untold Story (La Gran Marcha: la historia no contada)" describió la Gran Marcha como "sui generis", con un heroísmo que encendió los sueños de una gran nación y la puso en marcha hacia un destino que nadie puede prever aún.

El oficial militar keniano Felix Gitaari Njage, junto a más de 100 oficiales de más de 80 países y regiones que estudiaban en China, visitó este verano los sitios a lo largo de las rutas de la Gran Marcha. Al respecto, dijo que el espíritu de la Gran Marcha es un recurso valioso para el mundo, ofreciendo lecciones al personal militar de todas las naciones.

"Su espíritu subyacente ofrece a los países del Sur Global sabiduría estratégica y fortaleza intelectual para lograr la unidad, la autosuficiencia y superar la adversidad", comentó Gitaari.

El camino recorrido por el Ejército Rojo sigue despertando interés entre los académicos tanto de países desarrollados como los en vías de desarrollo, que consideran que el éxito de China en la nueva Gran Marcha beneficiará tanto a su propia población como a personas más allá de sus fronteras.

En 2013, Xi presentó la visión de una "comunidad de futuro compartido para la humanidad". Esta idea, junto con las iniciativas que luego propuso sobre desarrollo, seguridad, civilización y gobernanza globales, estableció las propuestas y soluciones de China para enfrentar los desafíos comunes en un mundo marcado por brechas de riqueza, conflictos, desconfianza, unilateralismo y acoso.

En septiembre, durante la cumbre de los BRICS en India, Xi instó al grupo a liderar la promoción de la innovación, la paz y la estabilidad, los intercambios entre civilizaciones y la reforma de la gobernanza global.

Kirill Babaev, director del Instituto de China y Asia Moderna de la Academia Rusa de Ciencias, interpretó el mensaje de China como un llamado a otros países importantes a unirse a una "nueva Gran Marcha" hacia un orden internacional basado en la igualdad y el respeto mutuo. De acuerdo su evaluación, su resultado tiene importancia para toda la humanidad, no solo para China.

Keith Bennett, vicepresidente del Grupo 48 de Reino Unido, ha hecho una conexión similar entre la memoria revolucionaria y la cooperación internacional. Escribiendo en "China Today" (China Hoy) en julio, refirió que el espíritu de la Gran Marcha ahora se expresa en proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que conecta países mediante infraestructura, comercio y desarrollo.

La Gran Marcha, apuntó Bennett, sigue siendo una fuerza guía para enfrentar tareas difíciles y complejas, superar cuellos de botella en el desarrollo y avanzar en los objetivos nacionales a largo plazo.

Para los países que miran la experiencia de China, sus esfuerzos por combinar desarrollo con seguridad, cambiar hacia energías más limpias y promover la prosperidad común, pueden ofrecer ideas de cara al abordaje de desafíos como el cambio climático, emergencias de salud pública, inseguridad alimentaria y energética y desigualdad.

La Gran Marcha se erige como un poderoso testimonio de la fuerza ilimitada del espíritu humano una vez que se despierta, destacó el profesor Lu. "Ofrece confianza a los países en desarrollo y esperanza a toda la humanidad", dijo, tras resaltar que "incluso en un mundo lleno de incertidumbres, todavía hay fuerzas que defienden la justicia y buscan un futuro más brillante".

El horizonte se extiende muy lejos. Se ha logrado el primero de los "dos centenarios" de China. El segundo, vinculado al centenario de la República Popular en 2049, aún está por delante.

"Hoy estamos más cerca, más confiados y más capaces que nunca de alcanzar la meta de revitalizar a la nación china", afirmó Xi.

"Nos esforzaremos por salvaguardar la paz y el desarrollo mundiales mientras perseguimos nuestro propio desarrollo", agregó.

(Web editor: 吴思萱, Zhao Jian)