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La creciente presencia china en el Salón del Automóvil de París pone de relieve las oportunidades de cooperación automotriz entre China y Europa
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| El modelo compacto totalmente eléctrico B03 de Leapmotor hace su debut en el extranjero en el Salón del Automóvil de París, con el objetivo de atraer a los consumidores jóvenes en Europa. (Diario del Pueblo/Shang Kaiyuan) |
Por Shang Kaiyuan, Diario del Pueblo
Las marcas automotrices chinas acapararon el protagonismo en el Salón del Automóvil de París 2026, celebrado del 12 al 18 de octubre. De los 59 expositores, más de 20 fueron empresas chinas, lo que representa cerca del 40% del total, una cifra récord.
Las marcas presentaron más de 100 vehículos, incluidos más de una docena de estrenos mundiales. Su huella en el evento siguió expandiéndose.
Los fabricantes de automóviles chinos se están expandiendo en Europa mediante un enfoque a largo plazo, arraigado en los mercados locales y orientado al beneficio mutuo y a resultados en los que todas las partes ganan.
A lo largo de toda la cadena industrial, las empresas chinas están avanzando de manera constante en sus esfuerzos de localización.
XPENG, un fabricante chino de vehículos de nuevas energías, ha iniciado la producción en una planta de Magna en Austria. El gigante automotriz chino BYD anunció durante el salón que construirá dos plantas adicionales en Europa, sumándose a la fábrica que ya ha establecido en Hungría.
Chery, otro fabricante chino, informó que reabrirá una planta de ensamblaje de vehículos que se encontraba inactiva en Barcelona; se espera que este proyecto genere más de 1.000 puestos de trabajo. Por su parte, el fabricante chino GAC ha priorizado la localización desde el principio, estableciendo un centro de diseño en Milán y preparando la creación de un centro europeo de investigación y desarrollo (I+D).
«En Europa, para Europa» se ha convertido en un compromiso compartido entre los fabricantes chinos que buscan consolidar una presencia duradera en el mercado.
Las marcas chinas también están trabajando para ganarse a los consumidores. BYD, MG —marca propiedad del fabricante chino SAIC Motor— y XPENG han introducido garantías extendidas para ofrecer mayor tranquilidad a los compradores respecto al servicio posventa.
Una encuesta internacional realizada a 2.500 europeos reveló que el 55% estaría dispuesto a considerar una marca china para la compra de su próximo vehículo, una cifra superior al 43% registrado hace dos años. En Hungría, cerca de tres cuartas partes de los encuestados ya han incluido marcas chinas, como BYD, en sus opciones de compra. Incluso en Alemania, un importante país fabricante de automóviles, el 52% de los encuestados se mostró abierto a los modelos chinos, frente a solo el 37% a principios de 2024.
En esencia, la cooperación entre China y Europa en la industria automotriz consiste en ayudar a ambas partes a avanzar en su transición hacia la electrificación, en lugar de participar en una competencia de suma cero.
Como señaló Zhu Jiangming, presidente del fabricante chino de vehículos de nueva energía Leapmotor, solo teniendo en cuenta las necesidades de ambas partes puede la cooperación generar resultados superiores a la suma de sus componentes.
La industria automotriz europea se encuentra en un punto de inflexión crítico, enfrentándose a desafíos prácticos como los prolongados ciclos de investigación y desarrollo (I+D) y los elevados costes de transición. La participación de empresas chinas ofrece a los consumidores más opciones, amplía las oportunidades comerciales para los concesionarios e inyecta experiencia tecnológica e inversión para la modernización de las industrias locales.
La gran complementariedad entre ambas partes ha quedado demostrada en repetidas ocasiones. Renault completó el desarrollo de un nuevo modelo en solo 16 meses gracias a la colaboración de su equipo en China. Asimismo, una versión eléctrica del clásico Citroën 2CV podría avanzar hacia su producción con mayor rapidez mediante el uso de la plataforma tecnológica de Leapmotor.
Un representante de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles ha reconocido que la industria automotriz europea no puede completar su transición hacia la electrificación sin las capacidades tecnológicas y la solidez en la cadena de suministro industrial que aportan las empresas asiáticas.
Sin embargo, el creciente impulso a la cooperación industrial no ha ido acompañado de un cambio equivalente en el entorno político. Mientras la colaboración entre las empresas automotrices chinas y europeas sigue profundizándose, algunos políticos europeos muestran una creciente desconfianza hacia China. El contraste entre ambas tendencias resulta llamativo.
Esta tensión quedó patente hace poco: a pesar de que las marcas chinas participaron en conjunto en el Salón del Automóvil de París, no fueron invitadas a un banquete celebrado en el Palacio del Elíseo. Este episodio recuerda que la realidad de la cooperación entre China y Europa va más allá de lo que se vio en el dinámico Salón del Automóvil. La desconfianza política sigue generando incertidumbre para las empresas que desean colaborar.
Si Europa desea atraer inversión china para crear empleo y respaldar su transición industrial, debe respetar la realidad de la inversión transfronteriza y garantizar un entorno político estable y predecible para una cooperación empresarial legítima. Aferrarse a una mentalidad de «suma cero» y erigir constantemente barreras comerciales y de inversión —bajo el pretexto de la seguridad— terminará por socavar la disposición de las empresas a colaborar y hará que Europa pierda oportunidades clave para su propia transformación.
La industria automotriz constituye un ejemplo paradigmático de profunda integración global, donde la apertura y la cooperación siguen siendo la tendencia predominante. Como dos de las principales economías del mundo, China y Europa tienen mucho más en común en el plano económico que intereses contrapuestos. Ante una nueva ola de transformación industrial, a Europa le convendría más aprovechar la oportunidad de colaborar con China en beneficio mutuo, en lugar de centrarse en erigir muros y barreras. De este modo, ambas partes podrán compartir los frutos del desarrollo.
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| Li Auto exhibe un modelo lanzado para el mercado europeo. (Diario del Pueblo/Shang Kaiyuan) |
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| El G9L, el SUV insignia inteligente de próxima generación de XPENG, hace su debut europeo en el Salón del Automóvil de París, con planes para su producción local en Austria. (Diario del Pueblo/Shang Kaiyuan) |
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| El AION UT Cross ha sido desarrollado bajo la dirección de un centro de diseño de GAC en Milán, teniendo en cuenta las preferencias estéticas de los compradores europeos. (Foto cortesía de GAC) |






