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Los fabricantes chinos de turbinas aprovechan sus ventajas en precios para expandirse a nivel mundial

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 03 de noviembre de 2026 | 15:30

Trabajadores realizan un tratamiento previo en los rodamientos de turbinas eólicas en la planta de ensamblaje final de Goldwind Science & Technology Co., en Wenzhou, provincia de Zhejiang, el 31 de julio. LIU ZHIHAN/XINHUA

Los fabricantes chinos de turbinas eólicas están aprovechando sus ventajas en cuanto a costes para asegurarse una cuota cada vez mayor de pedidos en el extranjero, lo que está transformando fundamentalmente el mercado mundial de energía eólica terrestre, según un informe reciente de BloombergNEF (BNEF).

El análisis de BNEF señala que las turbinas eólicas chinas ofrecen un precio entre un 10% y un 40% más bajo que el de sus equivalentes extranjeros, dependiendo de la región.

La diferencia de precios es más acusada en mercados emergentes, como Turquía y los países africanos, mientras que se reduce en mercados desarrollados, como Canadá, explica Oliver Metcalfe, jefe de investigación sobre energía eólica en BNEF.

Aunque los fabricantes chinos de turbinas eólicas dependen principalmente de su mercado nacional —donde las instalaciones locales representaron el 93% de toda la capacidad añadida por estas empresas en 2025—, esta cifra supone un descenso notable respecto al 99% registrado en 2024, lo que indica que su ofensiva exportadora está empezando a ganar impulso.

Envision y Goldwind encabezaron la lista en cuanto a capacidad puesta en marcha fuera de China, según BNEF.

Por primera vez, este año los fabricantes chinos de turbinas han ocupado los seis primeros puestos en la clasificación mundial de cuota de mercado de BNEF; Goldwind se mantiene como el principal proveedor de turbinas eólicas a nivel global, con 29,3 gigavatios (GW) instalados en 2025.

Envision conservó el segundo lugar con 20,9 GW —de los cuales casi una cuarta parte se instalaron fuera de la parte continental de China —, seguida por Mingyang y Windey, añade BNEF.

Este momento marca la consolidación de los fabricantes chinos como actores de alcance verdaderamente global, ya que están aprovechando sus menores costes de producción y la rapidez en las entregas para acceder a nuevos mercados y ofrecer precios más competitivos que sus rivales ya establecidos en América Latina, Oriente Medio, África y Asia, señala BNEF.

Impulsados ​​por esta rentabilidad, los pedidos de turbinas chinas desde el extranjero han experimentado un fuerte aumento. En 2025, entre los principales destinos para los equipos chinos se encontraron Arabia Saudí, India, Kazajistán y Brasil. Líderes de la industria nacional, tales como Envision, Goldwind, Mingyang, Sany y Windey, encabezan este impulso a nivel mundial, señaló Metcalfe.

Sin embargo, los costes son solo una parte de la ecuación. Cuando los promotores extranjeros seleccionan a sus proveedores de turbinas, el precio y la fiabilidad de los equipos —o el rendimiento en la generación de energía— constituyen los dos criterios determinantes principales.

A estos les siguen, muy de cerca, la capacidad de ofrecer servicios a nivel local, la bancabilidad de los proyectos, la ciberseguridad, las certificaciones internacionales, la trayectoria previa en el mercado local y el cumplimiento de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).

De cara al futuro, si bien la parte continental de China seguirá siendo el líder indiscutible en cuanto a volumen, otros mercados clave en el extranjero —como Alemania, Estados Unidos, India, Arabia Saudí, Egipto, Australia, Turquía, España y Brasil— se están consolidando como objetivos estratégicos fundamentales para los fabricantes chinos.

A pesar de las optimistas perspectivas en cuanto a fabricación y exportación, el informe de BNEF advierte que el principal cuello de botella para el sector eólico mundial ya no es el suministro de equipos. Los desafíos se han desplazado hacia limitaciones en el sistema: concretamente, la capacidad de la red eléctrica, el rendimiento de los proyectos y la flexibilidad del sistema eléctrico.

Los obstáculos para la conexión a la red se han vuelto especialmente críticos, señaló Metcalfe.

Además, el sector se enfrenta a un efecto de «canibalización» en los precios de la electricidad. A medida que se multiplican las instalaciones eólicas y solares, los precios mayoristas de la energía tienden a caer durante los periodos de máxima generación, lo que reduce la rentabilidad de los proyectos.

Para hacer frente a estas presiones sobre la rentabilidad, la lógica que sustenta los proyectos que combinan energía eólica y almacenamiento está evolucionando. Si bien anteriormente esta integración respondía en gran medida a mandatos políticos locales, combinar parques eólicos con sistemas de almacenamiento de energía se está convirtiendo, cada vez más, en una decisión basada en criterios económicos.

Al utilizar el almacenamiento en baterías para protegerse frente a la pérdida de ingresos durante los periodos de precios bajos, los promotores en mercados como Australia, Turquía y Estados Unidos están impulsando rápidamente el desarrollo de proyectos que integran ambas tecnologías.

Según BNEF, para los fabricantes chinos de turbinas, ofrecer soluciones integradas de almacenamiento de energía resulta esencial; no solo para la venta de equipos, sino también para ayudar a los promotores a desenvolverse en la compleja dinámica de las redes eléctricas y los precios que caracterizará al mercado eólico mundial en el futuro.

(Web editor: 周雨, Zhao Jian)