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El espíritu de la Gran Marcha sigue resonando dentro y fuera de China en la nueva era

Oficiales y soldados del Ejército Rojo en la serie de televisión “La Gran Marcha”. ( Foto: Captura de pantalla)
Por Liu Xuxia
La serie de televisión “La Gran Marcha”, fruto de cinco años de elaboración, finalmente se estrenóen octubre de este año, en pleno otoño. Nada más emitirse, encabezó los rankings de audiencia, una noticia que ha sido recibida con satisfacción y entusiasmo.
A través de sus 60 episodios, la serie ofrece una visión panorámica del proceso completo de la Gran Marcha. Su puesta en escena presenta ante los ojos del público, de manera vívida, real e impactante, cada una de las batallas, los debates de ideas y concepciones en las reuniones importantes sobre la orientación y el camino de la Gran Marcha, así como el carácter de los líderes, los oficiales y soldados del Ejército Rojo y los combatientes de filas. La nueva serie responde a la necesidad del televidente de acercarse a la historia real. Es por ello por lo que ha obtenido elogios unánimes.
La Gran Marcha (1934-1936) fue un extraordinario traslado militar llevado a cabo por el Ejército Rojo, dirigido por el Partido Comunista de China (PCCh), en respuesta a las agresivas campañas de cerco del Kuomintang (KMT). Haciendo caso omiso del peligro que corría la nación, el Kuomintang reaccionario tenía como objetivo eliminar las bases revolucionarias del PCCh. En una notable muestra de resiliencia, determinación y espíritu revolucionario, el Ejército Rojo emprendió esta retirada estratégica, considerada uno de los acontecimientos más importantes de la historia moderna de China.
El diario Wen Hui Bao comentó que la serie, gracias a una precisa construcción coral de personajes que supera los modelos convencionales y una expresividad narrativa audiovisual rica y variada, eleva considerablemente su nivel de dominio de la verdad histórica y de la verdad artística, y pone de relieve un carácter épico que fusiona la estética documental con el realismo poético.

El 30 de octubre de 2025, en Yudu, Jiangxi, en el paso fluvial de la Gran Marcha, se recrea el puente flotante que el Ejército Rojo utilizó para cruzar el río. Este emblemático sitio revolucionario testimonia el punto de partida de la gran expedición. (Foto: VCG)
La Gran Marcha cubrió aproximadamente 12.500 kilómetros en 370 días y atravesó algunos de los terrenos más difíciles de China, como montañas nevadas, vastas praderas y ríos peligrosos. No fue solo una retirada estratégica, sino también un viaje de supervivencia. Marcó un punto de inflexión en la revolución china, ya que el PCCh salió más fuerte y más unido pese a las enormes dificultades y sacrificios. Desde entonces, el acontecimiento ha quedado inmortalizado en la historia y la cultura de China, y simboliza el triunfo de la voluntad humana sobre la adversidad y el espíritu revolucionario perdurable.
Yang Hongtao, subdirector y profesor del Departamento de Literatura y Artes de la Facultad de Teatro, Cine y Televisión de la Universidad de Comunicación de China, señaló que este año se cumple el 90.º aniversario de la victoria de la Gran Marcha del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China. La Gran Marcha es una gran hazaña en la historia de la humanidad, ha dejado una riqueza espiritual imperecedera y se ha convertido en una mina inagotable para la creación artística y literaria.
Yang indicó que la Gran Marcha es un milagro militar, creado conjuntamente por el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China y millones de trabajadores y campesinos. La gran cantidad de personajes ficticios en las series de televisión sobre la Gran Marcha son un retrato condensado de los incontables oficiales y soldados anónimos del Ejército Rojo. Las tropas del Ejército Rojo que emprendieron la marcha eran un ejército naciente. Estos jóvenes, por la fe y el ideal, no dudaron en teñir de sangre el campo de batalla y se erigieron en la columna vertebral del pueblo chino.
Yang comentó que la Gran Marcha como acontecimiento histórico ya concluyó, pero como fenómeno cultural y símbolo espiritual constituye un proceso de escritura continua; el espíritu de la Gran Marcha se enriquece, se desarrolla y se transmite precisamente en la escritura de generaciones tras generaciones. Cada generación tiene su propio camino de la Gran Marcha; las mil montañas y diez mil ríos en la pantalla acabarán por convertirse en una antorcha espiritual que ilumine el camino por delante y reúna una fuerza espiritual más poderosa para recorrer bien la Gran Marcha de la nueva era.
El presidente chino, Xi Jinping, llamó el 22 de octubre a alcanzar nuevos logros en la "nueva Gran Marcha", cuando China conmemora el 90º aniversario de la victoriosa conclusión de la Gran Marcha del Ejército Rojo.
El líder chino agregó que el camino de la Gran Marcha sigue extendiéndose. "En nuestra nueva expedición, ahora estamos comprometidos a lograr el objetivo del segundo centenario de convertir a China en un gran país socialista moderno en todos los aspectos y avanzar en la revitalización de la nación china en todos los frentes a través de un camino chino hacia la modernización", afirmó.
Para avanzar con determinación en la nueva Gran Marcha, es imperativo mantenerse firmes en los ideales, convicciones y propósito del Partido, y confiar estrechamente en el pueblo para alcanzar nuevos logros, señaló Xi.
Por otra parte, noventa años después, la Gran Marcha sigue suscitando resonancia más allá de las fronteras. Ante las dificultades, se necesita una convicción firme; ante los desafíos comunes, se requiere aún más unidad y cooperación.
El 26 de octubre, enviados y diplomáticos de 106 embajadas y cinco organizaciones internacionales acreditadas en China visitaron en Beijing una exposición conmemorativa del 90.º aniversario de la victoria de la Gran Marcha del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China.

Representantes extranjeros visitan el 26 de octubre una exposición temática conmemorativa del 90.º aniversario de la victoria de la Gran Marcha del Ejército Rojo, en el Museo Militar de la Revolución del Pueblo Chino, en Beijing. La muestra, inaugurada el 25 de septiembre, exhibe 875 reliquias culturales o conjuntos de reliquias y consta de siete secciones principales. (Foto: Zhao Wenyu/China News Service )
A pesar de la escasez de recursos y de los formidables obstáculos, el Ejército Rojo continuó su avance. Al reflexionar sobre los sacrificios realizados a lo largo del camino y sobre el desarrollo actual de China, los diplomáticos destacaron el poder de la perseverancia. Noventa años después, el mundo sigue necesitando esa determinación y los países deben trabajar juntos para afrontar los desafíos comunes.
Hodan Osman Abdi, embajadora de Somalia en China, afirmó: “Creo que realmente mostró al pueblo chino y a las distintas generaciones lo que pueden lograr con perseverancia y esfuerzo, pese a las adversidades y pese a la falta de medios o de recursos. Demuestra que, con suficiente determinación, nada es imposible”.
Por su parte, Stephen Jackson, coordinador residente de las Naciones Unidas en China, señaló: “Necesitamos ese tipo de determinación en el mundo, y China la está demostrando. Creo que muchos otros países también están viendo que este es un momento en el que tenemos que redoblar nuestro compromiso con la idea de una comunidad de futuro compartido para la humanidad. Necesitamos renovar nuestro compromiso con ese espíritu multilateral, con ese espíritu de cooperación internacional, con el espíritu que dice que podemos resolver nuestros problemas juntos”.
Yang comentó que la Gran Marcha como acontecimiento histórico ya concluyó, pero como fenómeno cultural y símbolo espiritual constituye un proceso de escritura continua. El espíritu de la Gran Marcha se enriquece, se desarrolla y se transmite precisamente en la sucesiva impronta y relevo sociales.
Cada generación tiene su propia Gran Marcha. Las mil montañas y diez mil ríos en la pantalla acabarán por convertirse en una antorcha espiritual que ilumine el camino y reúna una fuerza espiritual más poderosa para recorrer con buen paso la Gran Marcha de la nueva era.


