Firme pilar de la Guerra de Resistencia contra el Japón
En la noche del 7 de julio de 1937, las fuerzas invasoras japonesas, con el pretexto de realizar maniobras militares, atacaron sorpresivamente al 29. cuerpo de ejército de las fuerzas armadas chinas, acantonado cerca de Lugoqiao, puente situado al suroeste de Beijing. La inmediata reacción de esta unidad militar, que opuso una firme y decidida resistencia, marcó el inicio de la guerra de resistencia contra el Japón y por la liberación nacional.
Al día siguiente del Incidente de Lugouqiao, el CC del PCCh mandó difundir un Telegrama del Partido Comunista de China sobre el ataque de las fuerzas japonesas a Lugouqiao en el que exhortaba al pueblo de todo el país con estas palabras: ¡Beiping y Tianjin están en peligro! ¡El Norte de China está en peligro! ¡L nación china está en peligro! ¡Nuestra única salida es emprender una guerra de resistencia de toda la nación!; lanzaba, al mismo tiempo, el siguiente llamamiento: ¡Que todo el pueblo, el gobierno y las fuerzas armadas se unan y erijan una inquebrantable Gran Muralla del frente único nacional para resistir a la agresión japonesa! ¡Que el Guomindang y el Partido Comunista cooperen estrechamente para rechazar los nuevos ataques de los agresores japoneses! La nación entera, de arriba abajo, tiene que desechar en el acto toda idea y toda esperanza de vivir en una paz humillante con los agresores japoneses. El mismo día, Mao Zedong, Zhu De y Peng Dejuai, dirigentes del Ejército Rojo, telegrafiaron a Jiang Jieshi expresando que todos los comandantes y soldados del Ejército Rojo estaban decididos a dar su vida en aras de la nación y enfrentar al enemigo con el fin de defender el territorio patrio y salvaguardar al país.
El 14 de agosto de 1945 el Gobierno japonés notificó a los Gobiernos de EE.UU., Inglaterra, Unión Soviética y China su aceptación de la Declaración de Potsdam. El 15, el Mikado Hirohito anunció en público su rendición incondicional. El 2 de septiembre, representantes del Japón firmaron el acta de rendición. 1.280.000 soldados que se encontraban aquí se rindieron ante China. Así, victoriosamente, terminó la Guerra de Resistencia contra el Japón y, por consiguiente, la Segunda Guerra Mundial. La victoria de la Guerra Antijaponesa de China la logró el pueblo de todas las nacionalidades de China a través de una lucha sumamente dura y pagando precios en extremo elevados. Según estadísticas, el pueblo china y sus fuerzas armadas sufrieron en la Guerra más de 21 millones y los gastos de guerra ascendieron a 100.000 millones de dólares (siendo, dentro de este total, de 60.000 millones de dólares, aproximadamente, las pérdidas materiales). La Guerra de Resistencia contra el Japón fue la primera guerra de liberación nacional que en más de cien años logró coronar el pueblo con una victoria completa luchando contra la invasión del imperialismo capitalista. Esta victoria puso fin al aparentemente inmutable destino de China, sugerido por los anales de la historia armadas extranjeras; lavó todos los estigmas nacionales acumulados desde la década del 40 del siglo XIX, sirvió de punto de viaje desde el cual comenzó la resurrección de la nación china, hasta entonces sumida en la decadencia, y echó los cimientos de la independencia y la emancipación de China.