El Templo del Cielo
El Templo del Cielo de Beijing era el lugar donde los
emperadores de las dinastías Ming y Qing ofrecían sacrificios al Cielo y oraban para
pedir buenas cosechas. Fue construído en el año 1420 y ocupa una superficie de 273
hectáreas, tres veces la del Palacio Imperial. Dispone de una muralla circundante
interior y otra exterior. Ambas están formadas por una base rectangular que simboliza la
tierra y una cumbrera redonda que representa el cielo.
Las
obras principales se encuentran dentro del recinto interior. Al sur está el Altar de la
Terraza Circular y al norte, el Templo de las Rogativas por Buenas Cosechas, que están
separados entre sí por una distancia de 360 metros, y ligados por un ancho camino
empedrado, que se denomina Puente de Escalinata Roja, formando un perfecto complejo de
estructuras. Las principales obras son: el Templo de las Rogativas por Buenas Cosechas, el
Altar de la Terraza Circular y la Bóveda Imperial del Cielo.
El
Templo de las Rogativas por Buenas Cosechas se construyó en 1420, y en 1545 se
transformó en un templo redondo con triple tejado de cerámica vidriada de color azul
oscuro, y una bola dorada en la cúpula. Fue reconstruído en 1890, y reparado de nuevo en
1971. Era allí donde los emperadores oraban para pedir buenas cosechas. El templo es de
38 metros de altura, incluidos los seis metros de la terraza de piedra, y su diámetro es
de 30 metros. Tiene 28 pilares de madera y muros de ladrillo. Es una obra hecha de
ladrillos y de madera, sin vigas.
La Bóveda Imperial del Cielo fue construida en 1530. Es más pequeña que el Templo de
las Rogativas por Buenas Cosechas, pero tienen estructuras similares. La baja muralla que
la rodea es conocida popularmente como Pared del Eco. Si uno se pone junto al muro y otro
en el punto opuesto del muro podían conversar ya que el sonido traspasa la pared. En la
subida al templo se encuentran las Losas del Triple Eco.
El Altar de la Terraza Circular fue
construido en 1530. Allí el emperador ofrecía sacrificios al Cielo en el solsticio de
invierno, y oraba para que lloviera durante el verano. La obra consta de tres terrazas
concéntricas rodeadas de balaustradas de mármol blanco. Si uno se pone a hablar, en el
centro de la terraza superior, se oye la resonancia de la voz. En el mismo centro hay un
círculo de piedra y a su alrededor nueve. Las losas que forman cada terraza, las
escalinatas, las balaustradas, etc. suman siempre una cantidad impar.
(Incluido en los Patrimonios Mundiales en 1998) |