El Hombre de Beijing
El descubrimiento incluyó seis esqueletos
completos del Hombre de Beijing, 12 fragmentos de esqueleto, 15 mandíbulas, 157 dientes y
algunos trozos de fémur roto, tibia y húmero, pertenecientes a más de 140 individuos de
ambos sexos y diferentes edades. Además, fueron hallados 100.000 fragmentos de
herramientas de piedra junto con sitios usados para hacer fuego y quemar huesos y piedras. El
Hombre de Beijing creó una cultura paleolítica peculiar que tuvo una gran influencia
sobre la misma cultura en el norte de China. Las principales reliquias de esta remota
cultura: son las herramientas de piedra. En Zhoukoudian se encontraron también piedras
cónicas labradas, una nueva producción en esa época, y piezas de hueso en las cuevas,
hechas y empleadas por el Hombre de Beijing. Por ejemplo, hay cuernos de ciervo que se
usaban como martillos y puntas de esos cuernos que se empleaban para cavar. El
uso del fuego fue un hito del desarrollo de la civilización, por lo que el descubrimiento
del Hombre de Beijing adelantó el tiempo del uso del fuego en cientos de miles de años.
El montón de cenizas más grande en las cuevas es de 6 metros de grueso. El fuego
permitió al hombre comer alimentos cocidos en lugar de alimentos crudos y promovió el
desarrollo del cerebro y mejoró la salud. Con sus herramientas rústicas y condiciones de
vida simples, el Hombre de Beijing creó una cultura remota y muy peculiar. (Incluidas en los Patrimonios Mundiales en 1987) |