La ópera kunqu declarada patrimonio de la humanidad  

 

Este año concedió por primera vez el título de "Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad" a 19 espacios culturales y formas de expresión cultural de distintas regiones del planeta.

La lista de galardonados vino encabezada por la tradición operística  más antigua de China, la ópera kunqu, que de este modo pasó a formar parte del acervo cultural de la humanidad.

El objetivo de la concesión de este título es complementar y ampliar la protección del patrimonio mundial. El patrimonio oral e inmaterial de la humanidad está integrado, según la UNESCO, por los ejemplos más notables de espacios culturales (definidos como un lugar en el que se concentran actividades culturales populares y tradicionales, pero también como un tiempo caracterizado generalmente por una cierta periodicidad o por un acontecimiento), o de formas de expresiones populares y tradicionales que incluyen, entre otras: las lenguas, la literatura oral, la música, la danza, los juegos, la mitología, los ritos, la indumentaria, la práctica de la artesanía, la arquitectura y otras artes, así como formas tradicionales de comunicación y de información.

La UNESCO subrayó que actualmente la supervivencia de muchos de tales espacios y formas de expresión está en peligro y que con el otorgamiento de esta distinción pretende alentar a los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y las comunidades locales a emprender acciones de identificación, de preservación y de valorización de su patrimonio oral e intangible, con el fin de poner a salvo las muestras más representativas de la diversidad cultural de nuestro mundo.

Origen y evolución de la ópera kunqu

La historia de la ópera kunqu, una de las manifestaciones operísticas tradicionales más antiguas de China, se inició hace más de 600 años.

A mediados de la dinastía Ming (1368-1644), las melodías kunshan ya se interpretaban en el centro de Jiangsu, provincia del sur de China. Posteriormente, con la colaboración de artistas locales, el músico Wei Liangfu, reformó las melodías kunshan mediante la asimilación de los rasgos más sobresalientes de las melodías de las óperas del norte.

Al mismo tiempo, con la ayuda del famoso instrumentista Zhang Yetang, construyó instrumentos apropiados a las melodías. Así surgió la ópera kunqu, caracterizada por combinar las melodías de las óperas del sur y del norte de China. En ese entonces, la ópera kunqu se interpretaba sin maquillaje y no se escenificaba.

Convencido de que la ópera kunqu sólo tendría éxito si se representaba en los escenarios, el famoso dramaturgo Liang Chenyü (1519-1591), perfecto conocedor de su poesía y su temperamento, decidió llevarla a la escena.

Junto con un grupo de amigos escribió la primera pieza de ópera kunqu, historia de Huansha, obra de gran éxito en la que se describe a la bella Xi Shi, concubina del rey Fu Chai del Estado de Wu (585-476 a.C.). a partir de entonces proliferaron los autores de piezas de ópera kunqu, las cuales se difundieron rápidamente por las provincias de Jiangsu y Zhejiang durante los primeros años del reinado del emperador Wanli(1573-1620) de la dinastía Ming.

Su popularidad fue tal que se interpretaban con mayor frecuencia que las obras de otras óperas del sur de China, siendo sus melodías conocidas incluso por los campesinos. Posteriormente los intelectuales la llevaron a Beijing, donde se convirtió en una ópera imperial. A lo largo de más de 200 años, la ópera kunqu fue uno de los géneros operísticos más interpretados en los escenarios chinos.

 

                                    Diario del Pueblo