Wang Luobin, famoso músico chino

 

Wang Luobin, nació en Beijing en 1913 y falleció el 14 de marzo de 1996 en la ciudad de Urumqi, capital de la Región Autónoma Uygur de Xinjiang. Toda su vida estuvo dedicada a una pasión que nunca la abandonó: la música folklórica de las etnias de la parte occidental de China. Al final, nos ha dejado una gran serie de notables y valiosas obras musicales. En cualquier parte, y a cualquier hora, es posible oír sus canciones de amor. ¿Fue Wang Luobin un hombre de una intensa vida romántica? ¿Vivió rodeado de flores y de aplausos? Indagando en su vida, sabremos que su vida estuvo muy lejos de ser afortunada y placentera; al contrario, fueron 82 años de tribulaciones y reveses.

Ahora, ya en la tumba, su figura se levanta bajo el resplandor de la gloria eterna. En cada pieza que se escucha, hay un reconocimiento a su memoria, un homenaje íntimo a quien entregó su vida a crear y difundir las canciones populares de China durante casi medio siglo.

Wang Luobin cursó sus estudios primarios, secundarios y universitarios en Beijing. Su vocación por la música, manifestada cuando era niño, quizás se debe al ambiente que creó en el hogar su padre, un pintor que vivía en las afueras de Beijing. Cada vez que terminaba un cuadro, el abuelo solía cantar la ópera de Kun Qu, una de las más antiguas y de canto más melodioso de China. Luego, los fines de semana, su padre lo llevaba al teatro para gozar plenamente de la ópera de Kun Qu.

En 1934, se graduó en la facultad de música de la Escuela Normal Superior de Bejing donde estudió orientado por una maestra rusa, famosa por haber sido la tía del último zar de Rusia. Acababa de cumplir 24 años, cuando sucedió el incidente del 7 de julio de 1937, en que los invasores japoneses desencadenaron la guerra contra China atacando el Puente de Marco Polo. Wang Luobin participó en la lucha formando parte de una fuerza antijaponesa en el noroeste de China. En una posada situada en la montaña de Liu Panshan, en Ningxia, en la región occidental de nuestro país, tuvo una experiencia que cambió completamente el rumbo de su vida: escuchó cantar, a la dueña de la posada, una canción fascinante. Impresionado por el ritmo y la belleza de la melodía, su primer gran contacto con el estilo de la música típica de la región occidental del país, decidió establecerse en esa zona de enorme riqueza musical.

Wang inició su vida amorosa enamorándose de Fang Shan, una chica de la ciudad de Lanzhou, capital de la provincia de Qinghai. Los dos se querían intensamente con un amor que parecía no tener límites. El compuso para ella la canción “Media Luna ”, cuya letra dice así:

La media luna asciende en el cielo

Sus rayos resplandecen sobre la mesa del peinado

Abre, por favor, la celosía de tu ventana,

y arrójame una pequeña rosa.

Es una canción que refleja el profundo amor del compositor por Fang Shan. Sin embargo, a causa de que la otra pasión, la música, llevaba a Wang Luobin a ausentarse frecuentemente en viajes de estudio y reposición de canciones populares, y ella, incapaz de soportar la soledad, lo abandonó.

Algo después, se casó con Huang Jing, una hermosa enfermera de carácter apacible que le dio cuatro hijos. Wang trabajaba en Xinjiang, junto al ejército, y su esposa tuvo que regresar con sus hijos a Beijing donde desafortunadamente, Huang Jing murió en 1951. Wang Luobin quedó desolado y empezó a componer canciones dedicadas a su difunta esposa.

Hoy se pone el sol, pero mañana nacerá otra vez;

Las flores ya se han marchitado,

pero el año próximo que habrá una nueva floración;

Las aves se van sin dejar la menor huella

Así mi juventud se esfuma poco a poco y de ella no me queda nada.

¿Pueden creer ustedes si les digo que Wang Luobin, el rey de las canciones  de amor en China, pasó cerca de 20 años en la cárcel? Fue encarcelado por el régimen del Kuomintang, cuando Wang Luobin se hallaba entregado de lleno a las actividades antijaponesas. Las autoridades de entonces sospechaban que Wang Luobin era espía del Partido Comunista y luego de apresado, lo obligaron a separarse de esta organización política. Fue torturado con crueldad, pero él jamás se sintió abatido. Insistía en su creación de las canciones aspirantes a la libertad y a la esperanza.

En esa época de la Gran Revolución Cultural, que conmocionó al país por diez años, muchos artistas fueron detenidos por razones absurdas. En cierta ocasión, Wang Luobin fue testigo de un hecho que lo estremeció profundamente. Un joven de la etnia uygur fue encarcelado en víspera de su matrimonio. Medio año después, se enteró de que su novia había muerto de tristeza, y no sabiendo cómo expresar su protesta y amor por su novia muerta, decidió dejarse crecer la barba. Los carceleros, al saber que esta era una forma de protesta, le castigaban físicamente hasta hacerlo sangrar y él los desconcertaba con esta respuesta: ”Pégame con más fuerza, es el modo cómo pago mis culpas ante mi querida novia”. Profundamente emocionado Wang Luobin compuso su famosa canción: “Esbeltos álamos blancos”.

En 1975 salió de la cárcel y, sin posibilidad de conseguir trabajo, se vio en la necesidad de trabajar en una cantera de piedras, de la que poco tiempo después, fue despedido. En aquel entonces, sus canciones ya eran ampliamente difundidas en todo el país, pero la gente no sabía quién era el autor. Con el tiempo, esta situación cambió y Wang Luobin empezó a ser conocido como un gran músico chino.

En más de medio siglo, Wang cumplió una extraordinaria labor en el área de la recopilación, arreglos y creación de canciones folklóricas de las regiones del Oeste y Noroeste de nuestro país. Hizo un cuidadoso registro de ellas y las tomó como motivo de inspiración para crear sus propias canciones. Así, rescatando y arreglando un valioso repertorio musical, consiguió poner en circulación más de 700 canciones de diversas etnias del país. Además, compuso cuatro óperas chinas, publicó ocho colecciones personales y ofreció muchos conciertos de sus obras creativas dentro y fuera del país. En diciembre de 1995, dio el último concierto de su vida. Fue en Singapur. Poco tiempo después, el 14 de marzo de 1996, este gran maestro falleció en la ciudad de Urumqi, Xinjiang, a los 82 años de edad. Wang Luobin, ha echado al viento innumerables canciones y ese viento que nace en toda la vasta extensión del Oeste de China, y hoy recorre todos los lugares del país.

 

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