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Actualizado a las 15:39(GMT+8), 19/07/2002
Opinión  

Estadísticas chinas son fidedignas

En una conferencia de prensa celebrada en abril pasado para informar de la situación de la economía nacional en el primer trimestre de 2002, el subdirector del Buró Estatal de Estadística, Qiu Xiaohua, dedicó mucho tiempo a contestar a la pregunta sobre la veracidad de las cifras de las estadísticas chinas.

Qiu Xiaohua lo hizo no sin razón, pues en años recientes ha habido gente en el ultramar que viene dudando de la credibilidad de las estadísticas de China debido a que "el consumo de energía baja mientras que el PIB se incrementa". Esta duda ha sido refutada hace tiempo por eruditos chinos, quienes sostienen que el desarrollo chino se debe en gran medida al progreso tecnológico y al reajuste estructural y que resulta normal que el consumo de energía y el PIB se desarrollen en direcciones opuestas. No obstante, la duda abrigada por Occidente sobre las cifras del crecimiento económico chino todavía colea e incluso ha originado una "teoría del colapso de China", en torno a la cual los medios de comunicación occidentales han armado gran alboroto publicando artículos o reportajes de simposios al respecto.

Los prejuicios no pueden sustituir a los hechos, que son los éxitos obtenidos a ojos vistas por el desarrollo económico chino. Qiu Xiaohua citó cifras para testimoniar que la duda carece de fundamento y que la base del trabajo estadístico de China es fidedigna. Dijo que, si bien las estadísticas chinas, al igual que su economía, son mejorables en comparación con los países desarrollados, basta con examinar objetivamente las actuales operaciones económicas chinas en su conjunto para llegar a la conclusión de que "los datos de las estadísticas de China reflejan en lo fundamental la realidad".

En cuanto a la "falta de concordancia entre los datos de las estadísticas chinas" planteada por algunos eruditos occidentales, Qiu Xiaohua respondió con las siguientes cifras: En el año 2001, el PIB de China creció en 33,9% frente a 1997, lo que supone un incremento medio anual de 7,6%. Mientras tanto, las inversiones en los activos fijos subieron en 47,9%, las ventas de bienes de consumo al por menor en 37,7% y el total de importaciones y exportaciones en 56,8%. Esto demuestra que la demanda concordó con el crecimiento económico. En lo que se refiere a los ingresos, los disponibles de la población urbana aumentaron en 33,5%, los ingresos netos medios de la población rural en 15,2%, los ingresos fiscales en 89,2%, los beneficios de las empresas en 220%, y los ahorros bancarios de los habitantes de las ciudades y el campo en 59,4%. Excepto los ingresos de los campesinos, todos los demás índices concertaron con el desarrollo económico. Desde la óptica de las inversiones, la electricidad generada en ese período creció en 30,2%, la circulación de viajeros en 30,8%, la circulación de carga en 24%, y el suministro monetario medio anual en unos 14%. Estos datos también estuvieron conformes al incremento de 33,9% del PIB.

Desde el inicio de la reforma y apertura, China ha hecho grandes progresos en las estadísticas, que ya no distan mucho de las de los países desarrollados en lo tocante al método básico, el sistema y la técnica adoptada. Esto ha sido aprobado plenamente por organizaciones internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que consideran que, vista en su conjunto, la calidad de las estadísticas chinas figura entre las mejores de los países en vías de desarrollo. El personal enviado por el Banco Mundial, después de su inspección en China en 1999, destacó que China cuenta con un sistema de estadísticas relativamente perfecto y su personal en este terreno tiene un buen nivel cualitativo. El Banco Mundial anunció al mismo tiempo que a partir de ese año dejará de regular los datos estadísticos oficiales de China.

Por lo que hace a la institucionalización, el Buró Estatal de Estadística ha reforzado en los últimos años la aplicación de la ley y ha dado a publicidad el teléfono de denuncia, colocando bajo vigilancia gubernamental las infracciones de la ley, y ha expresado que será bienvenida la vigilancia sobre las estadísticas chinas por los diversos sectores sociales. China ha tomado parte oficial, a principios de año, en el sistema público de datos establecido por el FMI, precisamente para que éstos sean justos, abiertos y transparentes. Además, el Buró ha promovido la ética profesional en este sector basandose en los hechos reales y ha formulado la norma de "no falsear cifras". Qiu Xiaohua puntualizó que en los últimos años la educación en ética profesional ha sido fructífera y que los 2.000.000 y tantos empleados del país dedicados al trabajo de estadísticas han alcanzado el nivel requerido de ética e instrucción profesionales.

La revisión de los datos también es normal y corresponde a la práctica internacional, añadió Qiu Xiaohua. Por ejemplo, el crecimiento del PIB estadounidense en el primer trimestre de este año fue revisado en tres ocasiones, pasando del 5,8% original a 5,6% y finalmente a 6,1%. En China se hace la revisión con menos frecuencia, por lo general tres veces al año. Al comienzo se producen las cifras estimativas, luego las estadísticas preliminares, y por último las cifras definitivas para su inclusión en el anuario de estadísticas. Si se hace necesario modificar los datos del anuario, será por razones de regulación del método, sistema o clasificación de estadísticas.

19/07/2002










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En una conferencia de prensa celebrada en abril pasado para informar de la situación de la economía nacional en el primer trimestre de 2002, el subdirector del Buró Estatal de Estadística, Qiu Xiaohua, dedicó mucho tiempo a contestar a la pregunta sobre la veracidad de las cifras de las estadísticas chinas.



 


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