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Actualizado a las 14:21(GMT+8), 29/07/2002
Opinión  

¿Qué nos dice el ajuste de la estrategia de seguridad doméstica de EE.UU.?

--La seguridad doméstica rige las acciones militares en ultramar: Un cambio prominente en la administración Bush

por Zhu Feng

(El autor trabaja en el Instituto de Estudios Internacionales, Universidad de Beijing)

La Casa Blanca está haciendo el ajuste más profundo de la seguridad doméstica desde el término de la Guerra Fría. Aunque el ajuste todavía no se ha formalizado, el contenido básico ha salido a flote ya.

Primero, Estados Unidos viene introduciendo un ajuste total en su estructura militar, renunciando a la idea tradicional de enfocarse en las armas pesadas, equipos e infraestructuras para combatir con las grandes potencias. Inversamente, su próximo paso será desarrollar envíos globales automáticos, rápidos y de pequeña escala, basados en la alta tecnología.

Segundo, Estados Unidos está trasladando su aparato militar desde un enfoque basado en la amenaza a otro basado en la capacidad, a objeto de adecuarse a la nueva situación de fuentes de amenaza diversificadas. Se usará un nuevo modo llamado "disuasión-reacción-acción" en reemplazo de la concepción tradicional de ganar dos guerras de teatro al mismo tiempo.

Tercero, EE.UU. pone igual énfasis en asegurar la paz mundial a través del cumplimiento de sus obligaciones militares regionales y en salvaguardar su seguridad doméstica contra los actos de terror. Las prioridades a corto y mediano plazo se centrarán en actuar contra el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva, en tanto la misión a largo plazo consiste en prevenir cualquier desafío militar que provenga de los países emergentes.

Cuarto, la administración Bush continuará con su revolución en la tecnología militar representada por el desarrollo de un sistema de defensa antimisiles, el cual apunta a fortalecer en mayor medida la superioridad militar del país con el desarrollo de armas sofisticadas y la expansión de nuevas arenas de combate. Por ejemplo, esa administración ha desarrollado el pensamiento de la guerra espacial o el armamentismo en el espacio exterior.

Quinto, Washington está bajando el umbral nuclear para aumentar su disuasión estratégica. Para incrementar la eficiencia combativa de esta disuasión, se centra en desarrollar una nueva capacidad disuasiva triple que integra las capacidades de ofensiva estratégica, defensa estratégica y golpe convencional, a la vez que subraya la disuasión defensiva y la disuasión convencional.

Sexto, el Gobierno americano está renovando su teoría militar y ascendiendo de categoría el adiestramiento militar, los ejercicios y la eficiencia de combate con vistas a ponerse a la altura de la estrategia y las necesidades de defensa en el siglo XXI.

Acciones con anterioridad: Nuevo desarrollo en el ajuste estratégico para la seguridad doméstica

Bush anunció claramente en su discurso del 1 de julio que el país "llevará la batalla al enemigo" y "truncará sus planes y se confrontará con las peores amenazas antes de que surjan". La media norteamericana informó el 16 de junio que Bush había instruido a su asesor de seguridad nacional a hacer de esta idea un principio estratégico de defensa contra el terrorismo. De hecho, la "concepción de la anterioridad" es una extensión de la lucha norteamericana contra el terror mediante el fortalecimiento de las medidas militares, así como un importante desarrollo en la estrategia antiterrorista de la administración Bush. Como resultado, se producirán cambios significativos en la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos.

Tales ajustes se basan en la conclusión de que sean cuales sean la medidas tomadas para fortalecer la seguridad nacional, el país no podrá detener todos los ataques terroristas. Por consiguiente, no se puede esperar que ocurra el ataque, sino que se debe actuar con anterioridad. Según algunos funcionarios norteamericanos, la estrategia de anterioridad puede incluir también sanciones económicas, congelación financiera y actividades de inteligencia intensificadas, pero no meras medidas militares. El primer objetivo de esta estrategia es Irak, país que se supone tiene armas de destrucción masiva. Sin embargo, se ampliará la lista de países objetivos.

La estrategia de anterioridad llevará la acción global de EE.UU. a una nueva etapa y tendrá impacto importante en su futura política de defensa. Al parecer, Washington se obstina en el unilateralismo para lanzar acciones militares, recurrir a la fuerza según la información de su propia inteligencia y sus necesidades de combatir el terror antes de esperar el apoyo de sus aliados o de la comunidad internacional. Por ejemplo, Estados Unidos empleó seis meses en organizar las fuerzas multinacionales para la Guerra del Golfo de 1991, pero la cual duró tan sólo 12 días. Y en la Guerra de Kosovo de 1999, EE.UU. colaboró con la OTAN. En el futuro, sin embargo, Washington quizás abandone los modos de guerra anteriores y modifique en amplia medida sus principios de involucración militar y el uso de la fuerza militar. Adoptará muchas medidas antiterroristas, incluyendo más actividades de inteligencia y una involucración más profunda en el mundo entero.

Durante la Guerra Fría la CIA tuvo éxito en la incitación de deserciones, secuestros y asesinatos en ultramar para subvertir gobiernos extranjeros, aunque el público criticó tales "actos sucios". Bajo la presión política doméstica, la CIA dejó de proceder de esta manera. Pero la concepción de la anterioridad de la administración Bush ha legalizado tales prácticas de nuevo. En lo que va de este año, Bush ha autorizado dos veces a la CIA a usar estos métodos para derribar el régimen de Saddam Hussein en Irak. Estados Unidos llevará a cabo operaciones de inteligencia en los países que considera como posibles patrocinadores del terrorismo, en una tentativa de derrocar o manipular sus gobiernos. Sin duda, Washington hará todo lo que le parezca necesario para alcanzar la meta de eliminar el terrorismo.

Estrategia de defensa en la era post-Guerra Fría

Cambios tan grandes en la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos merecen reflexiones serias.

El nuevo ajuste está dirigido a poner punto final a la estrategia de defensa norteamericana de la era post-Guerra Fría para introducir otra de la "era post post-Guerra Fría", con el propósito de redefinir su arreglo estratégico y principios de acción para hacer frente a una mayor gama de amenazas. La administración Clinton culminó la transición de la estrategia de seguridad nacional del período de Guerra Fría a la del período de post-Guerra Fría. Aunque esa administración también ponía el acento en hacer frente a amenazas nuevas, entre ellas la proliferación de armas de destrucción masiva y el terrorismo, aún se enfocaba en la amenaza estratégica de las grandes potencias y los desafíos de las potencias regionales emergentes. En cambio, lo que encara George W. Bush es una gama mucho más amplia de amenazas abiertas, amenazas ocultas y amenazas potenciales, con las que Estados Unidos puede lidiar dentro de su capacidad.

Washington cambiará su postura de defensa pasando de la defensa preventiva de los años 1990 a la defensa agresiva. La administración Clinton, que basaba su estrategia de seguridad nacional en la concepción de la diplomacia, la defensa y la disuasión, asumía una actitud prudente con respecto a la involucración militar de su país en el extranjero. Bajo la guía de este pensamiento se consideraría el uso de la fuerza sólo cuando fracasaran los esfuerzos en estos tres aspectos. En contraste, la administración Bush ha cambiado el abordaje para combinar la acción post-amenaza con el aplastamiento activo de la amenaza usando una diversidad de medidas.

Estados Unidos proseguirá reescribiendo su estrategia de contención y disuasión formada en la era de la Guerra Fría, y agregará otras medidas, incluyendo acciones dedicadas a contrarrestar las actividades terroristas según sus decisiones sobre el terrorismo y las necesidades de su seguridad nacional.

La contención apunta a quitar al enemigo la capacidad de poner cualquier amenaza contra Estados Unidos, mientras la disuasión se usa para intimidar al enemigo si éste es capaz de poner en peligro a Estados Unidos. Ambas medidas están basadas en la conducta racional de los países. No obstante, los terroristas son extremistas e irracionales, por lo cual Estados Unidos necesita actuar antes de que aquéllos planeen o realicen ataques. Por ejemplo, para con los tres países etiquetados de "eje del mal", Estados Unidos está esgrimiendo una estrategia de contención más disuasión contra Irán y la República Popular Democrática de Corea, a la vez que adopta otra de golpe contra Irak.

En un futuro cercano, EE.UU. atribuirá la prioridad de su estrategia de seguridad nacional a la seguridad doméstica antes que a la seguridad internacional como hizo en el pasado. El foco de su acción militar pasará a garantizar la seguridad en el propio país contra los ataques terroristas, así como sus intereses estratégicos en ultramar, la credibilidad de sus obligaciones militares y el orden internacional que ha estado intentando mantener. (De Beijing Informa)

29/07/2002








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