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"Viaje" de Dalí a Beijing
 "Viaje" de Dalí a Beijing
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"La única diferencia entre yo y un loco es que no soy loco". Quizá muchos recuerden esta frase del genial y excéntrico pintor español Salvador Dalí, quien con un bigote de puntas y su mente rebosante de pensamientos peregrinos e ideas caprichosas, se expuso a todos tipos de censuras en su vida, durante la cual si algo dejó en claro fue su talento incuestionable. Buena parte de ese don extraordinario, demostrado a través de numerosas obras artísticas, llegó a la capital china desde lejos y hoy se expone a la curiosidad beijinesa bajo el ardiente sol estival.
El 15 de julio, tras presentarse en Guangzhou, se inauguró la Exposición del Arte de Salvador Dalí en el Museo Artístico del capitalino Monumento al Milenio de China. Esta, la mayor de su tipo en la región asiática, presenta 370 obras del artista, incluyendo pinturas, esculturas, oro, bronce, productos de cristal y muebles, entre ellas, Persistencia de la Memoria, Esclavo del Michelin y El Elefante Espacial, obras más representativas y conocidas.
Hace dos años, tuvo lugar en Beijing un despliegue similar de trabajos de Dalí. Aunque sólo había 60 obras artísticas, delante de la Galería de Bellas Artes se formó una larga cola para comprar entradas. Dos años después, cuando Dalí "volvió" a Beijing, fue acogido calurosamente por el público de la ciudad. La diferencia estriba en que esta vez la cantidad de obras sobrepasa grandemente la otra y la variedad es mayor.
En el sitio de exhibición quedan instalados varios espacios relativamente cerrados para dejar a la vista tres temas sobre la vida y creación de Dalí: Sueño, religión y mujer. En el salón con luz suave, se colocan esparcidos irregularmente esculturas de bronce de Dalí y en la pared cuelgan sus grabados.
Aún en la tarde de viernes, día laboral, se veían muchos visitantes admiradores del gran maestro. Sobre el suelo unos niños copiaban pinturas con el pincel. Aunque eran pueriles, sus trabajos evocaban el sabor surrealista típico del maestro. Fueron llevados en su mayoría por sus padres aprovechando las vacaciones escolares de verano, para nutrirse del arte. Muchos padres consideraron que antes sólo podían conocer indirectamente a Dalí a través de libros o programas de televisión, y que ésta era una oportunidad extraordinaria de admirar de cerca sus obras, lo que ayudaría a los niños a comprender la pintura e introducirse en el mundo artístico.
Vale mencionar que en esta exposición la forma particular de la disposición llamó la atención de los visitantes, junto a la gran cantidad de objetos expuestos. En esta ocasión se presentó por primera vez en China la forma interactiva de exponer objetos de arte, técnica que está ahora de moda en Europa. Con la cooperación exitosa entre ingenieros informáticos chinos y famosos psicólogos europeos y mediante nuevas tecnologías de ordenador, los espectadores pueden llegar más cerca del mundo interior frenético de Dalí y de sus extravagantes ideas de creación. En el área de pantallas de toque, el espectador puede ver sus propios cuerpos integrándose a los cuadros de Dalí. Esta forma resulta muy común para espectadores extranjeros, pero para los chinos ha sido una revelación. De ahí que mostraran gran interés y expresaran su apoyo a esta tecnología. Todos los objetos se exponen de manera abierta a los visitantes, a diferencia del pasado, cuando se colocaban a cierta y prudente distancia, para evitar daños. Los asistentes apoyaron la nueva práctica diciendo que se sentían más cercanos a las obras artísticas.
Cuando una estudiante tocó un reloj aparentemente normal, éste se deformó lentamente hasta derretirse. Ella manifestó que quería visitar la exposición de obras de Dalí desde hace mucho tiempo, y como estaba preparándose para el examen de admisión universitaria, en aquel entonces perdió la oportunidad. Este año, una vez terminado el examen, acudió de inmediato a la exposición. Añadió asimismo que en el pasado sólo conocía las obras de Dalí por revistas y fotografías, pero esta vez las vio con sus propios ojos y tuvo una sensación totalmente distinta. Aunque no es experta en arte, afirma que Dalí le conmovió de un modo nunca antes experimentado con cualquier otro artista. En la exposición admiró al gran maestro con casi todos sus sentidos.
Una pareja anciana se interesó por la luz regulada junto al objeto expuesto. Dijeron: "Con el cambio de luz, las esculturas nos hacen sentir algo distinto. Es realmente maravilloso". "Aunque somos viejos, deseamos aceptar lo nuevo de Occidente, conocer el grado a que llega el arte occidental moderno y ampliar nuestra visión. Esta exposición es muy buena; algo nunca visto por nosotros", agregaron.
En la entrada del salón de exposición se puede alquilar un aparato auricular para recibir explicaciones, lo que facilita enormemente comprender las obras de Dalí a los chinos, que apenas habían escuchado de su existencia.
A pesar de que la concurrencia era bien nutrida, la mayoría tenía pobres conocimientos sobre Dalí, a quién conocían más de nombre que por haber visto su arte. La exposición en Beijing durará tres meses y luego continuará en Shanghai y Hong Kong. Esta gira ha sido auspiciada conjuntamente por el Museo Artístico del Monumento al Milenio de China, la Fundación Dalí de Italia y la Compañía de Exposición Conjunta de Dinamarca. Todos confían en el gran éxito de esta muestra.
1/8/2002
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