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Actualizado a las 15:39(GMT+8), 02/08/2002
Opinión  

¿Por qué América Latina es tan frágil que no resiste ni una ráfaga de viento?

En los últimos años crisis económicas han azotado una y otra vez a países latinoamericanos. Durante los años 80 del siglo XX estalló en ese continente una crisis de deudas, que atrajo la atención del mundo entero. Más tarde, en la década de 1990, ocurrieron crisis económicas sucesivamente en México, Brasil y Argentina, y se cernieron tormentas sobre la economía de Venezuela, Colombia, Ecuador y Uruguay. Ahora, mientras que Argentina todavía no ha salido del apuro económico, en el mercado financiero de Brasil han tenido lugar continuas conmociones, que han afectado a muchos otros países de América Latina. ¿Por qué un coloso como América Latina, con tan ricos recursos naturales y tan extenso territorio, es tan frágil que no resiste ni una ráfaga de viento y es tan perseguido por la mala suerte?

Penetrando en las crisis económicas y las conmociones financieras del continente, podemos ver un "fantasma" que vaga allí. Se trata de capital extranjero, que se caracteriza por su volubilidad. En caso de una fuga masiva del capital foráneo del mercado financiero de América Latina, se produce una reacción en cadena, que presagia una crisis capaz de conmover los cimientos de la economía latinoamericana. Cuando apareció una crisis financiera en el sureste asiático y Rusia, el capital extranjero se retiró rápidamente del mercado de América Latina, de modo que Brasil y muchos otros países del continente se vieron afectados y sufrieron también conmociones y crisis. Algunos cambios operados en la situación política de dichos países o en su política económica igualmente pueden ocasionar la fuga de capital extranjero, sumiendo en pánico los mercados financieros locales.

La dependencia económica de los países latinoamericanos respecto del capital extranjero es lo que decide en gran medida el poder influyente de éste. Lo cual tiene su razón histórica y también se debe a desaciertos cometidos por dichos países en la política económica.

Durante su dominación colonial de 300 y tantos años en América Latina, los colonialistas europeos la saquearon desenfrenadamente como si fuera su mina de oro y plata, y el desarrollo económico del continente se basó nada más que en la exportación de unos cuantos productos primarios. Después que los países latinoamericanos conquistaran su independencia en el siglo XIX, el capital de las potencias europeas y de EE.UU. se introdujo y los convirtió en una "plantación" y "patio trasero" destinados a suministrarles grandes cantidades de productos minerales y agrícolas para la expansión de su capitalismo. Las necesidades de los mercados europeos y estadounidenses fueron precisamente la fuerza motriz y la meta del desarrollo económico de América Latina. Este sistema de producción orientado principalmente hacia los mercados europeos y estadounidenses y caracterizado por la economía monoproductora sigue siendo hasta hoy la base económica de muchos países latinoamericanos y constituye un importante factor de la dependencia del continente respecto del capital extranjero y de los mercados exteriores.

Desde mediados del siglo XX, los países de América Latina han aplicado generalmente la estrategia de "sustitución de la importación" con el propósito de establecer y desarrollar las industrias nacionales y dejar de depender de los productos europeos y estadounidenses y del capital foráneo. Sin embargo, al llevar a la práctica su plan de desarrollo industrial, grandioso pero no bien calculado, han recurrido a la toma de tremendas cantidades de préstamos y a una política monetaria expansiva, lo que ha dado por resultado el aumento anual de déficit fiscal y el endeudamiento creciente. Si las exportaciones del comercio exterior no van bien y se alzan los tipos de interés de la banca internacional, la amortización de deudas es como un "tubo" para chupar la riqueza de los países latinoamericanos. Estos, escasos de fondos ya de por sí, los pierden aún más y se ven obligados a exportar más materias primas para incrementar los ingresos de divisas y a pagar deudas con préstamos a interés usurario. describe figuradamente que "los países latinoamericanos son entregados en prenda a los países acreedores". Como consecuencia de ello, se agrava inevitablemente su dependencia del capital extranjero y del mercado internacional.

La utilización del capital extranjero es de suyo un importante medio de que valen los países en vías de desarrollo para fomentar su economía nacional. No obstante, los países latinoamericanos dependen demasiado del capital foráneo para cubrir los déficit fiscales y equilibrar la balanza internacional de pagos. Cuanto mayor sea la dependencia, más riesgos financieros se correrán. Por ejemplo, Brasil necesita cada año 50.000 millones de dólares para el equilibrio de la balanza internacional de pagos, y la mitad de esta suma debe dedicarse a la amortización de deudas externas y al pago de sus intereses. Si no consigue suficientes fondos para este objetivo por medio de atracción de capital extranjero, superávit en el comercio exterior y financiación internacional, se agudizarán bruscamente los riesgos financieros que afronta. Sucede más o menos lo mismo con otros países de América Latina. En caso de ser cortada la afluencia de capital extranjero o de invertirse de dirección su flujo, surgirán problemas como "incapacidad para la amortización de las deudas", "falta de confianza de los inversores" y "recorte de los gastos públicos", que desbaratarán el plan estatal de desarrollo. La excesiva dependencia del capital extranjero es lo que origina la fragilidad de la economía de los países latinoamericanos.

Estos países se han dado cuenta de tales riesgos, pero es difícil dar una solución a estos problemas acumulados desde largos años. Fuentes de buen juicio de dichos países sostienen que, para sacudirse definitivamente la dependencia del capital extranjero, los países latinoamericanos deben, antes que nada, aumentar su propia fuerza económica y aplicar una correcta política económica al mismo tiempo que necesitan un nuevo orden económico internacional razonable.



02/08/2002






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En los últimos años recientes crisis económicas han azotado una y otra vez a países latinoamericanos. Durante los años 80 del siglo XX estalló en ese continente una crisis de deudas, que atrajo la atención del mundo entero. Más tarde, en la década de 1990, ocurrieron crisis económicas sucesivamente en México, Brasil y Argentina, y se cernieron tormentas sobre la economía de Venezuela, Colombia, Ecuador y Uruguay. Ahora, mientras que Argentina todavía no ha salido del apuro económico, en el mercado financiero de Brasil han tenido lugar continuas conmociones, que han afectado a muchos otros países de América Latina. ¿Por qué un coloso como América Latina, con tan ricos recursos naturales y tan extenso territorio, es tan frágil que no resiste ni una ráfaga de viento y es tan perseguido por la mala suerte?



 


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