 |
Es posible que China atraiga este año 50.000 millones de dólares de inversión foránea
Ultimamente la inversión foránea ha mostrado gran actividad en China. Es más atraída por la aviación civil, seguros, banca, comercio minorista, turismo y otros sectores y algunas de las grandes multinacionales han trasladado a China sus sedes o centros de investigación y desarrollo en la región de Asia y el Pacífico. Según estadísticas, el número de empresas de inversión extranjera recién aprobadas, las inversiones foráneas convenidas por contratos y las ya utilizadas en todo el país durante el primer semestre de este año crecieron en 26%, 31% y 19%, respectivamente. Las exportaciones, valor agregado industrial e impuestos pagados de las empresas de inversión foránea subieron al 58%, 25% y 20% del total del país, respectivamente. Parece que ha surgido una nueva pasión incontenible por hacer inversiones en China.
Sin embargo, es prematuro sentirse optimista al respecto. En lo que va del año, China afronta aún una situación difícil en la atracción de inversiones foráneas en su conjunto. En primer lugar, las inversiones transnacionales del mundo han disminuido. Por ejemplo, las inversiones transnacionales directas en 2001 fueron de 760.000 millones de dólares, cerca del 42% menos, lo que fue la primera rebaja durante los últimos diez años y la mayor en los últimos treinta años. Conforme a una reciente previsión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo (UNCTAD), las inversiones transnacionales directas para 2002 se estiman en 500.000 millones dólares, sin cambio en la tendencia de descenso. La reducción del monto de las inversiones internacionales y la ralentización de sus movimientos dificultan más la atracción china de inversiones extranjeras. En segundo lugar, el conjunto de la economía mundial no ha mejorado aún, de modo que las principales economías del mundo, a saber: EE.UU., Japón y UE, tienen debilitada enormemente su capacidad de inversión en el exterior. Y hay otro fenómeno que merece la atención: se va enconando la competencia internacional en la atracción de inversiones. Los vecinos de China, incluyendo Rusia, India y República de Corea, están utilizando al máximo sus respectivas ventajas en los recursos naturales y en el mercado para formular diversas medidas de trato preferencial en la tributación, divisas, movimientos de personal y acceso al mercado, a fin de estimular la inversión extranjera, que ha aumentado con rapidez. Además, la cooperación económica regional está avanzando con ímpetu, pero, como China acaba de participar en la cooperación, el trabajo de atracción de dichas inversiones enfrenta una nueva presión.
En 2001, China utilizó inversiones foráneas por valor de más de 46.800 millones de dólares, un récord en la historia, lo que supone un incremento de 15%. A base del ritmo de crecimiento en la primera mitad de 2002, la cifra deberá sobrepasar los 50.000 millones de dólares para todo este año. El departamento competente ha enumerado los siguientes factores favorables: China goza de la estabilidad política, la economía crece a alta velocidad, la fuerza laboral tiene un elevado nivel cualitativo y bajos costes, y los distintos sectores de la economía son fuertes en la coordinación y prometen una tasa de retribución satisfactoria, lo que atrae poderosamente a las multinacionales y a numerosas empresas extranjeras y hace de China una prioridad para sus inversiones. El ingreso en la OMC está produciendo sus efectos en China: El año en curso China ha lanzado un nuevo catálogo orientador de sectores económicos para la inversión foránea y ha elaborado una cantidad de leyes y reglamentos destinados a la apertura de servicios y comercio al exterior. En los últimos seis meses, al mismo tiempo que han aumentado de continuo las inversiones extranjeras en China, se han incrementado notablemente los proyectos aprobados en los sectores objetos de estímulo y los de alta y nueva tecnología, y los servicios han llegado a ser un nuevo sector favorito de los inversores extranjeros, cuya confianza en China está aumentando. Entre las inversiones foráneas, las de empresas de Taiwan han crecido fuertemente porque tienen una excelente impresión del ambiente de inversión en la parte continental de la patria. Lo más importante es que China ha mantenido la continuidad y estabilidad de las diversas políticas relativas a la atracción de inversiones. Durante los cinco años posteriores a la crisis financiera asiática, China ha lanzado el mayor número de políticas para dicha atracción. Esto no sólo ha asegurado un crecimiento sostenido de inversiones extranjeras, sino que ha contribuido en gran manera a la superación exitosa de las dificultades ocasionadas por la mencionada crisis y la recesión económica mundial.
De ahí se ve que para atraer más inversiones foráneas China todavía cuenta con sus ventajas particulares y ciertas oportunidades para hacerlo. Si en la segunda mitad de 2002 la tendencia de la economía mundial no sufre grandes cambios adversos, las inversiones extranjeras en China podrán seguir creciendo, pasando probablemente de los 50.000 millones de dólares para este año. El prerequisito para lograrlo es, desde luego, hacer un buen trabajo dentro del país, poniendo acento en el "software" del ambiente de inversión. Se debe descartar la práctica de "prestar más atención al 'hardware' y menos al 'software'" y reforzar el "efecto de campo magnético" en lo que más necesitan los inversores extranjeros y en lo que más les interesa.
 |

En esta sección
|