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Actualizado a las 09:38(GMT+8), 15/08/2002
Opinión  

Análisis del plan de defensa antimisiles de EE.UU.

La búsqueda de EE.UU. de un sistema de defensa que responda a sus propios intereses causará inevitablemente contradicciones internacionales.

Por Hong Yuan

El autor es investigador asociado del Instituto de Estudios Estadounidenses, subordinado a la Academia de Ciencias Sociales de China.

El plan de defensa antimisiles siempre ha sido causa de profunda preocupación para los dirigentes estadounidenses. Desde que llegó al poder, la administración de Bush ha apoyado activamente las pruebas y el desarrollo del Sistema Nacional de Defensa Antimisiles (NMD, siglas en inglés), y ha planteado un sistema de defensa global, que es considerado como el "hijo de la Guerra de las Galaxias". El sistema involucra cuatro aspectos incluyendo la tierra, el mar, el aire y el espacio, y busca la "cooperación aliada" para que pueda cubrir todo el globo. Entonces cabe preguntar por qué continúa EE.UU. aumentando la escala de su sistema de defensa a pesar del enorme costo y el incierto futuro.

El siguiente argumento puede contestar a la pregunta.

Primero, el plan de defensa antimisiles puede maximizar los intereses nacionales estadounidenses así como los beneficios para su grupo del monopolio de capital. Detrás del plan de defensa global declarado por el presidente estadounidense George W. Bush se encuentra una gran oportunidad comercial. Bush intenta pagar el apoyo y las contribuciones del complejo militar-industrial a su victoria en la campaña electoral presidencial, y satisfacer el requerimiento de este grupo en el sentido de monopolizar el mercado de defensa antimisiles global. El ex presidente estadounidense Dwight Eisenhower, quien había sido general de cinco estrellas dirigiendo a millones de tropas durante la II Guerra Mundial, declaró con emoción antes de abandonar la Casa Blanca, que en el país existía un complejo militar-industrial. Lo mencionó entre dientes porque conocía la fuerza y energía de este grupo. EE.UU. siempre ha buscado sus intereses nacionales prácticos, por eso cualquier acción estratégica se basa en ellos, y si los resultados van en contra de este análisis, no se aprueba dicha acción. La amenaza de ataques con misiles por parte de Estados terroristas es, en realidad, una posibilidad manipulada por el Gobierno estadounidense, con el fin de facilitar la exploración de un mercado internacional de defensa antimisiles en beneficio de los gigantes comerciantes de municiones, quienes monopolizarán dicho mercado. Además, de esta manera se pueden resolver problemas que han agobiado a la industria militar estadounidense después de la caída de la ex URSS.

Segundo, el plan de defensa requiere grandes cantidades de dinero, tecnologías avanzadas y una cadena industrial. El presupuesto para iniciar el plan es de 60.000 millones de dólares, y para la etapa de despliegue, de 300.000 millones de dólares. Por tanto, las diversas compañías de municiones recibirán un gran número de pedidos y la industria armamentista estadounidense registrará un rápido desarrollo, lo cual contribuirá a la prevención de una ulterior declinación económica. Al mismo tiempo, el desarrollo de la alta tecnología ha permanecido estancada en EE.UU. por ocho años. La enérgica implementación del plan de NMD puede promover la invención tecnológica y garantizar la posición líder de EE.UU. en el campo de la alta tecnología. El secreto del despegue histórico de EE.UU. muestra que la industria militar siempre ha sido la fuerza motriz para el desarrollo económico del país. El mantenimiento de la fuerza militar a gran escala y el desarrollo de la industria armamentista han promovido el desarrollo de la alta tecnología, han creado demanda y han resuelto el problema del desempleo. Es de señalar que en la actualidad la industria militar se ha integrado con las industrias civiles en Estados Unidos. La tecnología de computadora, la nanotecnología, la Internet y las tecnologías aeronáutica y espacial han logrado desarrollarse con los proyectos militares en el campo de la investigación de la órbita de misiles balísticos, y el desarrollo de estas tecnologías depende totalmente de la expansión militar estadounidense y de su estrategia militar global. El estímulo de las ventas de la tecnología militar de avanzada no sólo sirve para maximizar los intereses nacionales y realizar la estrategia nacional, sino que también es una efectiva medida para promover el progreso científico y el crecimiento económico.

Tercero, el plan de defensa de EE.UU. refleja su nivel tecnológico y de teoría militar en la era informática. Se trata de una competencia desequilibrada entre EE.UU. y los países industriales ordinarios y los menos desarrollados, sobre la base de la superioridad del primero en el campo de la información, material y microelectrónicos en la sociedad posindustrializada. EE.UU. está dispuesto a ocupar la posición dominante de la tecnología militar y aprovechar su abrumadora superioridad para conseguir la hegemonía militar y la estrategia global.

La defensa antimisiles representa en realidad la tendencia de desarrollo de la estrategia militar y nacional estadounidense. Se convertirá en una "carta de triunfo" para la nueva política de cañoneras. El NMD es el sistema de combate integral que se basa en la aplicación de las más avanzadas tecnologías militares en la defensa antimisiles desde la tierra hasta el espacio exterior. Su característica más destacada consiste en que puede aniquilar antes de su llegada a misiles del enemigo lanzados contra el territorio estadounidense, reduciendo de esta manera la eficiencia de combate de las armas de largo alcance, tales como misiles balísticos, y aumentando aún más la superioridad de las tropas estadounidenses, dotadas tanto de capacidad de ataque como de defensa. Como consecuencia se perderá el actual equilibrio nuclear y se fortalecerá la determinación hegemónica de EE.UU. Su objetivo de establecer un sistema de defensa antimisiles partiendo de sus propios intereses provocará inevitablemente el disgusto internacional. Rusia y China no estarán de acuerdo, ni tampoco sus aliados. La implementación de tal sistema causará la ruptura de los acuerdos de desarme y el inicio de una nueva carrera armamentista, lo que constituye una seria amenaza para el equilibrio estratégico mundial y la paz internacional.

Tomando en cuenta el punto de vista a largo o corto plazo, el sistema de defensa antimisiles devendrá de manera creciente una parte importante de la teoría de combate espacial estadounidense. El plan incluye el desarrollo de un interceptor de misiles en el espacio exterior, e incluso en la luna. Esto provocará el armamentismo en el espacio exterior. Según un reportaje del diario el Washington Post del 12 de abril, debido a que el sistema de defensa antimisiles está enfrentando muchas dificultades tecnológicas, algunos norteamericanos intentan emplear interceptores nucleares en este sistema. Algunos incluso están por desarrollar interceptores antimisiles con ojivas nucleares, como una medida efectiva para interceptar misiles nucleares y armas bioquímicas en el espacio exterior, dijo el periódico. Tal método de destruir misiles de ataque conducirá sin duda a guerras permanentes y carrera armamentista en el espacio exterior, a lo que se opondrán todos los países del mundo, excepto Gran Bretaña, y causará inevitablemente la división de la alianza de Occidente. Este es el resultado que nadie quiere ver.

Además, como otros países también están desarrollando su ciencia y tecnología militar y civil, la lucha por los recursos espaciales se hará cada vez más intensa, y se entrará en una nueva ronda de carrera armamentista. Como consecuencia, la propuesta de la ONU en el sentido de la prevención del armamentismo en el espacio exterior también quedará neutralizada. El plan de defensa antimisiles estadounidense, con el propósito de salvaguardar la seguridad nacional del país, llevará los conflictos al espacio exterior, y traerá más desastres a la humanidad. (De Beijing Informa)

15/08/2002




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La búsqueda de EE.UU. de un sistema de defensa que responda a sus propios intereses causará inevitablemente contradicciones internacionales.



 


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