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Actualizado a las 14:19(GMT+8), 26/08/2002
Opinión  

Diferente tono de Rusia del Occidente

por Chen Yurong

(El autor trabaja en el Instituto de Estudios Internacionales de China)



Mientras EE.UU. se prepara para lanzar un ataque militar contra Irak, Rusia mantiene su reiterada oposición a tal posibilidad y afirma que solicitará ante la ONU medidas que eviten la conflagración bélica. Además, recientemente prometió proveer de armas convencionales a Irán y ayudar en la construcción de una estación nuclear en ese país. A fines de julio, Igor Ivanov, ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, visitó la República de Corea (RC) y la República Popular Democrática de Corea (RPDC), y exhortó a ambas partes a entablar diálogos directos. Todo ello ocurrió precisamente después de que Moscú anunciara el fin de la confrontación con EE.UU. y el establecimiento de una nueva relación de cooperación y confianza mutua entre los dos países. Mucha gente se pregunta por qué Rusia intenta llevar la contraria a EE.UU. en los problemas de Irak e Irán ?Habrá un retroceso en las relaciones entre Rusia y EE.UU. y los países occidentales?

La aproximación entre Rusia y las potencias de Occidente ayuda a contestar esta pregunta. Después de la desintegración de la ex Unión Soviética, la recién formada Federación Rusa sufrió una grave recesión económica. Cuando Vladimir Putin tomó el poder, lo primero que comprendió fue que una Rusia débil no sería capaz de competir con EE.UU. Con el fin de promover las relaciones y consolidar la posición de Rusia en el escenario internacional, la tarea primaria de Rusia fue revitalizar su economía y fortalecer su poderío nacional. La mejora de las relaciones con los países de Occidente, incluyendo a EE.UU., favorece los intereses básicos de Rusia y la introducción del capital y la tecnología del Occidente para promover su economía nacional. También es favorable a la adhesión lo más pronto posible de Rusia a la Organización Mundial del Comercio (OMC). El presidente Putin ha reiterado en forma definitiva que el objetivo básico de la política exterior rusa es crear un ambiente internacional favorable a la reconstrucción económica nacional. En más de un año, Putin se ha dedicado a la mejora de las relaciones con Occidente, aprovechando todas las oportunidades. Sobre todo, después de los atentados terroristas del 11 de septiembre, las relaciones rusas con Occidente han mejorado mediante la activa cooperación con la operación antiterrorista dirigida por EE.UU.

Después de la Guerra Fría, con el fin de prevenir el resurgimiento de Rusia, los países del Occidente, con EE.UU. a la cabeza, llevaron a cabo una política de contención hacia Rusia. Después del 11 de septiembre, partiendo de las necesidades de la campaña antiterrorista, EE.UU. dejó de tomar a Rusia como la mayor amenaza o rival, y propuso el fortalecimiento del diálogo y la cooperación con Rusia a cambio del apoyo ruso a las acciones militares de EE.UU. en Afganistán. En mayo, las relaciones bilaterales llegaron al clímax. El 24 de mayo, los dos países firmaron el Tratado Rusia-EE.UU. para la Reducción de las Fuerzas Ofensivas Estratégicas, la Declaración Conjunta de la Nueva Relación Estratégica entre Rusia y EE.UU., y otras declaraciones conjuntas sobre problemas del Medio Oriente y la cooperación antiterrorista.

La firma de estos documentos demuestra que las relaciones Rusia-EE.UU. han entrado en una nueva era. El Tratado Rusia-EE.UU. para la Reducción de Fuerzas Ofensivas Estratégicas estipula que hasta el 31 de diciembre de 2012, el número de ojivas nucleares estratégicas de cada país será reducido a 1.700 y 2.200 respectivamente. Según su Declaración Conjunta sobre la Nueva Relación Estratégica, los dos países establecerán una nueva relación estratégica para enfrentarse a los nuevos desafíos y amenazas del mundo. Según la declaración, han terminado los tiempos cuando ambos países se percibían mutuamente como enemigos o amenazas estratégicas. El 28 de mayo, Rusia firmó la Declaración de Roma con la OTAN para establecer un "mecanismo de 20 naciones". El establecimiento formal del Consejo OTAN-Rusia, marcó el desarrollo de una "nueva relación" entre Rusia y la OTAN. La Declaración de Roma dice que las dos partes cooperarán, en pie de igualdad y en calidad de socios, en los problemas de la seguridad europea que les atañen. Al día siguiente, en la cumbre UE-Rusia, el Presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, anunció que la UE reconocería la posición formal de la economía de mercado de Rusia. En la Cumbre del Grupo 8, celebrada en el junio pasado en Canadá, Rusia obtuvo el honor de auspiciar la Cumbre de los 8 del 2006. Ello significa que Rusia se ha convertido en un miembro formal del Grupo de los 8 y que las relaciones rusas con Occidente han entrado en un nuevo periodo de plena cooperación en lo político, económico, la seguridad y otros campos.

El establecimiento de las nuevas relaciones entre Rusia y Occidente proporciona la posibilidad de que la confrontación y la fricción entre las dos partes den paso a la reconciliación y la cooperación. Sin embargo, las diferencias y contradicciones en sus intereses básicos afectarán seguramente a la estabilidad de esta nueva relación de cooperación.

Es obvio que el establecimiento de sus nuevas relaciones estratégicas ha sido logrado al precio de enormes concesiones por parte de Rusia, que debió aceptar la realidad de la retirada unilateral de EE.UU. del Tratado de Misiles Antibalísticos y la superioridad estratégica nuclear estadounidense. Rusia también ha permitido a las tropas de EE.UU. entrar en su "esfera tradicional de influencia" en Asia Central y la región Transcaucásica, y está de acuerdo con resolver, en cooperación con EE.UU., los conflictos locales en algunas áreas de la ex Unión Soviética. Además, Rusia ha consentido la expansión hacia el este de la OTAN, incluso la expansión cerca de las fronteras de Rusia. En este sentido, las nuevas relaciones estratégicas Rusia-EE.UU. están basadas en una base de desigualdad. En realidad, EE.UU. y otros países de Occidente nunca han abandonado su política de contención hacia Rusia, mientras que ésta sigue oponiéndose a la expansión de la OTAN hacia el este.

La actitud de aquiescencia de Rusia con respecto a Occidente parte realmente de las estrategias prácticas de su política exterior. Hasta cierto punto, Rusia seguirá haciendo concesiones a Occidente, en busca del espacio para colocar su liderazgo estratégico, y cooperará con los países occidentales cuando el país no sea suficientemente fuerte para competir con ellos, con el fin de obtener beneficios económicos y recuperar su posición de potencia mundial. El reajuste a gran escala en la política exterior de Rusia hacia los países de Occidente no significa una inclinación completa hacia dicha área, ni un sacrificio de los intereses nacionales. Rusia todavía se opone a las acciones unilaterales de EE.UU. y apoya la estructura multipolar mundial. El orgullo nacional de los rusos y los cientos de años de resistencia al exterior demuestran que Rusia no se resigna a ser un "socio menor" de Occidente.

Putin indicó el 22 de mayo que la política exterior rusa pondría el énfasis tanto en la cooperación como en los intereses nacionales, con el objetivo de obtener una posición destacada en el escenario político y económico internacional. Rusia ha establecido mecanismos multilaterales y cooperativos no sólo en Occidente, sino también en el este. Al no estar de acuerdo con las expresiones de Bush sobre el "eje del mal", Putin planteó el concepto del "arco de estabilidad", enfatizando el papel en el mantenimiento de la paz en Asia de las organizaciones del Tratado de Seguridad Colectiva de la Comunidad de los Estados independientes y la Organización de la Cooperación de Shanghai.

En cuanto al problema de Irak e Irán, la posición rusa ha sido por largo tiempo un buen ejemplo de su política de salvaguardia de los intereses nacionales y el énfasis de su posición de potencia mundial. Irak e Irán, esferas tradicionales de los intereses de Rusia en el Medio Oriente, tienen estrechas relaciones económicas y comerciales con Rusia y gran significado estratégico y económico para ella. El posible ataque de EE.UU. a Irak afectará a los intereses económicos y pondrá a prueba las relaciones de Rusia-EE.UU. La fuerte oposición de Rusia a las acciones de EE.UU. contra Irak es una forma indirecta de salvaguardar los intereses de Rusia, y evidencia su posición de potencia mundial en la oposición al unilateralismo estadounidense y en el mantenimiento de la paz mundial.

Los hechos demuestran que Rusa considera también los intereses de EE.UU. El ministro de Relaciones Exteriores ruso enfatizó en muchas ocasiones cuando visitaba la Península de Corea, que Rusia haría todo lo posible para crear condiciones necesarias para el diálogo Norte-Sur y ayudar en los contactos entre la RPDC y EE.UU. y otros países, en lugar de involucrarse ella misma en los asuntos de la península.

En el futuro, las relaciones entre Rusia y los países occidentales sufrirán inevitables altibajos. Rusia concentra sus esfuerzos de política exterior en el mantenimiento de la situación general de cooperación con Occidente, pero sin afectar a sus intereses nacionales. Por todo esto, no cabe esperar grandes cambios en las relaciones Rusia-EE.UU. (De Beijing Informa)

26/08/2002












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por Chen Yurong



 


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