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¿ Se puede comercializar la educación?
Algunos expertos consideran que como la introducción de operaciones comerciales en la educación es beneficiosa para resolver el problema de la escasez de los fondos, la práctica corresponde a la demanda del desarrollo socioeconómico de China. Sin embargo, esta comercialización debe responder a las condiciones del país.
No se debe ver la educación como negocio
Wang Shouchang (miembro del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino y profesor del Instituto de Filosofía de la Universidad Normal Sur de China): La educación es una causa de bienestar público, y no un negocio. Sin embargo, algunos economistas y comerciantes abogan por la teoría del "dinero por conocimiento". Como consecuencia, algunas localidades han buscado establecer escuelas de lujo y de alto precio con fines lucrativos.
Debemos considerar el costo de enseñanza, pero ello no significa que las entidades educacionales son empresas de negocios. En realidad, muchas escuelas privadas tienen la culpa de sus propias dificultades presentes. Son sus intenciones impuras y políticas de precio inadecuadas las causas por las que no son bien acogidas en la sociedad.
El problema más serio que afecta a las instituciones de enseñanza superior de China es el "estándar de fama y fortuna". Algunas universidades han ofrecido los llamados "puestos A o B" para los profesores, y según lo cual el ingreso de una persona con puesto A o B puede ser 100.000 yuanes más alto que otro profesor ordinario. Esta práctica es totalmente absurda, porque algunos funcionarios que han obtenido tales puestos son incapaces de dedicarse completamente a la enseñanza y la investigación debido a sus otros cargos, y como consecuencia no pueden lograr éxitos sobresalientes. Lejos de promover el desarrollo educacional, dicha práctica sólo crea conflictos y perjudica el entusiasmo de los profesores.
Ding Ningning (Director del Departamento de Estudios de Desarrollo Social subordinado al Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado): Según la economía, la educación es un sector de la industria terciaria. Los que sostienen la comercialización de la educación quieren transformar escuelas en máquinas de hacer dinero a través de la introducción de operaciones comerciales. Esto, sin embargo, ha ido más allá del principio del sistema de economía de mercado, según el cual los sectores de bienestar público de la industria terciaria no deben depender del mercado para realizar sus objetivos.
Si un estudiante universitario paga 3.000 yuanes por año para sus estudios, los 4 millones de estudiantes universitarios de todo el país pagarán 12.000 millones de yuanes. Sobre la base de este cálculo, algunos expertos sostuvieron que la educación comercial estimularía en gran medida la demanda interna. Sin embargo, ellos no consideraron que ello provocaría cambios en las expectativas del público. China tiene en la actualidad 60 millones de estudiantes del primer ciclo de secundaria. Se supone que una cuarta parte de ellos aspiran a la educación superior, el país tendrá 27 millones de candidatos universitarios, incluyendo 12 millones de estudiantes del segundo ciclo de secundaria. Si desde ahora los padres de cada uno de ellos aumentan el depósito anual en 500 yuanes, el incremento anual de depósitos será de 13.500 millones de yuanes. Las dos cifras se compensan mutuamente, y habrá una reducción de la demanda interna actual en 1.500 millones de yuanes.
No es sensata la práctica de enfatizar la exclusión de la educación superior de la educación obligatoria y tomar una actitud indulgente con respecto al alza de los gastos correspondientes. Es cierto que han aumentado las posibilidades de empleo, y que obtener un título universitario no es la única manera en que la juventud rural puede progresar económicamente. Pero la negación de dicha educación a los hijos de familias con dificultades económicas no sólo conspira contra los principios de las universidades públicas, sino que además socava el principio de la competencia equitativa. A la larga significará un perjuicio para el desarrollo cultural y científico del país.
Wu Jinglian (economista): Las afirmaciones débilmente sustentadas sobre administrar la educación como si fuera industria no resultan de mi agrado. La educación es parte de la industria terciaria, pero incorpora varios aspectos no lucrativos. Resulta altamente lesivo el hecho de que muchas personas se dediquen a la comercialización de la educación.
En años recientes han florecido las escuelas privadas, que constituyen un tremendo desafío para las escuelas públicas. Esto resulta alentador. Sin embargo, se están dando parejamente algunas consignas y fenómenos inquietantes. En algunos sitios se están construyendo escuelas medias y elementales de lujo, e incluso preescolares, las cuales llaman la atención con sus magníficos edificios, equipos de lujo, confort, y una tasa estimada relativamente alta de ingreso a los grados superiores.
En momentos en que la educación obligatoria de nueve grados aún no ha sido establecida en todo el país, el surgimiento de escuelas de lujo y de elevados precios puede traer consecuencias nefastas.
No creo que proceda convertir a la educación en una actividad comercial. La educación incluye muchos aspectos dirigidos a diversos propósitos. La educación vocacional, por ejemplo, tiene todas las de ser comercializada. Sin embargo, el resto, incluida la educación básica que reporta menos beneficios a quienes brindan el servicio que a la sociedad, debe mantenerse alejada del espíritu comercial.
La educación es un nuevo estímulo para el desarrollo económico
Mao Yushi (economista): Administrar la educación como una industria implica una manera correcta de colocar los empeños educativos de China en un sendero de desarrollo promisorio. A la luz de los principios económicos, los temas relacionados con la oferta y la demanda se deben manejar según las reglas del mercado, a menos que estén involucrados los monopolios o la competencia externa agresiva. La educación reúne las condiciones antedichas.
Dong Fureng (economista): El desarrollo de las empresas educativas estimulará eficazmente el consumo y la inversión. Dado que el aumento en la demanda doméstica es una fuerza impulsora importante en la actualidad para el desarrollo socioeconómico, se ha prestado cada vez mayor atención a aprovechar el potencial del sector educativo.
Desde el ángulo económico, el desarrollo educativo incrementará la demanda en términos del consumo y la inversión, impulsando con eficacia su crecimiento. En cuanto al consumo, la educación es un servicio de trabajo especial, que resolverá las necesidades del público en el entrenamiento mental, intelectual y físico. Es también una opción de inversión válida. Un aumento de la oferta depende con mucho de la ampliación de la inversión. La idea de que la educación provechosa no está vinculada al sistema económico de mercado socialista ha demostrado ser anticuada.
La fuente de bienestar público y servicios educativos no lucrativos sufren de grave escasez en China. Así las cosas, la educación comercial desempeñará un papel significativo en acortar la brecha. Algunas instituciones educativas comerciales han comenzado a operar, prometiendo amplias perspectivas de inversión.
Xiao Zhuoji (economista): Las empresas educativas están entre los nuevos estímulos para el desarrollo económico del siglo XXI. La educación es a la vez consumo e inversión. Es asimismo imperativo que la persona aprenda varias habilidades. Cuanto más aprenda, más invertirá en la educación y más ganará en el futuro. ?Cuál es la inversión económicamente más rentable? Para mí, es la educación, porque el conocimiento nunca perderá valor a causa de las fluctuaciones de precio.
A excepción de la educación obligatoria no lucrativa de nueve años, debe cesar la gratuidad para el resto del proceso educativo, comprendidos la enseñanza superior y la de formación profesional. Hay que entender que no sólo se está pagando por una educación, sino por el futuro. Además, el Estado ampliará los recursos dedicados al desarrollo de la educación después de rendir ganancias en este campo.
En la China actual, hay una pobre demanda de materias ordinarias, mientras se mantiene una activa demanda por el producto educacional. El país tiene una población enorme, que sigue aumentando a una tasa anual de más de 10 millones de personas. Como resultado del desarrollo económico, ha aumentado constantemente la exigencia de calidad en el trabajo, con el consiguiente deseo de conseguir educación. A la par, crecen los ingresos que el pueblo dedica a las actividades culturales, como resultado de crecimiento de los ingresos. Estos dos factores se combinan para generar un gran potencial de mercado educativo en China. Más importante aún, el país también tiene recursos abundantes, entre ellos una gran cantidad de profesores jubilados y excedentes de alta calidad.
Lo cierto es que la asignación del gobierno por sí sola no logrará producir el despegue del mercado educativo. Es por ello que propongo organizar los bancos de educación, establecer fondos educativos, publicar bonos educativos y conceder préstamos para la superación, de modo que se consiga dinero por todos los medios disponibles para este proyecto. El Estado debe alentar a las instituciones de educación superior con logros en la investigación a establecer empresas de alta tecnología y cotizarse en el mercado. Se debe dar a las escuelas privadas igual trato que a las públicas. Por otra parte, se deben también intensificar los esfuerzos para atraer estudiantes extranjeros a estudiar en China. Una vez que fructifique el mercado educativo y se propague la práctica de que el consumidor pague por la educación, las empresas educativas se convertirán en un nuevo estímulo para el desarrollo económico. (De Beiijing Informa)
05/09/2002
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