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¿Cómo será la guerra contra Irak?
por Feng Changhong
(El autor trabaja en la Academia de Ciencia Militar de China)
El presidente estadounidense, George W. Bush, ha reiterado en varias ocasiones que su país está dispuesto a defender su propia libertad, sin importar a expensas de qué. También reveló que el país está preparado para alcanzar la meta de cambiar el Gobierno iraquí mediante diversas medidas, para lo cual baraja una serie de opciones. A juzgar por el talante del mandatario, se puede hablar ya de una casi inevitable segunda Guerra del Golfo contra Irak.
Sin embargo, debido a que la eventual guerra tendrá por objetivo derrocar al actual Gobierno iraquí, EE.UU. se verá obligado a ejercer una mayor dosis de prudencia que 12 años atrás, cuando estalló el primer conflicto en esa zona, pues ahora se vislumbran mayores obstáculos en ese sentido.
Se da por descontado que el ejército de EE.UU. empleará estrategias diferentes a las de 1991, pues el objetivo de aquel entonces era dar a Irak una lección y forzarle a retirarse del vecino Kuwait. Esta vez EE.UU. quiere destruir radicalmente la maquinaria de guerra de Irak. En comparación con la primera conflagración, la segunda será más difícil para el ejército estadounidense, en cuanto a la implementación de las medidas estratégicas y el cumplimiento de las metas estratégicas.
Si se analiza la operación paso por paso, puede inferirse que EE.UU. comenzará con incursiones aéreas contra la capital iraquí, Bagdad, y blancos periféricos, con el fin de paralizar el sistema de comando, el control, las comunicaciones y la información del ejército iraquí, reducir sus fuerzas en el principio mismo de la guerra, y minimizar el riesgo para el ejército estadounidense al implementar las futuras acciones militares. Segundo, EE.UU. combinará tácticas especiales y regulares tras los ataques aéreos estratégicos. Las tropas aéreas llevarán a cabo ataques aerotransportados estratégicos, controlarán los puntos estratégicos en Bagdad y atacarán todos los blancos desde dentro hacia fuera, mientras que las tropas regulares acometerán ataques contra otros objetos estratégicos y no estratégicos dentro de Irak, con miras a eliminar las fuerzas principales del ejército iraquí, impedirles colaborar o socorrer a tropas estacionadas en la capital. Después de cumplir las misiones arriba mencionadas, las tropas especiales en Bagdad y las regulares en la periferia coincidirán en un mismo punto, procedentes de múltiples direcciones, para entonces darse a buscar y arrestar a los militares y figuras políticas iraquíes, y a la vez que suprimen los remanentes del ejército local.
Es posible que el ejército estadounidense realice ataques aéreos contra Irak desde Kuwait en el sur, Turquía en el norte, y Jordania en el oeste. Y luego atacará a la vanguardia de las tropas iraquíes y las fuerzas de reserva y cercará a Irak desde todas las direcciones.
Sin duda, el ejército estadounidense adoptará una combinación de ataques desde el mar, tierra y aire, y controlará completamente su espacio aéreo y territorial. Las tecnologías de punta estadounidenses permitirán a su ejército ganar la guerra electrónica e informativa. Será inevitable la lucha en las calles si el ejército estadounidense penetra en la ciudad de Bagdad. Los combates dentro de los patios y construcciones y encima de los techos se presentarán al mundo desde la perspectiva de la alta tecnología.
Los objetivos estratégicos, así como las fuerzas, los principios guías y los niveles tácticos de las dos partes bélicas determinan teóricamente el resultado de una guerra, lo que suele generar mayor cuota de preocupación. Sin embargo, el resultado final es complicado y difícil de predecir. Es fácil ganar cierta etapa de una guerra, pero no su totalidad, sin hablar de los criterios diferenciados sobre el significado de "ganar la guerra".
Muchas personas consideran que las tropas multinacionales dirigidas por EE.UU. ganaron la Guerra del Golfo en 1991, lo cual parece correcto aparentemente. Pero no aniquilaron radicalmente al ejército iraquí, el cual aún posee fuerzas y capacidad de combate. Por tanto, no se ha cumplido completamente el objetivo estratégico, y las tropas multinacionales no ganaron en el sentido verdadero aquella guerra.
Si por fin estalla la próxima guerra contra Irak, aparecerá definitivamente el problema de quién la ganará. Irak se encuentra en una posición de desventaja en cuanto a la calidad del personal militar y de sus armas y equipos en especial, mientras que el ejército estadounidense cuenta con más avanzados y maduros métodos y estrategias, que han sido probados por muchas guerras de alta tecnología contemporáneas. Aunque el ejército iraquí está a la zaga en este sentido, posee experiencia de lucha con sus contrapartes estadounidenses, lecciones acumuladas de la Guerra del Golfo, y reflexiones sobre los métodos y teorías estratégicos. En este sentido, el nivel táctico del ejército iraquí puede ser fortalecido en cierto grado.
Si EE.UU. inicia la guerra, su objetivo final será el de ocupar Bagdad, derrocar al Gobierno iraquí y aniquilar a Sadam. EE.UU. está decidido a cumplir estas metas. Por su parte, Irak también está decidido a defender la soberanía y el gobierno, así como al presidente Sadam. El objetivo de la guerra, más que la comparación de fuerzas de los dos Estados en pugna, decidirá el resultado final. Quien alcance su objetivo ganará la guerra.
Es posible que EE.UU. ocupe Bagdad con su gran poderío militar, y expulse al Gobierno de Sadam de la capital. Pero parece que no hay manera de destruir físicamente a Sadam, lo cual significa que su gobierno no será derrocado en el sentido literal. Irak será bombardeado y quedará arruinado tras los ataques aéreos estadounidenses, el Gobierno de Sadam podría retirarse de Bagdad por consideraciones estratégicas. Sin embargo, Sadam seguirá viviendo. En este sentido, es difícil definir quién gana y quién pierde en este juego. (De Beijing Informa)
23/09/2002
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