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Actualizado a las 09:01(GMT+8), 30/09/2002
Opinión  

Puente entre Norte y Sur

--Sólo con la eliminación de la distribución desigual de los recursos y la riqueza entre los países desarrollados y los subdesarrollados se puede garantizar el desarrollo sostenible global

Aunque sólo cuentan con una quinta parte de la población mundial, los países desarrollados poseen el 60 por ciento de la riqueza del mundo, y el consumo en esos países representa el 85 por ciento del total mundial. Ellos gastan el 58 por ciento de los productos energéticos del mundo y su promedio de ingreso per cápita es 200 veces el de los países en desarrollo. Esta gran diferencia entre los ricos y los pobres, que implica la división entre el Norte y el Sur, constituye la causa principal del lento crecimiento del desarrollo sostenible.

Por tanto, los medios informativos mostraron un punto de vista pesimista hacia la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible del 2002, celebrada del 26 de agosto al 4 de septiembre en Johanesburgo, Sudáfrica, en la cual se analizaron formas de mejorar la vida del pueblo y conservar los recursos naturales. Para sorpresa de todos, la Cumbre de la Tierra resultó ser un éxito.

En los primeros dos días, se alcanzaron amplios consensos sobre la conservación de recursos de pesca, la educación en áfrica y la desigualdad de sexos. El día de la clausura, la cumbre aprobó la Declaración de Johanesburgo sobre el Desarrollo Sostenible y el Plan de Acción, con lo cual dio inicio de manera concreta a un programa de protección ambiental junto con el desarrollo económico.

Como Europa estaba sufriendo severas inundaciones durante el período de la reunión, los europeos pidieron a sus gobiernos fortalecer las políticas de protección ambiental. Bajo estas circunstancias, los dirigentes europeos asistieron a la reunión con una actitud positiva, lo que ayudó mucho en el éxito de la cumbre.

La presencia estadounidense en la reunión fue limitada debido a la ausencia del presidente George W. Bush. Además, sin el apoyo de EE.UU., se debilitó la oposición de Japón en lo referente al aumento de la ayuda del desarrollo.

Los países desarrollados son más responsables de los problemas del consumo de energéticos, la contaminación ambiental, la destrucción ecológica y la desertización, aunque la protección de la tierra y el mantenimiento del desarrollo sostenible es un deber de toda la humanidad. La mayor parte de los países en desarrollo apoyan este principio mientras que muchos países desarrollados lo dudan. Bush se negó a asistir a la Cumbre de Johanesburgo en consideración a los intereses de los consorcios estadounidenses. Tampoco participó en la Conferencia Mundial contra el Racismo celebrado en septiembre del 2001 en Durban. Considerándose líder del mundo y campeón de la globalización, el país más desarrollado en el mundo prefirió ignorar este problema global.

Los países desarrollados siguen malgastando los recursos naturales al mantener intactos sus modos de producción y consumo. Bajo el actual sistema de comercio internacional, han pasado la responsabilidad de la protección ambiental a las industrias de destrucción ambiental en los países en desarrollo. La clave para eliminar las diferencias y las contradicciones entre el Norte y el Sur reside en la actitud de los países desarrollados.

El Norte y el Sur necesitan construir un nuevo tipo de relaciones de socios basadas en el respecto mutuo, la igualdad y el beneficio recíproco para realizar la coexistencia y el desarrollo común. En la cooperación Norte-Sur, es crucial la ayuda de los ricos a los pobres. En la Conferencia de la ONU sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en 1992, en Río de Janeiro, Brasil, los países desarrollados prometieron proporcionar a los países en desarrollo asistencia oficial para el desarrollo (AOD), equivalente al 0,7 por ciento de su producto nacional bruto (PNB) anual. Sin embargo, en los últimos 10 años los países desarrollados no sólo no han cumplido sus compromisos, sino que también han reducido la AOD de 69.000 millones de dólares a menos de 50.000 millones. En la actualidad, la AOD sólo representa como promedio el 0,22 por ciento del PNB de los países desarrollados.

En la reciente cumbre, la mayor parte de los países desarrollados se negaron a asumir la ayuda para los países pobres. Japón mostró poco interés en proporcionar la AOD, con el pretexto de sus dificultades financieras, y EE.UU. añadió muchas condiciones políticas para la ayuda. Incluso la Unión Europea (UE), aunque con una actitud positiva acerca de la reunión, ofreció sólo un 0,33 por ciento de su PNB como la AOD para los países en desarrollo anualmente en la década pasada. Si la UE emplea 22.000 millones de euros extras para los países en desarrollo en los próximos cinco años, el porcentaje de la AOD en su PNB se elevará sólo al 0,39 por ciento. En este sentido, existe aún largo camino por recorrer para alcanzar la meta del 0,7 por ciento establecida por la ONU.

Además, no es fácil llevar a cabo la cooperación científica y tecnológica en la protección ambiental entre los ricos y los pobres. Los altos costos de investigación y los honorarios por el uso de patentes impiden la introducción de las tecnologías avanzadas de los países desarrollados a los países en desarrollo. La comunidad internacional, especialmente los países ricos, necesita renovar sus ideas y resolver la contradicción entre la protección de los derechos de propiedad intelectual y la popularización de la tecnología, y dar condiciones favorables para los países en desarrollo en cuanto al uso de la tecnología limpia.

Es objetivo común de la comunidad internacional establecer un nuevo orden político y comercial basado en la justicia y la racionalidad, y eliminar radicalmente las contradicciones entre la protección ambiental y el comercio y entre la protección ambiental y las políticas.

La Cumbre de la Tierra reiteró el principio de prevención, que consiste en dar prioridad a la protección ambiental en el comercio internacional. Los países desarrollados, los que están en contra del espíritu de libre comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC), establecen barreras comerciales mediante los rigurosos estándares ambientales y tecnológicos con el fin de realizar el balance de pagos internacionales. La comunidad internacional debe exigir a los países desarrollados abolir las irracionales barreras comerciales y abrir completamente sus mercados para los países en desarrollo. Deben elevar los precios de los productos primarios para que los países en desarrollo puedan lograr beneficios en la división de la labor en el ámbito internacional, así como en la cooperación. Además, la comunidad internacional debe ayudar a los países en desarrollo a participar en la cooperación y la competencia internacional y elegir sus propios caminos de desarrollo económico y la protección ambiental, según su propia situación doméstica.

El Banco Mundial y otras organizaciones no gubernamentales llaman a los países desarrollados a disminuir sus subsidios agrícolas. Cada año, los países desarrollados asignan 340.000 millones de dólares como subsidio a sus campesinos, lo que equivale a seis veces el monto de la AOD anual para los países en desarrollo. Si los países desarrollados dejan de pagar estos subsidios agrícolas (de hasta 1.000 millones de dólares diarios), los países en desarrollo pueden exportar más productos para obtener más divisas, un método efectivo para resolver el problema de hambre y pobreza.

La eliminación de la hegemonía y el establecimiento de un nuevo orden político internacional equitativo y democrático ayudarán a promover el desarrollo sostenible. En la cumbre, China, Japón, Canadá y otros países anunciaron su aprobación del Protocolo de Kioto que tiene por objetivo reducir la emisión de gases de invernadero, para disminuir el recalentamiento global. Debido a la falta de un efectivo mecanismo internacional, Estados Unidos, el segundo país emisor de bióxido carbónico del mundo, se opuso enérgicamente al protocolo y rechazó firmarlo. Aunque Rusia ha ratificado el mismo y está esperando la autorización del congreso, es muy probable que el protocolo quede arrinconado a causa de la presión de EE.UU. sobre Rusia. (De Beijing Informa)

30/09/2002








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--Sólo con la eliminación de la distribución desigual de los recursos y la riqueza entre los países desarrollados y los subdesarrollados se puede garantizar el desarrollo sostenible globalAunque sólo cuentan con una quinta parte de la población mundial, los países desarrollados poseen el 60 por ciento de la riqueza del mundo, y el consumo en esos países representa el 85 por ciento del total mundial. Ellos gastan el 58 por ciento de los productos energéticos del mundo y su promedio de ingreso per cápita es 200 veces el de los países en desarrollo. Esta gran diferencia entre los ricos y los pobres, que implica la división entre el Norte y el Sur, constituye la causa principal del lento crecimiento del desarrollo sostenible.



 


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