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Actualizado a las 13:44(GMT+8), 12/12/2002
Sociedad  

Ritmo de vida moderna amenaza la salud

-- A pesar de las mejoras continuadas en el sistema de seguros de asistencia médica de China, cada vez son más los chinos empeñados en procurar su propio camino hacia una vida plena de salud.

En el pasado, los chinos solían usar la palabra "gordito" para describir lo agradable que era un niño. Pero ahora, cuando crece entre los padres la conciencia sobre los daños que la obesidad puede causar a sus hijos, el término tiende a perder su sentido de antaño. Las libras de más, empero, distan mucho de ser un problema circunscrito al ámbito infantil. Según informes, Beijing tiene el mayor número de adultos obesos del país. A tenor de esta realidad, los departamentos de salud pública planean establecer un "Día para la Prevención de la Obesidad," con el fin de llamar la atención de la sociedad. Sin embargo, todavía no se ha escogido fecha precisa, pues si algo abunda en la China de hoy son los días destinados a algún tema relativo a la salud.

El Día de la Salud fue establecido primero por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En los últimos años, los departamentos de salud pública de China han establecido, uno tras otro, Días de Salud conforme a las características de la constitución física de los chinos. Según estadísticas, existen más de 30 Días de la Salud diversos en el país, o sea, una fecha especial cada 10 días.

Sin lugar a dudas, el continuo crecimiento y especificidad de los Días de Salud refleja, por una parte, la elevación de la calidad de vida de los chinos y la creciente atención a la salud; por la otra, es prueba de la amplia presencia en la sociedad de padecimientos latentes, sobre los cuales se precisa advertir a la población.

El aseguramiento de la alimentación y la vestimenta constituyó por un tiempo la meta prioritaria del Gobierno chino, mientras que ahora, con el vigoroso desarrollo económico del país, la mayoría de los chinos no se preocupa por este asunto. Al mismo tiempo que gozan de los logros de la civilización moderna, demuestran estar a la moda al padecer de alguna "enfermedad civilizada," o sea "males del modo de vida". La hipertensión arterial, la cardiopatía, la diabetes y el hígado grasoso, entre otros. Entre el creciente número de gordos los métodos para pérdida de peso son bien acogidos, haciéndoles olvidar los años duros en que los chinos tenían como principal preocupación conseguir la alimentación y la vestimenta.

En mantener el equilibrio alimentario reside la clave de la salud, algo que, sin embargo, se dificulta para los chinos. Algunos especialistas señalan lo siguiente: "Es probable que los chinos nunca hayan observado una estructura alimentaria realmente equilibrada". La pobreza generalizada de tiempos atrás obligaba a considerar los productos cárnicos como lujo en la alimentación, por lo cual se consumía gran cantidad de alimentos derivados de la soya y verduras. Ahora, con el rápido desarrollo económico, el peso de la alimentación se desliza hacia otro lado de la balanza. Crece a ojos vista el consumo de platos de altas calorías, mucha grasa y proteínas. El exceso de energía producida por la ingestión desmedida y desequilibrada de alimenticios se acumula en el cuerpo en forma de grasa, por lo que cada vez es más fácil ver chinos mofletudos. Además, los empresarios chinos suelen negociar el comercio en la mesa y para alcanzar la meta comercial, lo primordial es tener un estómago gigante.

Un médico renombrado

Hong Zhaoguang, de 63 años de edad, es un médico del Hospital Anzhen de Beijing. Sus conferencias sobre salubridad en diversos lugares del país lo han convertido en un personaje con muchos seguidores.

Hace 8 años, el doctor Hong explicó a un enfermo internado las reglas para mantener la salud mental y física, con lo cual atrajo a todos los internados del mismo pabellón. Más tarde, los enfermos de otros pabellones vinieron a escucharlo, y hasta trajeron a sus familiares acompañantes. Hong se percató de la avidez con que el público procuraba cualquier información sobre salud. Estimulado por su sentido de la responsabilidad y la convicción de que educar a la gente en estos aspectos resulta de mayor utilidad social que atender a unos enfermos más, empezó a dictar conferencias. Para ello recurrió a la experiencia acumulada en 40 años de labor clínica, comenzando por las salas del hospital hasta llegar a salones de conferencias, de una a otra ciudad del país.

Durante un tiempo bastante largo, el nombre de Hong Zhaoguang fue presencia cotidiana para los medios informativos de todo el país. En todas partes pululan los apuntes tomados a mano en sus conferencias, junto a un sinnúmero de fotocopias y correspondencia relativa a los temas tratados. El día que Jiefang Ribao, "Diario de la Liberación" de Shanghai, publicó su artículo "Cómo vivir cien años", la tirada se agotó en menos de una hora en más de 3.000 quioscos. Decenas de editoriales intentan contratarle para publicar libros. El libro titulado "Subiendo al expreso de la buena salud" vende unos 10.000 ejemplares diarios. En la actualidad más de 500 entidades y organismos están en lista de espera para que les haga el honor de dictar conferencias en ellos.

La vida del doctor Hong está plena de diversas actividades y consultas, incluidas las visitas improvisadas. A veces, dicta tres conferencias en un mismo día en diferentes lugares, dedicando más de 2 horas a cada una. Antes de empezar la conferencia, los oyentes suelen disponer del texto completo bajado de Internet. Según se desarrolla la conferencia, todo el mundo corrige las faltas del texto y al término de la misma se apretuja para comprar libros escritos por Hong.

Y es que este sabio proporciona más que conocimientos, conceptos, experiencias y percepciones, a la vez que impone una imagen que mueve multitudes.

Li Baikun, maestra jubilada de una escuela primaria de Shanghai, quien no tuvo la oportunidad de escuchar la conferencia de Hong, pidió prestadas tres copias a manuscritas de la exposición oral, y estas a su vez les fueron solicitadas por cerca de cien personas, para leer o fotocopiar. Después de leer el texto de la conferencia, Li empezó a beber leche, a la cual había renunciado durante varias décadas.

Hong expresó: "Se puede afirmar que la gente se preocupa cada día más de su salud". Al mismo tiempo, él enfatizó que es imperativo elevar la conciencia de los chinos sobre el auto cuidado de la salud. A su juicio, muchas enfermedades tienen una causa muy simple y la mayoría se puede prevenir mediante una aplicación concienzuda de las reglas de la salubridad.

Según estadísticas parciales, el año pasado el sector de la salud consumió 610.000 millones de yuanes, cifra que representa el 6,4% del PIB, mientras que las pérdidas económicas causadas por muerte temprana por enfermedad y lesiones ascendieron a 780.000 millones de yuanes, cifra que representa el 8,2% del PIB. Ambas cifras juntas suman 1.400.000 millones de yuanes. Una gran proporción suya se corresponde a las consecuencias de la falta de conocimientos generales sobre salud y medicina. Según Hong Zhaoguang, siempre que uno tenga un concepto de vida científico y practique un modo de vida saludable, se puede disminuir la mitad de las enfermedades sin gastar dinero y la vida se puede prolongar por 10 años.

Correspondiendo a las necesidades de mantenimiento de la salud, se han establecido diversas instalaciones para la realización de ejercicios físicos en los barrios residenciales de Beijing, y muchos mercados antaño a la intemperie y sitios descuidados se han convertido en lugares limpios y bellos, que acogen la práctica de la gimnasia, como parte de un proyecto integral de salud pública.

De desarrollarlo a escala nacional desde 1998 se encarga la Administración Estatal de Educación Física, con el objetivo de convertir los ejercicios físicos en costumbre. Cada vez son más los que no se satisfacen con una vida regular y holgada, sino que aspiran a una buena calidad de vida, más salud y una vida más prolongada.

Con el fin de elevar el nivel de salud de los campesinos, el Gobierno chino diseñó las tareas y metas concretas para el desarrollo del trabajo de salud pública de las zonas rurales en los 8 años venideros. La decisión señaló explícitamente que los gobiernos de los diversos niveles deben aumentar de un año a otro las inversiones en este plan, y que el margen de crecimiento no debe ser inferior al del crecimiento de los gastos financieros frecuentes del mismo período. Con la ejecución de esta decisión, se espera que los principales índices de salud de los campesinos chinos alcancen el nivel de los países desarrollados.

Buen negocio de los clubs de gimnasia

Los trabajadores de cuello blanco de las ciudades chinas, con edades que oscilan entre 20 y 40 años, se aficionan a la práctica obligatoria de los ejercicios físicos y el físioculturismo. No son devotos, sin embargo, del Taijiquan, que sí acostumbran a practicar muchos ancianos en parques, calles o frente a la casa, ni trotan por las alamedas, como hacen los estudiantes con modernas zapatillas deportivas de marcas importadas. Estos yuppies chinos, enfundados en llamativos conjuntos deportivos, prefieren los recién fundados clubes de gimnasia de estilo occidental, a los cuales acuden en busca de aparatos sofisticados, para entregarse además al ritmo contagioso de los ejercicios aeróbicos.

Los hoy muy procurados clubes de gimnasia tienen especial acogida en ciudades de nivel de vida relativamente alto como Beijing, Shanghai y Guangzhou. Florecen sus negocios y absorben capital extranjero, por lo que ya muchos fabricantes de productos de educación física y de moda ponen sus ojos en este sector.

Antes, los centros de gimnasia sólo existían en hoteles lujosos abiertos exclusivamente a los extranjeros adinerados. La cuota anual de asociación, que llegaba hasta 2.000 dólares, impedía el acceso de los chinos. Hoy, empero, los nuevos clubes de gimnasia aceptan a clientes menos pudientes con cuotas muy inferiores a la de los centros de gimnasia.

Para aprovechar este apogeo, la Corporación Intelligent Holdings de Singapur, junto con la Corporación de Importación y Exportación de Tecnología Aeonáutica de China, estableció la empresa New Life Resources, con el objetivo de entrar al mercado de gimnasia de China. La misma planea contar con 100 centros de gimnasia para 2006 en todo el país.

En términos generales, se puede hablar ya de un consumo amplio de fisioculturismo, como tendencia actual en China y reflejo del deseo de vivir una vida saludable.

En los últimos días, aparecen por doquier en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, anuncios de suscripción para el entrenamiento físico a domicilio, que rezan: "?Quieres tener un cuerpo sano? Tenemos la guía profesional para tu educación física".

Este tipo de entrenamiento a domicilio abarca juegos de baloncesto, fútbol, carrera, tenis, Taijiquan, etc. Cada clase dura 2 horas y se cobra de 50 a 100 yuanes. Lu Qiang, estudiante de la facultad de educación física de la Universidad Pedagógica del Centro de China, tutor de cinco estudiantes, dijo que tiene buenos ingresos por concepto de entrenamiento a domicilio. Según él, los padres de los estudiantes que contratan tutor casero tienen objetivos definidos: ayudar a sus hijos obtener altas calificaciones en la educación física, mientras que algunos padres ponen más énfasis en el desarrollo general y desean que sus hijos tengan buena salud.

Rápido ritmo de vida afecta la salud psíquica

En la China actual, son muchos los que de manera activa o pasiva aceleran su ritmo de vida, para estar al tanto de las exigencias de la época. Más y más gente vive la fiebre de la competencia por la vida diaria, que produce dividendos materiales en muchos casos, pero que también acarrea diversas enfermedades.

Algunos resultados de investigaciones revelan que el ritmo de vida acelerado, hoy tan diseminado, constituye una amenaza a la salud. Como resultado se altera el ritmo del reloj biológico y surgen síntomas como el mal humor.

El progreso social y el desarrollo científico permiten alcanzar metas inmediatas por medio de la entrada en acción. Por ejemplo, los restaurantes de comida rápida dan buenas ganancias; el horno de microonda permite contar con comidas en pocos minutos; ha disminuido el tiempo para transmisión de noticias y de transacciones bursátiles; el Fax, el teléfono celular y el correo electrónico hacen posible un trabajo más rápido y más eficiente. La sociedad es cada día más impaciente. Un escritor científico considera que el promedio de tiempo que las personas están dispuestas a esperar sin impacientarse es de 15 segundos.

Hay otras formas de ahorrar el tiempo. Ahí están la computadora, el vehículo motorizado y el avión. Pero cada vez queremos más, ponemos mayores presiones sobre nuestro organismo, que encara un desafío similar al que implicaba estar en medio de una guerra en el pasado.

"Mucha gente carece de conocimientos esenciales sobre salubridad. Aunque llevan una vida material rica, su estado síquico no es muy bueno", consideró el doctor Hong Zhaoguang. Señaló que en cualquier circunstancia, si uno actúa siguiendo la ley de las cosas y mantiene un equilibrio mental, ya tiene una base adecuada para gozar de buena salud.

Los especialistas señalan que la presión de la vida y del trabajo no deben ser causa para el abandono de la salud. "Entre los secretos de la salud, está el no ignorar, como suelen hacer muchos, la importancia del descanso y el relajamiento", afirman. Sugieren en ese sentido una desaceleración del ritmo de vida moderno por cierto tiempo, para permitir el autoajuste psíquico. Si el pasado y el porvenir se convierten en obsesión, nunca habrá condiciones para descansar. (De Beijing Informa)

12/12/2002






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