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Actualizado a las 16:34(GMT+8), 19/12/2002
Mundo  

Critican plan de defensa antimisiles de Bush

El plan del presidente de Estados Unidos George W. Bush para iniciar el despliegue de un sistema limitado de defensa antimisiles en el 2004 ha generado críticas tanto en el país como en el extranjero.

En Estados Unidos, los críticos describieron la medida como prematura y señalaron que podría tener como resultado el desperdicio de miles de millones de dólares en tecnología inadecuada, además de que expresaron sus dudas en cuanto a que ofrezca una gran protección en los próximos años.

El senador Carl Levin, demócrata por Michigan y presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, dijo que el plan de Bush "va contra el sentido común en cuanto a que establece el despliegue de sistemas antes de que hayan sido puestos a prueba para demostrar que funcionan".

El representante por Carolina del Sur, John Spratt, importante demócrata del Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara, djo que algunos elementos claves del sistema de defensa antimisiles van retrasados o no han sido probados con éxito todavía. "No debemos engañarnos sobre la capacidad del sistema", dijo.

Lisbeth Gronlund, física de la Unión de Científicos Comprometidos,

dijo que el plan es poco realista e ilusorio. "La analogía apropiada es la del nuevo traje del emperador. Están en medio de la investigación y el desarrollo y aún carecen de muchos de los elementos necesarios para el sistema".

John Isaacs, presidente del Consejo para un Mundo Habitable, dijo que "se trata de una simple decisión política para ganar algo de terreno antes de las elecciones del 2004".

"El sistema que será desplegado será ciego y sordo. Los radades no estarán listos, los satélites de advertencia temprana no están listos y los misiles aún no han sido probados por completo", dijo.

El dinero es otro problema importante pues la economía del país está declinando, indicaron los críticos. El programa antimisiles ha costado 16,000 millones de dólares en los últimos dos años y costará 17,500 millones en los próximos dos, indicaron funcionarios del Pentágono.

Bus ordenó el martes el despliegue inicial de un sistema nacional de defensa antimisiles diseñado para derribar misiles de largo alcance antes de que estos lleguen a Estados Unidos.

El presidente describió el sistema como "modesto", pero señaló que "reforzará la seguridad norteamericana y servirá como punto de partida para mejorar y ampliar más tarde la capacidad, a medida que se logran nuevos avances en la investigación y el desarrollo de las tecnologías de defensa antimisiles".

De acuerdo con el general Ronald Kadish, director de la Agencia de Defensa Antimisiles, las armas que serán desplegadas incluirán seis interceptores en tierra ubicados en Alaska para fines del 2004 y 10 más serán agregados un año más tarde. Cuatro interceptores serán ubicados en California para llegar a un total de 20 para fines del 2005. Veinticino interceptores Standard Missile-3 serán ubicados a bordo de tres buques de la armada.

Cientos de misiles Patriot PAC-3 del ejército también serán desplegados en todo el mundo para derribar misiles de más corto alcance en las fases finales de su trayectoria. Los 1,500 millones de dólares adicionales que Bush está solicitando serán para comprar 346 nuevos Patriots.

El secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld advirtió que el plan no debe ser considerado infalible. Rumsfeld describió la capacidad inicial planeada como "mejor que nada" y dijo que evolucionará de manera que incorpore nuevos avances tecnológicos, lecciones aprendidas de las pruebas realizadas y ayuda de los aliados.

La orden de Bush fue dada seis días después del fracaso de la más reciente prueba del sistema antimisiles en la que el interceptor de misiles no se separó del cohete impulsor. Hasta el momento, el sistema ha sido probado cinco veces, tres de las cuales ha fallado.

El programa de defensa antimisiles de Bush también fue ampliamente criticado por la comunidad internacional. Rusia, China y algunas otras naciones han expresado su preocupación en el sentido de que el programa podría conducir a una nueva carrera armamentista en el mundo.

Rusia lamentó el miércoles la decisión de Estados Unidos de empezar a desplegar interceptores estratégicos y señaló que la medida podría desestabilizar el sistema de seguridad internacional y conducir a una nueva carrera armamentista.

"Moscú ha seguido con preocupación la activación de los intentos de Estados Unidos por crear la llamada 'defensa global antimisiles'. Ahora, tras tomar la decisión política de desplegar en el 2004 varios interceptores estratégicos con apoyo desde el espacio, la realización de estos planes ha entrado en una nueva fase desestabilizadora", dijo en una declaración el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

En la declaración también se expresó la inquietud de que la atención prestada al sistema antimisiles desviará recursos de los "retos y las amenazas reales de hoy" provenientes del terrorismo internacional.

En Gran Bretaña, el ex legislador Tony Benn y George Hutchinson, perteneciente a la Campaña para el Desarme Mundial, escribieron en el diario The Guardian que la propuesta de usar una instalación británica para el escudo antimisiles es "estúpida y peligrosa".

"Misiles que alcancen misiles es una premisa con pocas posibilidades de funcionar. Otorgar a los Estados Unidos más derechos sobre este país requerirá un muy explícito permiso del parlamento y en la actual situación internacional, esto nos convertiría en un objetivo más probable de un ataque terrorista sin mejorar nuestra seguridad", escribieron.

Washington pidió a Gran Bretaña actualizar el sistema de radares de advertencia temprana de Fylingdales, en el norte de Inglaterra, para mejorar el programa con el fin de proteger tanto a los Estados Unidos como a sus aliados de un ataque.

Los Estados Unidos también solicitaron de manera formal a Dinamarca permitir el uso de la estación de radar norteamericana Thule en Groenlandia, territorio exterior de Dinamarca, en los planes para desarrollar el sistema antimisiles.

La solicitud ha generado una gran división en Dinamarca. El primer ministro Anders Fogh Rasmussen está en favor del escudo, pero el opositor Partido Social Democrático señala que la aprobación del gobierno podría conducir a una nueva carrera armamentista.

"Somos muy escépticos en relación con este escudo, pues no constituye la respuesta correcta a la amenaza del terrorismo y de las armas de destrucción masiva", dijo el vocero del partido, Jepe Kofoed. (CRI)

19/12/2002






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El plan del presidente de Estados Unidos George W. Bush para iniciar el despliegue de un sistema limitado de defensa antimisiles en el 2004 ha generado críticas tanto en el país como en el extranjero.



 


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