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Lucha contra terrorismo encabezó política de Rusia en 2002
El apoyo del presidente de Rusia Vladimir Putin a la guerra de los Estados Unidos contra el terrorismo se convirtió en uno de los temas más discutidos en Rusia este año que termina. Con el dominio de la lucha contra el terrorismo en la esfera diplomática, para Moscú también es una prioridad en sus asuntos nacionales después de la reciente crisis de rehenes en Moscú.
IMPULSOS PARA LOS CAMBIOS EN POLITICA EXTERIOR
Desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 en los EEUU, la gente ha visto algunos evidentes cambios en las políticas exteriores de Rusia. Esencialmente, la doctrina diplomática de Putin tiene dos componentes principales: un esfuerzo para utilizar fuentes occidentales para modernizar Rusia, y la visión de que el terrorismo internacional es un importante desafío que enfrenta Rusia.
El primero proporciona las bases a los esfuerzos de Rusia para integrarse más en la economía global. Como un importante progreso este año, Rusia obtuvo reconocimiento oficial de los EEUU y de la Unión Europea (UE) como un país con una economía de mercado. Los dos reiteraron su apoyo a la candidatura de Moscú para ingresar en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Pero el mejoramiento de relaciones no atrajo inversión occidental al país, que requiere atraer fondos extranjeros para revivir su débil economía.
Después de los ataques del 11 de septiembre del año pasado, Putin, por primera ocasión, convirtió a Rusia en un miembro de la coalición occidental sin aspirar a desempeñar un papel dominante, y permitió que los EEUU tengan presencia militar en su región geopolítica de influencia. Moscú proporcionó ayuda de inteligencia para las operaciones militares de los EEUU en Afganistán y para la búsqueda mundial de terroristas de Al-Qaeda.
En respuesta, el presidente de los EEUU George W. Bush reiteradamente citó su "estrecha amistad" con Putin durante sus cuatro reuniones de este año. En su cumbre de mayo en Moscú, los dos líderes firmaron un tratado histórico de control nuclear que prevé reducciones en los arsenales nucleares de cada nación, entre 1.700 y 2.200 ojivas, para disminuir las 6.000 ó más que tiene los EEUU y las alrededor de 5.500 de Rusia.
Ambos países elogiaron la "histórica cumbre" como una tumba de la Guerra Fría y "una nueva era" para el desarrollo de la cooperación estratégica entre los dos países.
También en mayo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Rusia firmaron un acuerdo, que convirtió a Rusia en un socio más igualitario de la OTAN y señala el establecimiento de un consejo conjunto para tomar decisiones sobre asuntos importantes de común interés, incluyendo la lucha contra el terrorismo y la no proliferación de armas de destrucción masiva.
El pacto marcó la creación formal de un "Formato 20" que proporciona a Rusia un mayor peso en los asuntos de la OTAN, comparado con el anterior "Formato de 19 más uno".
El Occidente suavizó su tono de dura crítica hacia la operación militar de Rusia en Chechenia, reconociendo que algunos militantes chechenos tienen vínculos con el terrorismo internacional.
Como un líder razonable y pragmático, Putin ha utilizado ampliamente la indispensable cooperación de Rusia en la lucha contra el terrorismo empleándola como una buena oportunidad para mejorar sus relaciones con sus socios occidentales.
El Kremlin incluso detecta que las crecientes disputas entre Washingtron y sus aliados occidentales acerca de asuntos clave del nuevo orden mundial, particularmente acerca del terrorismo, pueden convertirlo en un aliado más esperanzador de los EEUU en su lucha contra el terrorismo.
Por otra parte, Washington está esforzándose por alcanzar un entendimiento con Rusia sobre el cambio de régimen en Irak. Ambos son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU pero Rusia es un tradicional aliado de Bagdad.
Por ello Putin ha estado buscando garantías de los EEUU para que su acción militar en Irak no ponga en riesgo los intereses económicos de Rusia ni su influencia política en la región del golfo Pérsico.
Bush ha sugerido que Moscú desempeñe un papel más importante en un Irak posterior a Sadaam Hussein, que las compañías petroleras rusas pueden mantener sus ganancias con los contratos con Irak, y que Moscú podría recuperar más de 8.000 millones de dólares de deudas iraquíes de la era soviética.
MAXIMA PRIORIDAD EN POLITICAS INTERNAS
El año 2002 debe ser un buen año para Rusia con una situación política más estable y un crecimiento económico previsible de cuatro por ciento. El presidente Putin goza de una presidencia poderosa después de tres años de esfuerzos por eliminar a los rebeldes chechenos, aplicar medidas severas sobre oligarquías políticas y garantizar un apoyo mayoritario en el Parlamento.
Sin embargo, la crisis de rehenes que tuvo lugar en octubre en Moscú y provocó la muerte de 129 personas, afectó las perspectivas y obligó al presidente a renovar su principal atención sobre Chechenia y el terrorismo.
Debido a esa crisis, Moscú ya no puede declarar una "victoria decisiva" en la guerra chechena. Además fue la prueba más grande para el prestigio personal de Putin como jefe de estado en el país plagado por el terrorismo, mientras las próximas elecciones generales se acercan para el próximo año.
Putin dio de inmediato una enérgica respuesta. Al hablar el 28 de octubre luego de la crisis de toma de rehenes, Putin ordenó al ministro de Defensa Sergei Ivanv, redactar enmiendas al concepto de seguridad nacional para adaptarlo a las fuerzas armadas para misiones antiterroristas.
Mientras tanto, el Kremlin anunció que no habría conversaciones con rebeldes chechenos, y que la "eliminación de terroristas y bandidos" es un requisito para una posible solución pacífica.
Una semana después, el ministro de Defensa Ivanov, encargado de reestrurar las fuerzas armadas para combatir mejor al terrorismo, pidió dar más poder al ejército para realizar ataques en el exterior, incluyendo sobre bases terroristas y otros sitios relacionados con el terrorismo internacional.
Putin relacionó el caso de los rehenes en Moscú con los terroristas internacionales, diciendo que el secuestro fue planeado en el exterior por "la misma gente" responsable de ataques como la explosión en Bali, Indonesia.
Moscú suspendió sus planes anteriores para un retiro parcial de unidades militares de Chechenia y reinició operaciones especiales a gran escala, enérgicas y con objetivos específicos en la República rebelde como contraataque sobre los terroristas.
Para obtener apoyo internacional en su lucha contra el terrorismo, Rusia solicitó a Dinamarca, Qatar y Turquía detener a líderes los rebeldes chechenos escondidos en sus territorios y extraditarlos a Rusia.
Como reconocimiento del apoyo de Vladimir Putin a la guerra encabezada por los EEUU contra el terrorismo y con el fin de consolidar sus cálidas relaciones privadas con Putin establecidas después de los eventos del 11 de septiembre del 2001, el presidente de los EEUU, George W. Bush, ha tratado con claridad asuntos sensibles de su amigo Vladimir Putin, tan amablemente como ha sido posible.
Esto sucede especialmente con los problemas de Chechenia y el manejo de Rusia de la crisis de rehenes en Moscú. Ahora algunos periodistas están escribiendo acerca del "eje Washington-Moscú" en contra del terrorismo.
Los analistas consideran que Putin se adherirá a severas políticas en Chechenia durante un largo tiempo para bien de los intereses nacionales. Rusia continuará intensificando su participación en la guerra contra el terrorismo internacional, así como su cooperación con los socios occidentales con este objetivo. (Xinhua)
25/12/2002
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