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Pakistán teme que guerra de Irak afecte a crecimiento económico
La economía paquistaní va por el camino adecuado para alcanzar el objetivo de crecimiento del 4,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al término del actual año fiscal, pero se están incrementando los temores a que una nueva guerra en Irak revierta los logros alcanzados. Los índices económicos de los primeros siete meses del actual año fiscal (de junio de 2002 a enero de 2003) muestran una acelerada recuperación de la economía nacional, que ha permanecido expuesta a acontecimientos internos y externos durante los últimos años. Las exportaciones de este país de Asia Meridional crecieron un 19 por ciento, hasta los 6.140 millones de dólares, mientras que el aumento de las exportaciones en enero alcanzó el 33 por ciento. La meta anual de exportacciones para este año fiscal es de 10.400 millones de dólares. Entre tanto, los ingresos nacionales aumentaron un 15 por ciento, hasta los 3.900 millones de dólares, la inflación se mantuvo por debajo del 4 por ciento y las remesas enviadas por los paquistaníes que viven en el exterior registraron un aumento histórico, llegando a los 2.000 millones de dólares en los primeros seis meses, con unas meta anual de remesas de 4.000 millones de dólares. Las reservas de divisas alcanzaron por primera vez los 10.000 millones de dólares --suficientes para financiar importaciones durante 11 meses, mientras que el sector industrial creció un 5,6 por ciento entre julio y diciembre de 2002, comparado con el mismo período del año anterior. Las inversiones extranjeras directas, una de las debilidades de la economía del país, también se comportó positivamente, al alcanzar los 540 millones de dólares en los primeros seis meses, mientras que para todo el año se espera llegar a los 1.000 millones. No obstante, el crecimiento en las importaciones contrarrestó el aumento en las exportaciones, que creció un 20 por ciento entre julio 2002 y enero 2003. La tendencia alcista de las importaciones se debe principalmente al aumento del 34 por ciento en las importaciones de maquinaria, una muestra de más de la positiva actividad económica del país. Expertos económicos calificaron de "positiva y alentadora" la tendencia en los primeros siete meses, pero indicaron que son necesarios más esfuerzos para alcanzar la estabilidad a medio y largo plazo. La deuda interna y externa y el pago de sus servicios pusieron el país bajo presión durante la década pasada y los gobiernos posteriores lucharon por contener el déficit presupuestario. Muchos recurrieron a préstamos de corto plazo y a altas tasas, hecho que agravó aún más la situación.
Sin embargo, por segundo año consecutivo, Pakistán tiene superávit por cuenta corriente que salvó el país de los préstamos de alto interés. El superávit por cuenta corriente, calculado en mil millones de dólares, ha ayudado a mejorar el perfil de deuda del país.
El superávit por cuenta corriente se atribuyó principalmente a la mejora de la balanza de pagos, la renegociación de la deuda exterior de 12.000 millones de dólares, y al notable aumento en remesas extranjeras.
Sólo la renegociación ha ahorrado al país unos 1.000 millones de dólares en pago de intereses. Un menor pago de intereses de préstamos extranjeros y el aumento de las remesas, mantendrán posiblemente el equilibrio de la balanza de pagos del país en condiciones favorables.
No obstante, como otros lugares en el mundo, la preocupación principal para los administradores económicos del país sigue siendo el inminente peligro de una posible guerra contra Irak.
El incremento de los precios del petróleo supondrá el mayor impacto económico de una acción militar, que también afectará a la confianzas de los consumidores y comerciantes, y a las políticas macroeconómicas.
Los efectos sobre la economía, en caso de guerra, dependerán de la escala y la duración del conflicto. Una crisis de petróleo que dure más de seis meses tendría un "efecto de recesión global", con sus repercusiones en la economía paquistaní.
El gobierno paquistaní ya está trabajando en un plan de contingencia para cubrir cualquier eventualidad. Sin embargo, una subida del 10 por ciento en los precios del petrolero desde comienzos de año denota la magnitud del problema al que habrá de enfrentarse el país en caso de una guerra en el Golfo.
Pakistán importa petróleo para satisfacer más del 60 por ciento de su demanda energética y podría andar en la cuerda floja para asegurar el suministro ininterrumpidamente. Según los funcionarios, el país cuenta con unas reservas de petróleo suficientes para 28 días. Por eso, una guerra más prolongada que ese periodo supondría un desastre para la economía.
El sector industrial y las unidades de energía serían los más golpeados, ya que dependen esencialmente del petróleo.
Además, la guerra afectaría negativamente al comercio marítimo en el Golfo Pérsico y causaría severos daños al comercio de Pakistán con el Oriente Medio, Europa y América. (Xinhua)
04/03/2003
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