Nuestro sitio | Ayuda | Mapa del sitio | Archivo 
   CHINA
   ECONOMIA
   OPINION
   MUNDO
   CIENCIA-EDUC
   DEPORTES
   SOCIEDAD
   ARTICULOS
   GALERIA DE
       FOTOS


  CORREO
  LA VOZ DEL
      LECTOR

  ORGANOS
      ESTATALES

  DIRIGENTES DEL
      ESTADO

  LIBRO BLANCO
  GEOGRAFIA
  CULTURA
  BEIJING
  NUESTRO SITIO
  MAPA DEL SITIO
  AYUDA
 
Actualizado a las 08:55(GMT+8), 07/03/2003
Mundo  

Países de Sudeste de Asia están preparándose para hacer frente a una posible guerra

En los últimos años, los países del Sudeste de Asia se han librado

paso a paso de los impactos negativos de la crisis financiera, y están ubicándose en el camino de recuperación económica y de desarrollo sostenible. Sin embargo, la sombra del posible estallido de la guerra entre EE.UU. e Irak se cierne sobre las perspectivas de su vigorización económica, con efectos negativos. Frente a una situación tal, los países en esta región adoptan uno tras otro contramedidas.

En la actualidad, EE.UU. e Irak se encuentran en una situación muy tensa como una flecha en la cuerda tensa del arco, no puede haber ningún retroceso, y una guerra podría estallarse en cualquier momento. El estallido de la guerra producirá grandes impactos negativos en la economía no solamente de los dos países enfrentados, sino también de la región de Medio Oriente, incluso de todo el mundo.

En primer lugar, provocará que los precios internacionales del petróleo

se disparen. Como resultado de la tensión creciente en el Medio Oriente, desde junio del año pasado hasta el presente, los precios han subido en un 30%. Con el estallido de la guerra, los precios del crudo subirán todavía más. Según análisis hechos por expertos en la materia, si la guerra dura 4-6 semanas, el precio de petróleo ascenderá a 30-40 dólares por barril; si se prolonga a 6-12 semanas, llegará a 50 dólares por barril; si dura un tiempo aún más largo, se disparará a un nivel inaudito. La mayoría de los países del Sudeste de Asia son dependientes de las importaciones de petróleo, y la subida del precio del petróleo supondrá un gran impacto negativo en el desarrollo de su economía.

En segundo lugar, la guerra afectará indefectiblemente en gran medida al mercado de comercio internacional, y golpeará fuertemente en las actividades comerciales y la confianza de los consumidores. Se informa que en los últimos meses, se han reducido en un 50% los pedidos por las piezas de repuestos de automóviles en el Medio Oriente. Los clientes en los países colindantes de Irak, como Siria, Kuwait y Jordania, han dejado de hacer pedidos de vestidos y otros productos, adoptando una actitud expectante. En particular, no se debe perder la vista de que una vez estallada la guerra, las líneas de navegación en el Golfo Pérsico se verán bloqueadas, y se verán truncadas las actividades comerciales en el mercado de Medio Oriente. Esto supondrá un gran impacto para la economía del Sudeste de Asia, que durante largo tiempo está orientada a la exportación con el Medio Oriente como su destino. Actualmente Vietnam ya siente la presión, ya que el 25% de su exportación de arroz están orientado a Irak, y si estalla la guerra ,no podrá llevar su producto al destino.

En tercer lugar, la guerra entre EE.UU. e Irak afectará a la exportación de servicio, a la adquisición de materias primas, y al turismo, lo que también supondrá un impacto no desdeñable al desarrollo económico del Sudeste de Asia.

Frente a una situación tan grave como el inminente estallido de la guerra, los países del Sudeste de Asia están estudiando medidas para contrarrestar sus efectos.

En primer lugar, aceleran el proceso para aumentar sus reservas de petróleo con miras a enfrentar la escasez. Algunos países como Filipinas han empezado a aumentar su reserva y controlar el precio del crudo.

En segundo lugar, adoptan medidas eficaces para ampliar la demanda interna. Los países del Sudeste de Asia dependen excesivamente del mercado externo. Para rectificar esta situación, algunos países han adoptado una serie de medidas para estimular la demanda interna como la rebaja de los tipos de interés y los impuestos de renta, la agilización del mercado interno y el aumento de la capacidad para resistir los impactos del mercado internacional.

En tercer lugar, liberalizan el comercio y amplían los canales de exportación. Para paliar las dificultades derivadas de la guerra, los países del Sudeste de Asia están desarrollando activamente el comercio libre en el seno de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA), impulsando su comercio con otros países y regiones de Asia, y en particular, firman acuerdos comerciales bilaterales con muchos países y regiones con miras a expandir su exportación. Según se informa, Singapur ha establecido relaciones bilaterales de comercio libre con Japón, Australia y Nueva Zelanda. Actualmente Tailandia está haciendo esfuerzos activos por firmar acuerdos de libre comercio con unos 10 países y regiones.

En cuarto lugar, algunos países del Sudeste de Asia están tomando precauciones de curarse en salud, para hacer frente a las necesidades de post guerra, cuando Irak necesita llevar adelante la reconstrucción del país, están almacenando productos pertinentes para ampliar su exportación a Irak.

La guerra entre EE.UU. e Irak afectará en gran medida a la economía de todo el mundo. Desde luego, China no es una excepción. China es el tercer país de importación de crudo en el mundo, cuyo consumo diario llega a 2.500.000 barriles, entre los cuales un tercio proviene de la importación. El Medio Oriente es un mercado importante de exportación de China. Esto hace necesario que China preste una gran atención a los efectos producidos por la guerra en el país, adoptando a tiempo medidas como aumentar la reserva de crudo. Las medidas adoptadas por los países del Sudeste de Asia para hacer frente a los efectos de la guerra merecen estudio y aprendizaje de los departamentos pertinentes de China.



06/03/20003






En esta sección
 

En los últimos años, los países del Sudeste de Asia se han librado



 


Todos los derechos reservados 2000, Diario del Pueblo en línea