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Renuncian cinco legisladores laboristas británicos por asunto iraquí
Otros dos legisladores Laboristas de Gran Bretaña renunciaron el martes 18 al gobierno, en protesta por la decisión del premier británico Tony Blair de participar en la guerra de Estados Unidos contra Irak sin el apoyo de la ONU.
Hasta ahora, un total de cinco legisladores Laboristas han renunciado al gobierno de Blair, citando la misma razón.
Bob Blizzard, legislador laborista de Waveney, renunció como secretario parlamentario privado (PPS) del ministro de Estado del Trabajo y Pensiones Nick Brown.
Anne Campbell, legisladora laborista de Cambridge, renunció a su papel como PPS de Patricia Hewitt, secretaria de Estado de Comercio e Industria.
Su acción, tomada justo antes de que Blair inaugurara un debate parlamentario sobre sus políticas hacia Irak, siguen a las renuncias del ministro de la Oficina del Interior John Denham y del ministro de Salud Lord Philip Hunt.
El lunes, el líder parlamentario Robin Cook renunció al gabinete de Blair en protesta por la inminente guerra contra Irak sin el mandato de la ONU, poco después de que el embajador británico en la ONU Jeremy Greenstock dijo que todas las rutas diplomáticas para resolver la crisis iraquí habían quedado cerradas.
Sin embargo, la secretaria de Desarrollo Internacional, Clare Short, dijo el martes que no renunciará del gabinete, en contradicción con su anuncio del 9 de marzo cuando señaló que renunciaría si el gobierno emprendía una guerra contra Irak sin el apoyo de la ONU.
Short comentó que decidió apoyar al gobierno en el voto pero se mantenía "muy crítica" de la manera en que la crisis había sido manejada.
Los informes locales indican que los funcionarios rebeldes del Partido Laborista aumentarán en una enmienda a la moción del gobierno para declarar que el caso de la guerra "aún no está establecido".
Blair, el más firme aliado de Estados Unidos sobre el desarme de Irak, podría depender de los votos de la oposición Conservadora para aprobar la moción del gobierno por un cómodo margen, dicen en Londres los analistas.
Sin embargo, ellos señalaron que aunque Blair no necesita la aprobación del Parlamento para llevar a Gran Bretaña a la guerra, otra rebelión dentro de su partido representará una importante dificultad para Blair, mientras la mayoría de los británicos, según una reciente encuesta de opinión, se opone a una guerra sin contar con una segunda resolución de la ONU.
El mes pasado, más de 120 parlamentarios laboristas, que representan cerca de una tercera parte de los legisladores laboristas, votaron en contra de la postura del gobierno sobre Irak, insistiendo en que la guerra es injustificada. (Xinhua)
19/03/2003
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