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Blair gana apoyo a guerra pero sufre mayor revuelta en su partido
El primer ministro británico, Tony Blair, ganó el martes por la noche su más crucial votación en el parlamento sobre la moción para apoyar una acción militar contra Irak.
Sin embargo, Blair padeció amargamente la mayor revuelta registrada en el seno de su partido, el Partido Laborista, desde que asumió el poder en 1997.
Tras un candente debate de 10 horas, la Cámara de los Comunes emitió una votación de 412 contra 149 en favor de la moción gubernamental que apoya usar "todos los medios necesarios" para desarmar a Irak.
Con anterioridad, una enmienda presentada por legisladores laboristas rebeldes en contra de la moción del gobierno fue derrotada con 217 votos a favor y 396 en contra. Entre los que votaron a favor, 139 fueron parlamentarios laboristas.
La enmienda elaborada por los miembros parlamentarios rebeldes del laborismo declaró que no había "justificación moral" para la guerra contra Irak sin una nueva resolución de la ONU.
"Se trata de un resultado relativamente bueno para el gobierno, aunque constituye una mayor revuelta que se registró", indicó el editor político de Sky News, Adam Boulton.
"El (Blair) cuenta con el apoyo del Partido Conservador y del Partido de Unionistas del Ulster, y por lo tanto logra una deseada mayoría de apoyo", indicó.
Aunque el número NO aumentó considerablemente con respecto a la pasada revuelta a finales de febrero cuando 122 legisladores laboristas votaron en contra de la moción del gobierno sobre Irak, aún se trata del golpe más fuerte para el gobernante partido de Blair.
Un vocero de Downing Street informó a Xinhua que no es un deber para Blair lograr la aprobación parlamentaria para llevar a Gran Bretaña a la guerra, pero que el premier quería procurar una base legal más sólida de la cámara baja del parlamento.
Analistas locales comentaron que independientemente de la escala de la revuelta, se consideraría como una situación muy embarazosa para Blair, especialmente considerando que una gran mayoría de los británicos aún se oponen a una guerra contra Irak sin un nuevo mandato de las Naciones Unidas.
La votación se produjo mientras Blair ha decidido enviar fuerzas británicas a combatir contra el presidente iraquí, Saddam Hussein.
Debido a su decisión, cinco funcionarios de nivel ministerial han renunciado, entre ellos el líder de los Comunes Robin Cook, el ministro de la Oficina del Interior, John Denham y el ministro de Salud, Lord Philip Hunt.
Bob Blizzard y Anne Campbell, ambos legisladores Laboristas y de la Secretaría Parlamentaria Privada, habían renunciado antes de que Blair iniciara el debate parlamentario al mediodía del martes.
Como un cambio sorpresivo, la secretaria de Desarrollo Internacional, Clare Short, dijo el martes que no renunciará, en contradicción con su anuncio del 9 de marzo cuando señaló que presentaría su dimisión si el gobierno emprendía una guerra contra Irak sin el apoyo de la ONU.
En el debate, el presidente del Partido Conservador, Iain Ducant Smith, quien apoya la acción del gobierno, dijo que Saddam dispone de "los medios, la mentalidad y el motivo" para representar una amenaza para la seguridad nacional de Gran Bretaña ".
No obstante, Charles Kennedy, líder del segundo mayor partido opositor Demócratas Liberales, dijo ante los legisladores que "no creemos que la guerra se justifique plenamente sin una segunda resolución".
El martes, el liderazgo de los Tory también sufrió otras tres renuncias por el tema de Irak tras la salida del diputado John Randall la semana pasada.
El ministro de Medio Ambiente Jonathan Sayeed, el ministro de Asuntos Interiores Humfrey Malins y el ministro para la Salud Hohn Baron abandonaron sus puestos ese día.
Los líderes laboristas temieron anteriormente que otros 50 legisladores laboristas pudieran unirse a los 122 parlamentarios laboristas rebeldes que votaron en contra del gobierno sobre Irak el mes pasado.
Sin embargo, horas antes de la votación parlamentaria, los diputados habían dicho que esperaban que la rebelía tuviera una escala similar y su pronóstico se demostró.
Uno de los factores detrás de este cambio constituye un contragolpe entre mayoritarios legisladores laboristas contra el intento por parte del grupo de izquierda dura de sus colegas para usar la crisis iraquí para derrocar a Blair.
"La principal cuestión no es Tony Blair sino Saddam Hussein", dijo Tom Harris, legislador laborista para Glasgow Cathcart, quien venía vacilando desde el debate del mes pasado pero decidió respaldar al gobierno esta vez.
Desde la noche del lunes, los pesos pesados del gabinete de Blair habían montado un bombardeo de llamadas telefónicas a miembros laboristas del Parlamento en un intento urgente para lograr su apoyo a una guerra contra Irak en la votación más importante en el parlamento durante los últimos años.
Los potenciales opositores, que habían recibido hasta tres llamadas de los laboristas, se sorprendieron al recibir la llamada de un ministro que les pidió apoyar al gobierno, según informó el martes el periódico local "Independent".
Los ministros del gabinete que participan en este esfuerzo telefónico son el de Economía Gordon Brown; el vicepremier John Prescott; el secretario de Exteriores Jack Straw; y la secretaria de Medio Ambiente Margaret Beckett, según el diario.
Al mismo tiempo, la encuesta de ICM divulgada el martes indicaba que el bajo apoyo del público británico a la guerra ha comenzado a aumentar en momentos en que ésta parece más inminente.
La oposición a tal guerra ha bajado ocho puntos a 44 por ciento, mientras que el respaldo ha subido nueve puntos a 38 por ciento, según el sondeo.
"Las cifras indican que Blair podría haber pasado lo peor y que su determinación de ganar una segunda resolución de la ONU, aunque infructuosa, parece haber impresionado a los votantes", apuntaba el sondeo. (Xinhua)
19/03/2003
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