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Las lluvias anulan las tormentas de arena en el norte de China
Tras una noche de llovizna, Beijing se despertó el jueves con un aire fresco y húmedo. El año pasado, por estas mismas fechas, la tormenta de arena más intensa de la última década cubrió la capital china con un denso manto de polvo amarillo.
El Sr. Xu, quien suele ir a trabajar en bicicleta, dijo que el 20 de marzo del año pasado se encontraba en la calle. "Densas nubes de arena se movían por la acción del viento, lo que hacía imposible ir en bicicleta", recordaba, añadiendo que el tiempo de Beijing de estos días es mucho mejor.
La gente no se queja de la lluvia y nieve que cae constantemente tapando el sol de primavera puesto que este clima, impropio de la temporada, está ayudando a eliminar las tormentas de arena. Los meteorólogos también atribuyen el descenso de las tormentas a los factores climatológicos.
Wang Yongguang, un ingeniero del Centro Climático Nacional de la Administración de Meteorología de China (CMA), dijo que el aumento de las precipitaciones durante el pasado invierno y esta primavera había neutralizado eficazmente las sequías que habían azotado las regiones del norte del país durante muchos años.
"El aumento de la humedad en los suelos locales frenará la formación de tormentas de arena", apuntó Wang.
Según fuentes de la Estación Meteorológica Central, la lluvia y nieve han estado presentes en la mayoría de áreas de China desde el inicio de la primavera. Sólo en Beijing ha llovido cinco veces en marzo y la precipitación máxima fue de 31 milímetros.
Hasta ahora, sólo la provincia de Gansu, noroeste, y la región autónoma de Mongolia Interior, norte, han sido cubiertas dos veces por nubes de polvo, las cuales son mucho menos densas que las tormentas de arena.
Wang Yongguang pronosticó una primavera más calurosa que otros años, indicando un descenso en los flujos de aire frío y los fuertes vientos. También esto ayudará a prevenir la formación de las tormentas de arena.
De hecho, a mediados de enero de este año, los departamentos de meteorología e ingeniería forestal pronosticaron conjuntamente que la frecuencia de las tormentas de arena caería en 2003, aumentando las esperanzas de muchos chinos que desean ver el final de esta "pesadilla" climática.
Pero la sombra que la gran tormenta de arena proyectó el pasado mes de marzo sobre las vidas de la gente no puede disiparse fácilmente. Afectó 1,4 millones de kilómetros cuadrados de tierra y a 130 millones de personas del norte de China. El impacto también se notó en Hubei, provincia del centro, y en Shanghai, municipio del este.
Liu Tuo, funcionario encargado del control de la desertificación de la Administración Estatal de Silvicultura (SFA), dijo que aunque el descenso de las tormentas en 2003 no ha sido únicamente producto de los esfuerzos ecológicos de China durante muchos años, a largo plazo estos tendrán sus frutos.
Según la gerencia de SFA, en las áreas del norte de China donde se han llevado a cabo proyectos de conservación, la superficie verde ha aumentado de cinco a 15 por ciento en comparación con los años anteriores, lo que también evita la formación de tormentas de arena.
Puesto que la forestación es obviamente el mejor método para prevenir o reducir la incidencia de las tormentas, China planea frenar la desertificación en 10 años, plantando árboles y protegiendo las praderas del norte de China.
Sin embargo, los expertos también advierten que el área de restauración ecológica aún es pequeña y que existe una vasta pradera en deterioro, un agrandamiento de las zonas desérticas y 1,1 millones de kilómetros cuadrados de desierto. Aún queda mucho por recorrer en cuanto a tormentas de arena atañe.
21/03/2003
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