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Palabras democráticas ante hechos no democráticos
Los ataques armados que las fuerzas estadounidenses y británicas han lanzado contra Irak sin la aprobación de las Naciones Unidas han causado una gran agitación en todo el planeta. Los movimientos de oposición a la guerra desarrollados por gentes de todo el mundo han alcanzado alturas sin precedentes y, a su vez, han suscitado acaloradas discusiones y una profunda reflexión sobre la actual guerra: ?Dónde irán a parar las relaciones internacionales?, ?cómo el mundo puede deshacerse del círculo vicioso "violencia por violencia" y trabajar, finalmente, por la paz?
Según el punto de vista de la "teoría de democracia y paz" de occidente, la fuerza no podrá usarse entre "países democráticos". Sin embargo, nada dice sobre los conflictos armados que aún estallan con facilidad entre "países democráticos y no democráticos". Según esta lógica, sólo "transformando" al mundo en "países democráticos", se puede conseguir una paz duradera y universal. Esta lógica forma parte de los ataques armados de EE UU y el Reino Unido contra Irak.
Los Estados Unidos y el Reino Unido muestran una idea de doble significado en cuanto a la democracia. Desde la perspectiva de las relaciones internacionales, no siempre se comportan de forma democrática y a veces son completamente antidemocráticos puesto que ignoran la ley internacional y el papel de las organizaciones internacionales, e incluso usan la fuerza o la amenaza de la fuerza según sus intereses. Una razón de esta actitud se esconde en el fenómeno denominado tradición imperialista. Desde los albores de los tiempos modernos, el Reino Unido ha fundado por la fuerza numerosas colonias, ha fundado un imperio colosal y, en muchas ocasiones, ha suprimido brutalmente las luchas por la independencia de las gentes colonizadas. Aunque Estados Unidos no ha establecido oficialmente ninguna colonia en el exterior, ha recurrido a la práctica imperialista denominada la doctrina de Monroe.
La teoría social darvinista, que explica que el fuerte se come al débil, está profundamente arraigada en las tradiciones políticas y culturales del Reino Unido y Estados Unidos. En el campo económico y social, esta teoría se pone de manifiesto al considerar la libre competición por encima de la justicia social y el egoísmo personal por encima de la doctrina de la cooperación colectiva; en las relaciones internacionales, queda patente en el egoísmo nacional y en las políticas de poder. La base del darvinismo social es que no reconoce que las relaciones entre personas y razas son iguales, y cuando esta base se expresa en las relaciones internacionales, no reconoce que las relaciones entre naciones son iguales. En lugar de esto, sostiene que el fuerte debe controlar al débil, y por lo tanto, las naciones poderosas deben controlar a las naciones débiles.
Además de las razones de la tradición darvinista y la profundamente arraigada convicción de egoísmo nacional, el fenómeno arriba mencionado está asociado con la falta de una tradición de razonamiento por parte de la sociedad norteamericana.
Hace más de cien años, Tocqueville, un académico francés, señaló que "en el mundo civilizado no existe un país que preste tan poca atención a la filosofía como Estados Unidos", "no hay casi ni una sola persona que se dedique al estudio esencial de la parte abstracta y teórica del conocimiento humano". Aunque esto hace posible evitar el engaño al creer en la filosofía oficial incorrecta, esta ignorancia yace inevitablemente en una mentira ideológica, un engaño parcial y contradictorio. Las características principales del modo de pensar estadounidense se basan en un método simple y absoluto que consiste en dividir las cosas en esto y aquello, en blanco y negro, en "un mundo libre" y "un mundo no libre", en "democracia" y "autocracia", en "civilización occidental" y "civilización no occidental", y su diferenciación entre los enemigos y amigos considerando quien se opone al terrorismo, tras los ataques del 11 de septiembre del año pasado. El ex canciller alemán Helmut Schmidt, en su libro "Grandes hombres y grandes países", critica repetidamente el concepto parcial de moralidad, que es propenso a calificar las cosas como blanco o negro, inherente en el aislamiento norteamericano. Este concepto lleva a muchos norteamericanos a dividir a todos los países en dos bloques: un bloque está formado por mala gente que desea someterse a los líderes rusos, el otro está formado por buena gente que apoya a Estados Unidos. Esta idea simple, parcial y absoluta sólo sirve para engañar a la gente.
Algunos norteamericanos creen en "la teoría de la estabilidad monopolar", y persiguen "la paz bajo el dominio de Estados Unidos". Esto, de hecho, es una práctica de autocracia en las relaciones internacionales. Lo que realmente puede traer una paz y estabilidad duraderas no es en absoluto una hegemonía monopolar, sino la democratización y legalización de las prácticas internacionales. La tendencia general del desarrollo humano no sólo es la implantación gradual de la democracia y el sistema legal en los países, sino también la necesidad de instituir gradualmente la democracia y el sistema legal en las relaciones internacionales.
La mayoría de los países y pueblos del mundo se oponen al menosprecio por parte de Estados Unidos y el Reino Unido a la ley internacional y a las Naciones Unidas, y sostienen que la crisis iraquí debe solucionarse dentro del marco de Naciones Unidas. Esto demuestra que las fuerzas de todo el mundo que defienden la democratización y la legalización de las relaciones internacionales se están desarrollando y creciendo con fuerza. Obviamente, la prueba de fuerza entre las fuerzas democráticas y no democráticas será prolongada y tortuosa, pero la democracia y las fuerzas democráticas finalmente triunfarán sobre el unilateralismo de prácticas no democráticas y despóticas.
03/04/2003
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