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Guerra interna colombiana se extendió a grupos religiosos
En la última década han muerto 10 líderes de las iglesias católica y evangélica en Colombia en el marco del conflicto armado, con lo que la guerra interna se extendió hacia los grupos religiosos.
El diario "El Tiempo" señaló en un reportaje que el conflicto ha provocado, además de los asesinatos de religiosos, amenazas de todo tipo y hasta destierros en varias regiones de Norte de Santander, Arauca y Santander, en el oriente del país.
En las cercanías del año 2000 fueron asesinados en Norte de Santander tres sacerdotes (en Villa del Rosario, Cúcuta y Cáchira); y el ex obispo de Tibú, monseñor José de Jesús Quintero Díaz, fue secuestrado en dos ocasiones.
El obispo de Ocaña, Jorge Enrique Lozano Zafra tiene ahora guardaespaldas tras haber sido amenazado en varias ocasiones por comandos irregulares que operan en la zona limítrofe con Venezuela.
El obispo Jesús Emilio Jaramillo, dos sacerdotes más y cuatro pastores perdieron la vida a manos de los rebeldes en Arauca.
La monja Martha Inés Vélez Serna fue asesinada en Santander y dos curas resultaron heridos en un atentado en la provincia García Rovira.
El director de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Bucaramanga,
el sacerdote Fabio Osorio, dijo que las presiones contra los religiosos han sido evidentes.
En lugares como Santa Cruz de la Colina, Cachirí y San Andrés (Santander) y Cáchira, la Esperanza y la provincia de Ocaña (Norte de Santander), algunos párrocos fueron desterrados tras ser intimidados por su labor en las comunidades, indicó Osorio.
El obispo de Mangangué (norte), monseñor Leonardo Gómez Serna, fue amenazado cuando lideró una Asamblea Constituyente en la diócesis de San Gil-Socorro.
El religioso dijo que la masiva presencia de grupos armados en la zona se ha convertido en principal factor de deserción de feligreses que no pueden asistir a las celebraciones religiosas después de determinadas horas. (Xinhua)
16/04/2003
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