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Familias polígamas desaparecen gradualmente en Tíbet
Dara, que vivió en una familia polígama durante 14 años, ha acabado teniendo un único marido desde la marcha de su segundo esposo, Laqiong.
Xiaguo, el marido de Dara -hermano mayor de Laqiong- se alegra de que la familia polígama se haya acabado, pese a que en el pueblo de Jiancuoxiong, en la región autónoma de Tibet, era antaño una práctica común.
"Estamos muy felices, somos fieles mutuamente y no tengo que 'compartir a Dara con nadie", destaca Xiaguo.
Hace 14 años, los padres de Dara arreglaron el matrimonio de Dara con dos hermanos a los que ella nunca había conocido.
Debido a la pobreza, los dos hermanos no podían pagar bodas separadas, dado que en el Tíbet los novios tenían que ofrecer costosas dotes.
A finales de los años noventa, cuando Laqiong obtuvo su licencia de conductor, se dedicó a los negocios de transporte y ganó una cantidad considerable de dinero. "Se enamoró de una chica de otro pueblo y ahora tiene bastante dinero para casarse con ella ", relata Dara.
Para mujeres tibetanas como Dara, no es malo que uno de sus maridos salga de la familia. El antiguo modelo de matrimonio, que se originó durante la era feudal, está desapareciendo rápidamente.
En Jiacuoxiong, alrededor de un centenar de familias polígamas, con una esposa y dos o tres maridos, se han acabado convirtiendo en monógamas.
Sin embargo, antes de 1996, la mayor parte de las familias del pueblo seguía el antiguo modelo.
El famoso historiador Ceyang, de la prestigiosa Universidad Tibetana, atribuye el predominio de la poligamia a la pobreza de los siervos y esclavos tibetanos, que ocuparon casi el 95 por ciento de la población tibetana antes de que el Tíbet fuera liberado pacíficamente en 1951.
La poligamia se trasmitió durante generaciones, y muchos tibetanos la consideraban como un mal menor, ya que según el refrán de la zona, "a más familias rotas, más mendigos".
"A fin de garantizar la integridad de los patrimonios familiares, se había formado una tradición que dos o tres hermanos de una familia compartieran una mujer", explica un antropólogo de la Academia Tibetana de Ciencias Sociales.
"A falta de amor, el matrimonio es bastante frágil, lo que tiene un impacto negativo sobre los hijos", añade.
Tras 1951, la Asamblea Popular de la Región Autónoma del Tíbet emitió una regulación conforme a la Ley de Matrimonio del país, declarando ilegal la poligamia.
Sin embargo, por respecto a las tradiciones del pueblo tibetano, el gobierno regional también estipuló que no se debe intervenir en las familias polígamas que ya existen.
Hoy día, muchos jóvenes tibetanos ya han abandonado la tradición polígama de sus padres y sus abuelos y están a favor de casarse con su pareja ideal.
Dora, gerente general de una compañía, quiere casarse con una chica de la que se enamore, y no hace caso de sus padres, que le dicen que debe compartirla con sus dos hermanos.
Al concluir la servidumbre feudal, los tibetanos disfrutan de los derechos iguales en la educación y el trabajo. La tasa de admisión de niños tibetanos en edad escolar ha ascendido del 2 por ciento en los años cincuenta al 88,3 por ciento del presente.
A medida que el nivel de vida del pueblo tibetano mejora y la región se sigue abriendo al exterior, la poligamia, según los expertos, acabará definitivamente. (Xinhua)
29/04/2003
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