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La vida en Shanghai sigue en calma a pesar del SARS
La familia Wang, que vive en Shanghai, recibió recientemente la visita de su hija y su nieta. En esta ocasión, los Wang tuvieron que informar al comité vecinal contra el SARS, y han de chequear la temperatura corporal de las huéspedes cada poco tiempo.
El sistema de información familiar es una de las ocho medidas adoptadas en Shanghai desde el 23 de abril para prevenir la propagación del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) en la ciudad, donde por ahora sólo se conocen dos casos confirmados.
Además, se ha intensificado el control de la enfermedad en aeropuertos, estaciones ferroviarias y de autobús, muelles, hoteles, centros de entretenimiento, escuelas y barrios residenciales.
Los shanghaineses se muestran de acuerdo con estas medidas, pese a que hayan afectado a su rutina diaria.
Mucha gente lleva mascarillas al viajar en metro y hacer la compra. Se han instalado en los dos aeropuertos locales escáners infrarrojos, y a los viajeros se les pide que midan su temperatura antes y después del vuelo.
En los restaurantes y tiendas donde se venden alimentos, los camareros y dependientes llevan mascarillas y guantes, y a los clientes se les pide que coman en platos separados.
Además, los profesores de las escuelas de primaria y secundaria y los de guarderías se encargan de medir las temperaturas de sus alumnos y darlas a los pertinentes departamentos de salud de manera regular. Los que regresen a Shanghai procedentes de otros lugares tienen que quedarse en casa durante varios días, para observar cualquier cambio en su salud.
Xu Genshun, gerente de un hotel de cinco estrellas, afirma que la lucha contra el SARS es responsabilidad de todos. La sala de su establecimiento está equipada con un centro médico, y todos los clientes tienen que rellenar formularios de salud y medir su temperatura antes de recibir la llave de su habitación. Los viajeros procedentes de zonas gravemente afectadas por el SARS reciben habitaciones en pisos especialmente designados para ello.
Los departamentos pertinentes están fortaleciendo la propagación de conocimientos científicos sobre la prevención y divulgación de la enfermedad. La señora Shi, quien espera un tren a Beijing, señaló que el pánico generado por los rumores es peor que la epidemia, y destacó que el optimismo y la unidad son más importantes para vencer todas las dificultades.
Shi cuenta que "sentimientos desatendidos durante largo tiempo, tales como la preocupación entre la gente, la responsabilidad civil y el cultivo de un ambiente civilizado, seguro y cómodo, así como los hábitos higiénicos personales, han sido fortalecidos durante la lucha contra el SARS". (Xinhua)
30/04/2003
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