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Según Cepal éxito de ALCA requiere desarrollo y cooperación
Debido a las enormes asimetrías en tamaño y desarrollo, el éxito del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) dependerá del desarrollo y cooperación de los países integrantes, indicó el día 4 un análisis de la CEPAL.
Según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en aras del desarrollo, los países que participen en la ALCA deben conservar márgenes de flexibilidad para fomentar el desarrollo productivo, aumentar la competitividad y manejar la cuenta de capitales como instrumento de regulación macroeconómica.
El análisis, titulado "Asimetrías y cooperación en el Area de Libre Comercio de las Américas", fue elaborado por José Antonio Ocampo, secretario ejecutivo de la CEPAL e Inés Bustillo, directora de la Oficina de la CEPAL en Washington.
El documento consideró que para alcanzar una convergencia en los niveles de desarrollo de los países participantes, son necesarias nuevas iniciativas, como la creación de fondos de cohesión o integración, así como el aumento de la movilidad internacional de la mano de obra.
Con una población de 800 millones de personas y un producto interno bruto (PIB) de cerca de 11 billones de dólares, el ALCA es uno de los proyectos más ambiciosos que han propuesto los países de América Latina y el Caribe, con excepción de Cuba, junto con Canadá y Estados Unidos.
De concretarse, el ALCA se transformaría en la mayor zona de libre comercio del mundo.
Según el Programa de Cooperación Hemisférica, refrendado por los ministros encargados de comercio durante la reunión celebrada el 1 de noviembre de 2002 en Quito, Ecuador, la disponibilidad de asistencia técnica será fundamental para conseguir que el ALCA traiga beneficios a sus integrantes.
De acuerdo al informe de la CEPAL, la cooperación no debe restringirse a la prestación de asistencia técnica, sino también al fortalecimiento de la capacidad productiva, el fomento de la competitividad, el estímulo de las innovaciones y la transferencia de tecnología.
También considera que los países en desarrollo signatarios del acuerdo, sobre todo los más pequeños, deberán adaptarse para modificar sus estructuras productivas y reforzar los vínculos entre las exportaciones y el crecimiento del PIB.
Además, los beneficios dependerán de la reducción de la vulnerabilidad de las economías ante los flujos de capital, lo que implica disponer de autonomía para adoptar políticas macroeconómicas anticíclicas, incluidas regulaciones sobre la cuenta de capitales.
El documento señala también que es posible que el libre comercio no baste para producir una convergencia de ingresos entre países cuyas diferencias de tamaño y nivel de desarrollo son muy superiores a las de la Unión Europea. (Xinhua)
05/06/2003
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