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El tipo de cambio de la moneda china
En los últimos días, la apreciación de la unidad monetaria china, el RMB (renminbi), se ha convertido en el centro de atención de los mercados monetarios internacionales. ?Es realmente necesario revaluar el RMB? ?Por qué algunos países insisten en que el Gobierno chino adopte esta medida? ?Cómo repercutiría la revaluación del RMB en las economías china y mundial? En el siguiente espacio intentaremos dar respuesta a estas preguntas.
El primero en hablar de la necesidad de revaluar la divisa china fue el Gobierno de Japón. En efecto, las máximas autoridades de este país llevan varios años acusando reiteradamente a China de manipular la depreciación del RMB para provocar una situación deflacionaria en otros países. Luego, algunos países europeos y del Sudeste Asiático se expresaron en términos similares. En junio pasado, el secretario del Tesoro estadounidense, John Snow, declaró que el gobierno chino debe establecer poco a poco un sistema para el tipo de cambio que sea lo suficientemente flexible como para poder ser regido por el mercado. Según los analistas, la declaración de Snow demuestra que el gobierno de EE.UU., que hasta ahora no se había pronunciado sobre tan delicado tema, ha empezado a cambiar de actitud.
En 1994 China adoptó un sistema unificado para el tipo de cambio, basado en el control estatal y la flotación de la moneda. Desde entonces, la paridad entre el RMB y el dólar estadounidense apenas ha sufrido cambios, ya que la cotización de la moneda norteamericana se ha mantenido en los 8,28 RMB, con un margen máximo de variación del 1%. En 1997, ante el fuerte impacto de la crisis financiera de Asia y la consiguiente devaluación en cadena de numerosas divisas asiáticas, nuestro país asumió sus responsabilidades, superó numerosos obstáculos y preservó la estabilidad en la cotización de su moneda. En aquel momento, la política de China fue elogiada de forma unánime por la comunidad internacional. Pero al cabo de sólo 5 años, esa misma política se convirtió en blanco de las críticas de algunos países. Este drástico cambio de actitud ha sembrado cierta confusión entre la opinión pública.
Repasemos a continuación los principales argumentos esgrimidos por los partidarios de la revaluación de la moneda china.
El primero es que el valor del RMB está muy por debajo del que le corresponde de acuerdo con el poder adquisitivo real. Algunos economistas occidentales basan esta afirmación en hechos como el siguiente: en Japón, una hamburguesa de McDonald¡äs vale 3 dólares, mientras que en China su precio es de 1,2 dólares. El doctor Zhang Yuncheng, investigador del Instituto Chino de Estudios de las Relaciones Internacionales Contemporáneas, comentó al respecto:
"Estas comparaciones simplistas no tienen sentido; en Japón o en los EE.UU., ir a un McDonald¡äs está al alcance de todo el mundo; pero en China, debido al bajo nivel general de vida y a las notables diferencias de ingresos, comer en uno de esos establecimientos es un lujo reservado no a todos."
Otro argumento es que hoy en día China es una "fábrica mundial" que exporta grandes cantidades de productos de buena calidad a bajo precio, provocando con ello deflación en Japón, los EE.UU. y Europa. La solución a este problema consiste en la revaluación del RMB.
No obstante, los economistas ya han señalado la absurdidad de este razonamiento. Incluso los veteranos analistas de la firma japonesa NOMURA Securities apuntan que las exportaciones chinas no llegan al 5% del comercio mundial y que los productos chinos importados por Japón, en su mayoría de bajo valor agregado, representan solamente el 2% de las importaciones niponas. En tales circunstancias, ?cómo es posible que la importación de productos chinos provoque deflación?
El tercer argumento es que China debe apreciar su moneda para ajustar su valor legal al derivado de la acumulación de grandes reservas de divisas y del importante superávit comercial registrados en los últimos años.
Quizás este punto de vista se basa en las teorías económicas tradicionales, pero en el caso de China debemos considerar también una serie de problemas reales. Por ejemplo, entre 1998 y el 2002, el ritmo de crecimiento anual de las importaciones chinas fue un 3,5% superior al de las exportaciones; y en el primer trimestre del presente año, la balanza comercial de China ha sido deficitaria; estos datos vienen a demostrar que la presión para que el RMB se revalúe no es muy acusada. Por otra parte, si dicho argumento fuera una verdad absoluta, Japón debería revaluar su moneda, puesto sus reservas de divisas son las mayores del mundo. Sin embargo, lo que ha venido sucediendo en los últimos años es que mientras Japón pedía la revaluación del RMB, la cotización del yen iba cayendo.
Según los especialistas, cuando un país se plantea el reajuste del valor de su moneda, debe tomar en consideración muchos factores, no sólo el volumen de sus reservas de divisas y la situación del mercado monetario. En China, el crecimiento económico sostenido y la estabilidad social dependen de dos factores de vital importancia: el incremento continuo de las exportaciones y la solución del problema del desempleo. A su vez, estos dos factores están estrechadamente relacionados con el mantenimiento de la paridad del RMB.
Sobre las exportaciones, el señor Zhang Yuncheng nos comentó lo siguiente:
"Desde comienzos de este año, las exportaciones chinas se enfrentan con una situación difícil, debido a las disputas comerciales con otros países y a la epidemia del SARS. Si se revalúa el RMB, las dificultades de las empresas exportadoras chinas aumentarán."
Por otro lado, según estadísticas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a finales de junio pasado la tasa de desempleo era del 4,2%, es decir, un 0,2% más que la registrada a finales del año pasado. En tal coyuntura, la apreciación del RMB perjudicaría seriamente a las empresas con grandes plantillas y, por consiguiente, deterioraría aún más la situación del mercado laboral.
Además, el Gobierno chino no ha olvidado los efectos desfavorables que el Acuerdo del Hotel Plaza tuvo en la economía japonesa. El señor Zhang Yuncheng, investigador del Instituto Chino de Estudios de las Relaciones Internacionales Contemporáneas, nos dijo sobre dicho acuerdo:
"A comienzos de los años 80, la economía japonesa, que había crecido rápidamente después de la II Guerra Mundial, llegó a ser la segunda del mundo, sólo superada por la de EEUU. Pero la economía norteamericana padecía muchos problemas, entre ellos los derivados de sus altos déficit presupuestarios y comerciales . En un intento de rectificar esta situación, el gobierno estadounidense decidió devaluar el dólar. En el acuerdo firmado el 22 de julio de 1985 en el Hotel Plaza de Nueva York, los ministros de finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de los principales países industrializados se comprometieron a actuar de forma conjunta para llevar a cabo la devaluación del dólar.
Tras la firma del acuerdo, el yen experimentó una fuerte apreciación frente al dólar. A lo largo de la década siguiente, el precio del dólar bajó de 250 yenes a 87, lo que golpeó fuertemente a la economía japonesa. Según cálculos incompletos, durante dicho periodo, las pérdidas directas de las empresas japonesas orientadas a la exportación sobrepasaron el billón de yenes. Al mismo tiempo, se produjo la quiebra en cadena de numerosos empresas, así como un aumento del número de desempleados. Y, paralelamente, miles de empresas japonesas trasladaron sus centros de producción al extranjero, traslado que afectó gravemente a las inversiones y al mercado laboral internos.
Así fue como la economía japonesa perdió su competitividad internacional y cayó en una prolongada recesión. En opinión de los analistas, si China, cuya renta per cápita anual no alcanza los 800 dólares, pasa por alto la situación objetiva del país y decide revaluar el RMB, las consecuencias a las que deberá enfrentarse serán tan o más graves que las sufridas por Japón.
Lo cierto es que numerosas personalidades del mundo económico, tanto chinas como extranjeras, han recalcado que el mantenimiento del tipo de cambio del RMB favorecerá a la economía china y a la del resto del mundo. En primer lugar, los países industrializados podrán importar de nuestro país más materias primas y productos de industria ligera desde China, lo que facilitará su reestructuración económica y la elevación de su nivel de desarrollo; en segundo lugar, el bajo precio de la mano de obra y de los productos de nuestro país contribuirá a elevar los ingresos de la población de otros países, además de promover su consumo y fomentar su crecimiento; y en tercer lugar, una China fuerte será un elemento esencial para garantizar la estabilidad mundial y un importante motor del crecimiento económico.
Finalmente vemos los comentarios de dos famosos economistas extranjeros sobre el valor de la moneda china:
Robert Mundell, el padre del euro, ha afirmado en repetidas ocasiones que la revaluación del RMB sería un error, puesto que ello no serviría para frenar la deflación, sino para acelerarla. Mundell indicó que varios países, así como el Fondo Monetario Internacional, han sugerido a China que deje flotar su moneda; pero el prestigioso economista canadiense advirtió que si el Gobierno chino adoptara esa decisión, cometería un error imperdonable, puesto que la revaluación del RMB recortaría drásticamente las inversiones foráneas y reduciría el crecimiento de la economía nacional en 2 o 3 puntos porcentuales.
Stephen Roch, economista en jefe de Morgan Stanley, conocido banco de inversiones estadounidense, declaró:
"China se ha convertido en el principal chivo expiatorio de este mundo caótico. Pero la presión ejercida por determinados países no ha hecho más que elevar su valor. Ciertos países no quieren asumir sus responsabilidades y los países cuya economía se encuentra estancada no buscan las razones en ellos mismos, sino en otros países. En realidad, la lentitud del repunte de la economía mundial no tiene mucho que ver con el tipo de cambio del RMB." (CRI)
18/08/2003
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