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Dificultades económicas de Occidente no tienen nada que ver con tasa de cambio de Renminbi(moneda china)
Recientemente los países occidentales han elevado con notoriedad su tono de reclamar una revaluación del renminbi. Fuentes de los medios políticos y económicos estadounidenses incluso declaran que la tasa de cambio demasiado baja de la moneda china ha conducido al aumento inicuo de las exportaciones de China a EE.UU., agravando así el desempleo en este último. Pero un número mayor de analistas señalan que las dificultades económicas de los países occidentales no tienen nada que ver con la tasa de cambio del renminbi, cuya estabilidad, por el contrario, ha desempeñado un importante papel en la superación de las dificultades económicas mundiales y en su recuperación en los últimos años.
Desde hace varios meses fuentes políticas y económicas de EE.UU. han manifestado obviamente en más ocasiones su reclamo por revaluar el renminbi. El secretario del Tesoro norteamericano, John Snow, expresó en junio pasado el deseo de que China aplique un sistema cambiario más flexible. Dijo que durante su visita a China el próximo mes discutirá con la parte china el problema de la tasa de cambio de su moneda. El presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Greenspan, afirmó a mediados del pasado mes de julio en su testimonio dado ante el Congreso que será inevitable que China termine por reajustar la tasa de cambio del renminbi. Hace poco, algunos senadores estadounidenses escribieron especialmente al Departamento del Tesoro pidiéndole realizar una encuesta sobre las influencias producidas por la tasa de cambio de la moneda china sobre la economía de EE.UU.
Este fenómeno ha aparecido en medio de las dificultades de la economía occidental y la flojedad de su recuperación. Aunque la economía estadounidense había salido de la depresión en noviembre de 2001, su recuperación ha sido floja en su conjunto y ha marchado a paso poco firme. Todavía afronta muchas dificultades debido, además, a los continuos escándalos de compañías, las caídas bruscas de la bolsa y el empleo de la fuerza en Irak. El recorte masivo del personal de las empresas ha subido el desempleo al nivel más alto en nueve años. Por lo tanto, frente a la débil demanda interna, el gobierno de Bush tiene el vehemente deseo de impulsar las exportaciones estadounidenses por medio de la devaluación del dólar, a fin de fomentar una rápida recuperación económica, que redundaría en beneficio de su reelección el próximo año.
Sin embargo, muchas fuentes económicos norteamericanos sostienen que la crisis económica ocurrida en países occidentales y su alicaída recuperación no están necesariamente relacionadas con la tasa de cambio del renminbi, sino que se deben al problema existente en su propia economía. Es evidentemente injusto que los países occidentales atribuyan su problema económico a la baja tasa de cambio de la moneda china. El economista jefe de la Compañía Morgan Stanley de EE.UU., StephenS.Roach, considera en su reciente artículo que el esfuerzo de los países occidentales por obligar al renminbi a revaluarse demuestra que ellos no quieren responsabilizarse por su propio problema económico, sino que toman a China como chivo expiatorio por la flojedad de su recuperación económica. Enfatiza que las exportaciones chinas no han amenazado la economía de los países occidentales. La afirmación de la supuesta amenaza de las exportaciones de China es "una noción sumamente confusa".
Hace muchos años que EE.UU. y otros países principales Occidente se han dedicado a impulsar a los países en vías de desarrollo para que implanten el sistema cambiario de flotación libre y han logrado bastante éxito en sureste asiático y América Latina. No obstante, los hechos demuestran que precisamente en estas regiones estalló una grave crisis financiera en años recientes. Las tormentas financieras en Asia y Sudamérica no sólo ocasionaron fuertes oscilaciones en algunos países y regiones, sino que acarrearon serias sacudidas a la economía mundial.
Lo que merece atención es el hecho de que en la crisis financiera asiática de 1997-1998 China e India, los dos países en vías de desarrollo más grandes del mundo, no sufrieron graves azotes, sino que, por el contrario, obtuvieron adelantos económicos espectaculares y desempeñaron un importante papel en la ayuda a otros países asiáticos a superar la crisis y recuperar su economía. Esto es debido a que China e India aplican una política cambiaria que se ajusta a sus propias condiciones nacionales. Al mismo tiempo, como China persiste en no devaluar el renminbi y adopta activas medidas para impulsar el crecimiento económico rápido y sostenido, ha contribuido a aliviar en gran medida el impacto del azote y la propagación de la crisis financiera asiática, lo que ha servido para disminuir hasta cierto punto la peligrosidad de la crisis. Esto ha sido altamente apreciado por la comunidad internacional.
Respecto a la política monetaria de China, un artículo firmado del diario estadounidense Wall Street Journal puntualiza que en la actualidad el banco central de China y el de EE.UU. t ienen idéntico objetivo político en lo que se refiere al mercado de divisas. Puesto que la Reserva Federal estadounidense ha expresado que tomará todos los medios posibles para alcanzar las metas de crecimiento económico de EE.UU., incluida la prevención de deflación, resulta irreal e injusto el esfuerzo de los países occidentales por obligar a China a revaluar el renminbi.
19/08/2003
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